4 de diciembre de 2021 7:20 pm

El fuerte mensaje de un sacerdote a los hombres que ven pornografía

Por Walter Sánchez Silva

Foto referencial. Crédito: Unsplash

El P. Eduardo Hayen Cuarón, director del semanario Presencia de la Diócesis mexicana de Ciudad Juárez, hizo algunas reflexiones sobre los peligros de la pornografía y envió un fuerte mensaje a los hombres que la consumen.

“La Iglesia enseña que es virtuoso aprender a controlar las propias pasiones. Si un hombre ver porno cada vez que siente necesidad significa que no controla ni las pasiones ni su vida”, escribió el sacerdote en su cuenta de Twitter el 3 de diciembre.

“El hombre fuerte es capaz de decir ‘no’ a algo que está mal, aunque sea placentero”, aseguró el P. Hayen.

El sacerdote mexicano también explicó que “uno de los efectos de la porno en los varones es la pérdida de su capacidad de relacionarse con las mujeres de manera sana”.

Esto se agrava, resaltó, considerando que “la cultura del sexo casual está ampliamente extendida, y los hombres entran en esta cultura para tener sexo fácil usando a las mujeres para su propia gratificación y sin ninguna responsabilidad de una relación”.

El P. Hayen lamentó que cuando un hombre ve pornografía recibe estos mensajes: “está bien usar a la mujer, la mujer puede ser controlada por el varón, la mujer está para dar placer al hombre, la mujer no piensa ni siente, no hay que respetar a las mujer, la mujer ama el sexo y nunca está satisfecha”.

En ese sentido, precisó el sacerdote, “es necesario cambiar de mentalidad y empezar a ver al sexo como un apetito que hay que aprender a regular y alimentar de manera adecuada, en lugar de tratarlo como la gula”.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que la pornografía es una ofensa a la castidad. Esta última, indica el texto, significa “la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual”.

El documento precisa que la castidad “implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado”.

El numeral 2354 establece que “la pornografía consiste en sacar de la intimidad de los protagonistas actos sexuales, reales o simulados, para exhibirlos ante terceras personas de manera deliberada”.

Esto “ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita”.

Además, la pornografía “introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico”.

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