ByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); e; entenderlo si no me lo explica alguien?ª. Rogó entonces a Felipe que subiera y se sentase junto a él. El pasaje de la Escritura que iba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero, y como mudo cordero ante el esquilador, así no abrió su boca. En su humillación se le negó la justicia. ¿Quién hablará de su posteridad?, ya que su vida es arrebatada de la tierra.

El eunuco dijo a Felipe: ´Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de algún otro?ª. Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Mientras iban por el camino llegaron a un lugar donde había agua, y le dijo el eunuco: ´Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?ª. Mandó parar el carruaje y bajaron ambos, Felipe y el eunuco, hasta el agua, y le bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y no le vio más el eunuco, que siguió su camino con alegría.

Conversión de San Pablo (Hechos 9, 1-22)

Saulo, respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, se presentó ante el Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de llevar detenidos a Jerusalén a quienes encontrara, hombres y mujeres, seguidores del Camino. Pero mientras iba de camino le sucedió, al acercarse a Damasco, que de repente le envolvió de resplandor una luz del cielo. Y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: ´Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?ª. Respondió: ´¿Quién eres tú, Señor?ª. Y él: ´Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacerª.

Los hombres que le acompañaban se detuvieron estupefactos, pues oían la voz, pero no veían a nadie. Se levantó Saulo del suelo y, aunque tenía abiertos los ojos, no veía nada. Entonces, llevándolo de la mano, lo condujeron a Damasco, y permaneció tres días sin vista y sin comer ni beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor habló en una visión: ´¡Ananías!ª. Él respondió: ´Aquí estoy, Señorª. El Señor le dijo: ´Levántate y ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a uno de Tarso llamado Saulo, que está orandoª -y vio Saulo en una visión que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos, para que recobrase la vista-. Ananías respondió: ´Señor, he oído a muchos cuánto mal ha causado este hombre a tus santos en Jerusalén, y que tiene aquí poderes de los Sumo Sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombreª. El Señor le dijo: ´Ve, porque éste es mi instrumento elegido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que habrá de sufrir a causa de mi nombreª.

Marchó Ananías, entró en la casa e imponiéndole las manos dijo: ´Saulo, hermano, me ha enviado el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santoª. Al instante cayeron de sus ojos una especia de escamas y recobró la vista; se levantó y fue bautizado, y tomando algo de comer recuperó sus fuerzas.

Estuvo algunos días con los discípulos que había en Damasco, y enseguida empezó a predicar a Jesús en las sinagogas diciendo: ´Este es el Hijo de Diosª. Todos los que le oían se asombraban y decían: ´¿No es éste el que atacaba en Jerusalén a los que invocaban su nombre, y que vino aquí para llevarlos detenidos a los Sumo Sacerdotes?. Saulo cobraba cada vez más fuerza y desconcertaba a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús es el Mesías.

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