17 de marzo de 2022 5:47 pm

En la fiesta de Santo Cura Brochero destacan la alegría de ser Iglesia

Por Giselle Vargas

En el día de la fiesta litúrgica de Santo Cura Brochero, el Obispo de Cruz del Eje (Argentina), Mons. Ricardo Araya, alentó a los fieles a practicar la “alegría brocheriana”.

Hasta Villa Cura Brochero, pueblo donde el sacerdote gaucho desarrolló su labor pastoral y evangelizadora, llegaron obispos, sacerdotes y fieles de Córdoba, Mendoza, Villa María, Villa de la Concepción del Río Cuarto, San Nicolás de los Arroyos, San Luis, entre otras diócesis.

En la Misa celebrada en el santuario de Nuestra Señora del Tránsito y Santo Cura Brochero, Mons. Araya expresó que “las alegrías de Brochero eran encontrarse con las personas”. “‘Mientras más condenado, borracho y ladrón, mejor’, decía”, recordó.

“¿Esas son las alegrías que tenemos nosotros? ¿Las de encontrarnos con los hermanos marginados, descartados, ninguneados, juzgados? ¿Esas son nuestras alegrías? ¿La Iglesia de hoy se alegra del encuentro con el condenado, borracho y ladrón? ¿Nuestra Diócesis de Cruz del Eje se alegra del condenado, borracho y ladrón o tiene otras alegrías mundanas, lejos del corazón de Brochero?”, preguntó el Obispo.

En ese sentido, destacó que hasta el santo patrono del clero argentino llegan “gente de todas las condiciones sociales, edades, profesiones y trabajos. A Brochero viene mucha gente muy distinta. La inmensa mayoría son creyentes y católicos pero también se acercan otros hermanos”, “una gran diversidad de personas que” hacen “experiencia de comunión”.

“Hermanos y hermanas, esto es lo que configura un pueblo. Porque pueblo es una multitud de gente diferente, básicamente unida. Habría que decir que a Brochero viene de modo especial el pueblo sufrido de todos los tiempos”, afirmó.

“Brochero fue un maestro en la capacidad de acercarse a la diversidad de personas de su época. Sabía que solo unidos en esa inmensa diversidad eran capaces de abrir caminos”. “Un maestro del acercamiento al pueblo”, que “amó, trabajó y rezó por la gente y con la gente”.

“Como diría el Papa Francisco, ‘disfrutaba del gusto espiritual de ser pueblo’. Ahí estaba su alegría, esa es la alegría brocheriana. La gente lo seguía porque tenía claro que no buscaba su propio interés, su fama, su dinero. Lo seguían porque sabían que no trabajaba para una abstracta institución. Trabajaba y rezaba por ellos. Por la Iglesia que eran ellos”.

En ese sentido, Mons. Araya oró para que “por intercesión de Brochero” se “multipliquen curas de este tipo, obispos de este tipo, políticos, docentes, profesionales, artistas, enfermeros, bomberos, policías… que todos tengamos la capacidad de descubrir que hemos venido a este mundo para ser pueblo de hermanos y de hermanas. Para ponernos todos iguales, promocionando lo que es bien para todos”, concluyó.

Las celebraciones en honor a Santo Cura Brochero comenzaron el martes con la presentación de los gauchos en sus caballos y peregrinos caminantes y un espectáculo folclórico en la plaza Centenario.

El miércoles 16 se celebraron Misas y la tradicional procesión por Villa Brochero.

Más tarde se presentó el musical "Apóstol de las Sierras", interpretado por Julio Cejas y monjes de la Santa Cruz.

Como estas celebraciones, también otras comunidades parroquiales celebraron a su santo patrono.

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