Los cristianos iraquíes están preocupados por la posibilidad de una amenaza del autodenominado Estado Islámico (ISIS), sobre todo por los recientes acontecimientos en la frontera con Siria y el traslado de miles de sus miembros desde prisiones de ese país a un punto de Irak que, según el gobierno iraquí, es un "lugar seguro", con el fin de prevenir amenazas a la seguridad nacional.
En medio de lo que muchos describen como "noticias inquietantes en todo Oriente Medio... conflictos, militarización y polarización", el patriarca caldeo, Cardenal Louis Raphael Sako, hizo un llamamiento urgente a la paz, solicitando medidas concretas que fortalezcan la armonía y eviten una mayor devastación en la región.
En su mensaje, instó a las Naciones Unidas a asumir la responsabilidad de abordar los conflictos en curso y lograr la paz mediante el diálogo, haciendo hincapié en el respeto a la soberanía nacional y los derechos de todos los ciudadanos.
El patriarca Sako también instó a los gobiernos locales a ir hacia reformas reales, más que eslóganes. Puso como ejemplos el limitar el control de las armas al Estado, combatir la corrupción con decisión y construir una cultura de ciudadanía, igualdad y respeto por la diversidad religiosa y étnica.
"La historia resuena hoy"
Haciéndose eco de estas preocupaciones, el Arzobispo caldeo de Erbil, Bashar Matti Warda, alertó del creciente círculo de violencia que emana de Siria. Advirtió que "la historia nos enseña que el fuego no conoce fronteras" y que la violencia tiene la capacidad de expandirse desde un lugar para desestabilizar regiones enteras.