27 de octubre de 2022 4:05 pm | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 29 de octubre de 2022 8:02 am

¿Qué dice el documento del Sínodo sobre la ordenación de mujeres, temas LGBT y la liturgia?

Por Courtney Mares

Imagen referencial / Sínodo de los Obispos en 2018. Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa.

Al centro del proceso sinodal está “una Iglesia capaz de una inclusión radical”, de acuerdo a un importante documento publicado por el Vaticano este jueves 27 de octubre para guiar el Sínodo de la Sinodalidad.

El propósito del documento de trabajo para la Fase Continental del Sínodo de la Sinodalidad, titulado "Ensancha el espacio de tu tienda", es provocar diálogo y comentarios.

“No es un documento conclusivo, porque el proceso está lejos de finalizar”, dice.

A las diócesis católicas alrededor del mundo  se les ha pedido responder al documento indicando qué intuiciones resuenan y qué diferencias surgen con la realidad de sus continentes.

Esto es lo que el documento de trabajo tiene que decir sobre la ordenación de mujeres, la inclusión LGBT y la liturgia:

Ordenación de mujeres

64: “Muchas síntesis, tras una atenta escucha del contexto, piden que la Iglesia continúe el discernimiento sobre algunas cuestiones específicas: el papel activo de las mujeres en las estructuras de gobierno de los organismos eclesiásticos, la posibilidad de que las mujeres con una formación adecuada prediquen en los ambientes parroquiales, el diaconado femenino. Se expresan posturas mucho más diversificadas con respecto a la ordenación sacerdotal de las mujeres, que algunas síntesis reclaman, mientras que otras la consideran una cuestión cerrada”.

El documento dice que “casi todas las síntesis plantean la cuestión de la participación plena e igualitaria de las mujeres (...) Sin embargo, no concuerdan en una respuesta única o exhaustiva a la cuestión de la vocación, la inclusión y la valoración de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad”.

61: “La Iglesia se enfrenta a dos retos relacionados: las mujeres siguen siendo la mayoría de quienes asisten a la liturgia y participan en las actividades, los hombres son una minoría; sin embargo, la mayoría de las funciones de toma de decisiones y de gobierno están en manos de los hombres. Está claro que la Iglesia debe encontrar formas de atraer a los hombres a una participación más activa en la Iglesia y permitir que las mujeres lo hagan más plenamente en todos los niveles de la vida eclesiástica”.

El documento también cita la síntesis de Tierra Santa: “en una Iglesia en la que casi todos los responsables de la toma de decisiones son hombres, hay pocos espacios en los que las mujeres puedan hacer oír su voz. Sin embargo, son la columna vertebral de las comunidades eclesiásticas, tanto porque representan la mayoría de los miembros practicantes como porque se encuentran entre los miembros más activos de la Iglesia”.

LGBTQ y la poligamia

39. “Entre los que piden un diálogo más incisivo y un espacio más acogedor encontramos a quienes, por diversas razones, sienten una tensión entre la pertenencia a la Iglesia y sus propias relaciones afectivas, como, por ejemplo: los divorciados vueltos a casar, los padres y madres solteros, las personas que viven en un matrimonio polígamo, las personas LGBTQ”.

El documento también incluye una cita del informe de la Conferencia de Obispos Católicos Sudafricanos , que resume el desafío que enfrenta el Sínodo de reducir muchos puntos de vista diferentes sobre la enseñanza de la Iglesia dentro de una comunidad a “una posición comunitaria definitiva”.

“África del Sur también sufre el impacto de las tendencias internacionales de secularización, individualismo y relativismo. En todas las diócesis, tanto rurales como urbanas, se plantearon cuestiones como la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto, la anticoncepción, la ordenación de mujeres, los sacerdotes casados, el celibato, el divorcio y las segundas nupcias, la posibilidad de acercarse a la comunión, la homosexualidad y las personas LGBTQIA+. Han surgido diferentes puntos de vista y no es posible formular una posición comunitaria definitiva sobre ninguna de estas cuestiones”.

Los matrimonios polígamos son mencionados dos veces en el documento. En el párrafo 94 se lee: “Muchas síntesis también dan voz al dolor que experimentan los divorciados vueltos a casar por no poder acceder a los sacramentos, así como los que han contraído un matrimonio polígamo”.

Sobre la Liturgia

91. “Muchas síntesis alientan fuertemente la implementación de un estilo sinodal de celebración litúrgica que permita la participación activa de todos los fieles para acoger todas las diferencias, valorar todos los ministerios y reconocer todos los carismas. En este sentido, la escucha sinodal de las Iglesias registra muchas cuestiones que deben abordarse: desde el replanteamiento de una liturgia demasiado centrada en quien preside, hasta las formas de participación activa de los laicos, pasando por el acceso de las mujeres a las funciones ministeriales”.

El documento cita la síntesis de Estados Unidos, que describe una división sobre la Misa tradicional en latín: “En el ámbito litúrgico, la cuestión más común es la celebración de la misa preconciliar”. La gente se queja de las restricciones en el uso del misal de 1962; muchos consideran que las diferencias sobre la forma de celebrar la liturgia ‘llegan a veces al nivel de la animosidad. Las personas de ambos bandos dicen sentirse juzgadas por quienes tienen una opinión diferente’”.

93. “Las síntesis no dejan de resaltar también las principales limitaciones de la praxis celebrativa, que oscurecen su eficacia sinodal. En particular, se subraya: el protagonismo litúrgico del sacerdote y la pasividad de los participantes; el alejamiento de la predicación respecto a la belleza de la fe y la concreción de la vida; la separación entre la vida litúrgica de la asamblea y la red familiar de la comunidad. La calidad de las homilías se señala casi unánimemente como un problema”.

“La añoranza de un hogar caracteriza también a los que no están a gusto con el desarrollo litúrgico del Concilio Vaticano II”.

Gobierno sinodal

71. “El proceso sinodal ha puesto de manifiesto una serie de tensiones, explicitadas en los párrafos anteriores. No hay que tenerles miedo, sino articularlas en un proceso de constante discernimiento en común, para aprovecharlas como fuente de energía sin que se conviertan en elementos destructivos: sólo así será posible seguir caminando juntos, en lugar de ir cada uno por su cuenta. Por eso, la Iglesia necesita también dar una forma y un modo de proceder sinodal a sus propias instituciones y estructuras, especialmente a las de gobierno. Corresponderá al derecho canónico acompañar este proceso de renovación de las estructuras a través de los cambios necesarios en las disposiciones vigentes actualmente”.

En particular, el documento recomienda: “Luego están los consejos económicos, diocesanos y parroquiales, sin olvidar los consejos episcopales y presbiterales en torno al obispo. No son pocas las síntesis que muestran la necesidad de que estos organismos no sean meramente consultivos, sino lugares donde las decisiones se tomen en base a procesos de discernimiento comunitario y no según el principio de las mayorías, como viene siendo el uso en los regímenes democráticos”.

82. “La inmensa mayoría de las síntesis señalan la necesidad de proporcionar formación en el tema de la sinodalidad. Las estructuras no son suficientes por sí solas: es necesario un trabajo de formación permanente que apoye una cultura sinodal generalizada”.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.

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