s','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); lo tanto, buscar la formación: ser y formar discípulos de Jesucristo que sean coherentes con su fe, bueno, y ser misioneros de Jesucristo, porque cuando Jesús llama no llama simplemente para que la gente camine con Él, lo escuche y lo sigua, sino que siempre llama para enviar para participar también en la misión de Cristo. Uno lo ve en los apóstoles: durante bastante tiempo escuchándolo, siguiéndolo, siendo testigos de los hechos de Jesucristo, siendo los que acogían los mensaje de Jesucristo, hasta que Pedro dice: "Tú sólo tienes palabra de vida eterna". Llega Pentecostés, el espíritu de Jesús se derrama sobre ellos, los que no predicaban antes comenzaron a predicar y Pedro hace algunos milagros, sale por el mundo, están haciendo discípulos a todos los pueblos, por lo tanto no es separable ser discípulos y ser misioneros.

Pero nos encontramos con la sorpresa de vivir en un continente que durante siglos ha sido prácticamente casi exclusivamente católico. Partieron los católicos de aquí a África, partieron a Asia, unos pocos llegaron a Filipinas desde México, pero en general el compromiso nuestro con Jesucristo no llegó, en términos generales, a tal madurez que se produjo un compromiso con la misión de Él, para salir a predicar el evangelio, a entregarle la gran riqueza que el Señor mismo y todo lo que Él nos trajo.

Bueno hay otra realidad, nosotros fuimos durante mucho tiempo continente que tuvo la suerte de ser evangelizado, que tuvo la suerte que muchos misioneros de Europa, de Estados Unidos, de Canadá llegaron a nuestras tierras y nos acostumbramos a recibir gente y a recibir ayuda pero no a despertarla misioneramente y siendo todos más o menos católicos. El espíritu católico de ir a otros y hablarle de Jesucristo estaba en muchos países muy dormido: ¿si todos somos católicos para qué, por qué voy a ir yo a otro a anunciarle la Buena Nueva de Jesucristo? Entonces llamábamos a alguna orden: los Claretianos, los Capuchinos, los Redentoristas, pero no lo hacían normalmente ni el laico, ni el sacerdote diocesano y va cambiando y hay actualmente misiones organizadas por parroquias, hay misiones universitarias, hay misiones familiares, va cambiando. Lo que nosotros quisiéramos es que se llegue a un gran despertar del espíritu misionero en nuestra Iglesia.

Pensamos concluir la V Conferencia con una Gran Misión Continental. Así también lo han aprobado los presidentes de las conferencias episcopales pero tiene que aprobarlo la Asamblea misma. Hasta que no lo apruebe la asamblea es solo un proyecto, un anhelo, pero esa gran misión tiene la finalidad de que ocurra un gran despertar misionero, estamos celebrando aquí en Perú a Santo Toribio de Mogrovejo, el Espíritu Santo lo movió por los caminos del gran Perú de aquel entonces, con todas las dificultades, con una sed de entregar la vida de Cristo en la gente impresionante.

La primera parte del tema de la V Conferencia es precisamente ese: discípulos y misioneros de Jesucristo que vino para instaurar el reino y que todos los hombres llegáramos al conocimiento de Dios a través de Él. Por lo tanto hay una voluntad de construir ese reino de justicia, de paz, de amor, de santidad, de gracia, evidente y nosotros lo formulamos diciendo: queremos ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos tengan vida. El Santo Padre, cuando le propusimos el tema dijo: Para que los pueblos en Él tengan vida, en Jesucristo, o sea el gran regalo nuestro a los pueblos es la vida nueva en Cristo, el que sepan que son hijos de Dios, que tienen esa dignidad extraordinaria, que son hermanos, que por lo tanto quieren vivir en la justicia, en la solidaridad, en la benevolencia, en el perdón mutuo, en la generosidad, en el servicio, etc., y que también quieren vivir en esa apertura al Dios de la historia con el que cual se quiere colaborar y con esa apertura al Dios trino al cual se quiere contemplar y servir y sirviéndole, asumiendo los planes de redención de Jesucristo pero también yendo al pobre, al afligido, al encarcelado, al enfermo, al hambriento para encontrar en el también el rostro de Cristo que pide nuestro servicio.

En esto también queremos prolongar la fidelidad de Cristo a la Virgen María, así como la Virgen se preocupó por los esposos de Caná y se preocupó de forma extraordinaria por su propio Hijo, o sea, cuando Cristo moría y cuando era perseguido, la preocupación de ella y la cercanía y el cariño y compartir también la gran finalidad de Jesucristo. Quisiéramos nosotros con la Virgen, hacer esta gran obra de todos nuestros pueblos tengan la cultura de la vida –lo incluyo en el programa naturalmente o sea, el respeto desde la concepción hasta la muerte y también que todos vivan conforme a su dignidad de hijos de Dios, de personas, y todo esto está en la cultura de la vida– sino que también queremos hacerle el regalo a nuestros pueblos de la vida en cristo, esa es la gran meta de nuestra V Conferencia.

ACI Prensa:¿La V Conferencia está dirigida para avivar la fe del católico considerado común y corriente? ¿qué puede hacer el católico de a pie, digamos, en América Latina y en las regiones de habla Hispana para prepararse para esta V Conferencia? ¿o es algo que es hay que dejar solamente a los obispos?.

Cardenal Errázuriz: Yo le quisiera dejar la impresión de que esto es sólo para el católico común y corriente. Si ustedes piensan lo que significa que un sacerdote, que va a ser pastor de una comunidad va a estar animando un grupo, etc. que los mismos fieles perciban con mucha fuerza que esta persona que está dirigiendo nuestra comunidad es discípulo de Jesús, siempre está meditando la palabra de Dios: siempre lo puedo encontrar junto al Santísimo, siempre está haciendo las obras de caridad y de misericordia que Jesucristo nos propuso, que vive el espíritu de las bienaventuranzas porque Él no quiere ser simplemente maestro, quiere ser discípulo que enseña, no quiere ser solamente pastor que guía sino que oveja que –si se quiere– es guiada por Cristo y que al mismo tiempo estaría haciendo la función de guiar a otra gente. Me importa mucho que sea perceptible, que sea visible y que se profundice ese vínculo que existen entre el sacerdote y su Señor y Maestro y que los mismos fieles palpen que estoy frente a alguien que es discípulo de Jesús y que es misionero suyo y lo mismo vale para los obispos.

Lo que estamos tratando de hacer es que todos se preparen. Tiene dos sentidos: uno es que reflexionando sobre nuestro mundo y sobre el hecho de que nosotros somos discípulos y misioneros de Cristo, muchas comunidades a lo largo de América Latina digan: ¿de qué manera podemos ser mejor discípulos y misioneros? ¿cuál debe ser el itinerario, la pedagogía pastoral para que mucha gente sea discípulos y misioneros para que nuestros pueblos en Cristo tengan vida?.

Nosotros estamos en un proceso de reflexión, de discernimiento de la realidad. Recoger experiencias, de itinerarios de formación, muchos están en movimientos apostólicos, otras antiguas órdenes también tienen sus propios itinerarios, queremos recoger estas riquezas de manera que fecunde la vida de nuestro continente. Sacamos un pequeño librito que se llama "Proceso de Participación" que es muy importante porque es una invitación en el que se expone un poco el tema. También existen fichas para que un grupo pueda elaborar un poco el tema y puedan poco a poco ir madurando respuestas que ellos esperan que los obispos den como orientación pastoral.

El segundo aspecto son estos grupos que empiezan a reflexionar sobre esta materia y que ofrece aportaciones de manera que la reflexión de los obispos sea muy cercana a la vida de los fieles de nuestra Iglesia. Otro aspecto es que cuando un grupo entra a reflexionar en este material y dice: "yo que he sido llamado por el Señor, que me ha llamado por mi nombre, que quiere que yo sea mejor discípulo y que ser discípulo significa esto y aquello y que me encuentro ante este mundo, yo de inmediato porque escucho la palabra de Dios en esta preparación de la V Conferencia, yo comienzo este proceso y lo llevo a la práctica". Yo no digo: "ahora estoy viendo verdades, las voy a realizar dos o tres años después cuando ya tenga el documento". No. Sino que si yo me acerco a Jesús, yo le entiendo algo a Jesús yo me digo: "hoy mismo voy a hacer lo que Jesús me pida": entonces es un gran proceso de vida y de oración.

Si es que el Espíritu Santo no actúa, si no es Él el que inspira a los obispos, dándoles su luz, dándole su ardor interior, dándoles esa vibración por Él, las cosas de Dios y por las cosas del pueblo de Dios, son palabras lo que se dice, son papeles los que se escriben, pero no es la obra de la gracia lo que ocurre.

Por lo tanto estamos convocando a una gran corriente de oración, el Papa nos entregó una oración, un texto, la estamos rezando en muchos lugares de América Latina. Muchas de estas cosas que ustedes se van a interesar las puede encontrar en una pagina web: www.celam.info, y ahí encuentran el documento de participación, fichas para el trabajo, también los distintos trabajos. Las conferencias episcopales están entregando fichas para el trabajo, para recoger ellas mismas primero en las diócesis y luego en las conferencias episcopales las aportaciones de los distintos grupos, ya está ocurriendo gracias a Dios, ya ha llegado al conocimiento de muchas gente este trabajo y ya están haciendo sus fichas.

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