El Cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), reafirmó la oposición de los obispos italianos a cualquier normativa que legitime el suicidio asistido o la eutanasia, al tiempo que reclamó una mayor inversión en el ámbito de los cuidados paliativos y en el acompañamiento a los enfermos.
“La respuesta al sufrimiento no es ofrecer la muerte, sino garantizar formas de apoyo social, de asistencia sanitaria y sociosanitaria domiciliaria continuada, para que el enfermo no se sienta solo y las familias puedan ser sostenidas y acompañadas”, afirmó el purpurado durante la sesión de apertura del Consejo Permanente de la CEI que se reúne hasta el miércoles para coordinar la labor de los obispos en Italia.
“La dignidad humana no se mide por su eficiencia ni por su utilidad”, subrayó el Cardenal Zuppi, según reportó Avvenire.
En su opinión, las leyes que legitiman el suicidio asistido o la eutanasia “corren el riesgo de debilitar el compromiso público con los más frágiles y vulnerables, que a menudo son invisibles”.
El Cardenal Zuppi advirtió además que las decisiones sobre el final de la vida no pueden considerarse un asunto puramente privado. “Sentimos con fuerza el deber de recordar a todos que elegir una muerte anticipada, incluso porque se piensa que no hay alternativas, no es un acto individual, sino que incide profundamente en el tejido de relaciones que constituye la comunidad, minando la cohesión y la solidaridad sobre las que se funda la convivencia civil”, declaró en nombre del episcopado italiano.
El presidente de la CEI insistió también en el papel central de los cuidados paliativos, que —recordó— siguen sin estar plenamente garantizados en Italia pese a las previsiones legales existentes.