3 de septiembre de 2022 2:35 pm

Testigo de curación inexplicable que hará beato a Juan Pablo I: “Los milagros existen”

Por Mercedes De La Torre

P. José Dabusti con joven Candela y su madre Roxana. Crédito: Causa de beatificación de Juan Pablo I.

El testigo del milagro atribuido a la intercesión del Papa Juan Pablo I, el P. José Dabusti, explicó que los milagros del Señor “son reales y concretos” y son la “prueba amorosa de un Dios que está siempre” junto a la humanidad.

En entrevista concedida a ACI Prensa, el sacerdote argentino señaló que “los milagros existen y muchísimos más de lo que nosotros nos podamos imaginar”.

“A veces, nos cuesta creer que el Señor hace muchos más milagros que no vemos, que no veremos, que son tan reales y concretos y que son la prueba amorosa de un Dios que está siempre junto a los hombres, junto al mundo, que no se cansa de amar, que no se cansará nunca, son las nuevas encarnaciones, hay que descubrirlas con fe”, afirmó.

Asimismo, el P. Dabusti describió a ACI Prensa tres de las características que más le impactan de Juan Pablo I que son “la humildad, la alegría y su presencia profética”.

En primer lugar, sobre la humildad dijo “creo que toda santidad se construye en un cimiento desconocido que es la humildad y Juan Pablo I es más que ejemplo actual y permanente por su humildad”.

Luego, el sacerdote resaltó la alegría de Juan Pablo I “como fuente también de testimonio del Evangelio hoy” porque “se necesita que el Evangelio sea predicado por la alegría y él es, un gran discípulo de la alegría”.

“La presencia de Cristo Resucitado siempre causaba alegría, repite el Evangelio, y la presencia de la gente que vive la fe con alegría hoy en día es fundamental para la evangelización”, señaló.

Finalmente, el P. Dabusti describió “la presencia profética” de Juan Pablo I que, en su opinión, “lo que silenciosamente él vivió en su sacerdocio en su pontificado es lo que después dio fruto en sus tres sucesores: San Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco".

"Fue el grano de trigo que cayó en tierra y dio fruto. Un profundo hombre de fe, esperanza y caridad y los tres Papas marcan eso en el siglo XX y XXI”.

Testimonio del milagro

Además, el P. Dabusti compartió en detalle, durante una reciente presentación vaticana de la beatificación del Papa Luciani, su testimonio del milagro obrado por intercesión de Juan Pablo I ocurrido el 22 de julio de 2011.

El presbítero argentino describió su especial devoción por Juan Pablo I desde que era adolescente al quedar “impresionado por la elección y la persona del Papa Luciani” y por su repentina muerte que lo movió a rezar por Juan Pablo I “con cariño, le pedía cosas”.

Personalmente, el P. Dabusti señaló dos rasgos de Juan Pablo I que le llamaron la atención y despertaron “su admiración y sobre todo mi cariño espontáneo hacia él: su alegría, reflejada en su inmortal sonrisa y la humildad que tanto me impactó”.

Luego relató cuando conoció en otoño de 2011 a una señora que acudía a rezar a la parroquia Nuestra Señora de La Rábida en Buenos Aires, Roxana Sosa, y que en una ocasión le relató que su hija Candela tenía una grave enfermedad y que habían viajado desde Paraná para internarla en un centro de salud cercano a la parroquia.

Después, el sacerdote comenzó a visitar a la joven con su madre y relató que compartían “la oración, el Sacramento de la Unción que le administré, las bendiciones y también las tristezas por el deterioro que sufría la salud de Candela” mientras que “una misteriosa esperanza y una fortaleza ejemplar veía yo brotar del corazón de esta madre”.

El 22 de julio empeoró gravemente la salud de Candela, pesaba menos de 20 kilos, se había contagiado de un virus y tenía neumonía.

“¿Cómo se me ocurre proponerle a Roxana rezarle a Juan Pablo I para que interceda por la vida y la curación de Candela? Humanamente no lo sé. Espiritualmente sí. Porque tengo una certeza que tiene dos palabras: Espíritu Santo”, afirmó el presbítero.

En este sentido, el P. Dabusti describió que en ese momento junto a la madre de Candela y dos enfermeras presentes “pusimos nuestras manos sobre el cuerpo de Candela y realizó una oración espontánea”.

“No recuerdo exactamente las palabras que recé. Sí le pedí al Señor, que por intercesión de Juan Pablo I curara a Candela. Quiero compartirles que siempre guardé muy vivo este “hecho” maravilloso. Internamente tuve la certeza de una especial intervención de Juan Pablo I”.

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