9 de marzo de 2022 10:13 pm

Así se presentan las 3 tentaciones del demonio a Jesús a los cristianos hoy

Por Cynthia Pérez

"The Temptation of Christ by the Devil" por Félix Joseph Barrias, Francia (1860). Crédito: Dominio Público.

Desde la Catedral San Pedro Apóstol, el Obispo de Matagalpa (Nicaragua), Mons. Rolando José Álvarez, señaló cómo las tres tentaciones del demonio a Cristo en el desierto siguen siendo utilizadas por el maligno para tentar al hombre en la actualidad.

El 6 de marzo, Mons. Álvarez dijo en su homilía que el demonio o tentador, “que conoce de las codicias, las ambiciones, el orgullo y la vanidad”, está presente y al acecho en la actualidad; y aseguró que las tres tentaciones que el demonio uso contra Cristo durante los 40 días que pasó en el desierto, son “como una síntesis de las tres grandes tentaciones de la humanidad”.

A continuación, presentamos las tres tentaciones del demonio a Jesús en el desierto y que nos siguen afectando en nuestros días:

1.       La tentación del “tener”

Esta se manifiesta “cuando el tentador propone convertir las piedras en pan”, y se nos tienta a “pensar que los bienes materiales pueden llenar el corazón del hombre: ‘tener’ en lugar de ‘ser’”, dijo el Obispo.

“Tener bienes materiales a cualquier costo o precio, aún de la propia consciencia o dignidad, llega a ser una necesidad, un vicio adictivo. Para el que no tiene límites de almacenar en sus graneros, el tener se vuelve en su droga sin la cual no puede vivir”, y bajo esta lógica “cada quién podría ponerse su propio precio”, dijo. “¿Por cuánto te has vendido? ¿por cuánto has vendido a tu hermano?”, cuestionó.

Mons. Álvarez dijo que si bien “el pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante de todo es la fidelidad constante y la lealtad a los principios jamás traicionados”.

Entonces, “cuando no se respeta esta jerarquía de los bienes, si no que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por el hombre que sufre, sino que se crea desajuste y destrucción, caos y anarquía, se entra en el reino de la arbitrariedad”, explicó.

“Cuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente en nombre de asuntos supuestamente más importantes, entonces fracasan precisamente esas cosas presuntamente más importantes”, agregó.

Con esta tentación “está en juego la primacía de Dios”, porque “no se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios o utilizando el nombre de Dios en vano”, advirtió.

“Aún las estructuras más sofisticadas, si no nacen de un corazón nuevo y arrepentido, se vuelven las más injustas e intolerantes. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena y la bondad del corazón solo puede venir de Aquel que es la bondad misma, el bien”, subrayó.

2.       La tentación del “poder”

Se manifiesta “cuando el tentador ofrece dominar la creación a cambio de un acto de adoración. Se trata de la tentación del poder sobre los reinos de la tierra, el poder sobre el servir”, dijo.

Mons. Álvarez dijo que “el tentador ofrece el dominio sobre el otro. ¿Cuál es tu reino? ¿Que grande o pequeño puede ser? No importa, lo que vale aquí es: ‘Mando yo’, ‘Aquí se hace lo que yo diga’”.

Explicó que “esas expresiones indican que no se tienen límites y se domina la creación destruyendo, arrasando la propiedad, las fronteras, llegando a ilimitados poderes irracionales que llegan a avasallar y destruir al mismo hombre”.

“Esta es la ley del más fuerte que tiene su raíz en la filosofía sofística ¿A quién adoras para alcanzar ese poder en tu reino?, ¿quién te lo ha dado? Si el poder que tienes viene de Dios, entonces tu poder será el servicio. Si tu poder no viene de Dios, entonces tu poder será la muerte”, subrayó.

3.       La tentación del “placer”

Esta es “la tentación de la espectacular caída desde el alero del templo, la ambición, el éxito fácil y cómodo sobre el esfuerzo del día a día”, dijo Mons. Álvarez.

El Prelado observó que aquí “el tentador cita la Sagrada Escritura para hacer caer a Jesús en la trampa. El tentador muestra ser un gran conocedor de las Escrituras, se presenta como teólogo”.

Al respecto, afirmó que “hoy se pretende someter la Palabra de Dios a visiones pseudo ideológicas. Se pretende instrumentalizar a intereses particulares o personales”.

Esta tentación “es la pretensión de callar a Dios y suplantarlo con todos los placeres, con el hedonismo, dejando nuevamente de existir los límites. Después del pan hay que ofrecer algo sensacional. Pan y circo o las migajas del rico Epulón”, señaló.

Sin embargo, recordó que “en la lucha contra Satanás ha vencido Jesús” y que “la gloria de Cristo, humilde y dispuesta a sufrir, la gloria de su amor no ha desaparecido, ni desaparecerá”.

“Frente a la divinización fraudulenta del poder, de la ambición, de la avidez de dinero. Frente a la promesa mentirosa de un futuro, que a través de los poderes temporales garantiza todo a todos. Él contrapone la naturaleza divina de Dios”, observó.

Sin embargo, “Dios como auténtico bien del hombre, frente a la invitación de adorar el poder, el Señor pronuncia unas palabras: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto’”, agregó.

Finalmente, Mons. Álvarez pidió recordar que “Jesús ha entrado en el drama humano, en la pobreza humana, desciende a los peligros que acechan al hombre y por eso va al desierto”; y llamó a sus compatriotas a unirse en oración en esta Cuaresma para vencer al mal de la mano de Dios.

“Nicaragua, pidámosle a Jesús que no nos deje en el desierto y que no nos dejemos vencer por el demonio, antes bien vencer el mal con la fuerza indestructible del bien. Así sea”, concluyó.

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