El Arzobispo de Detroit (Estados Unidos), Mons. Edward Weisenburger, afirmó que “a diferencia de otros que prometen la salvación mediante la fuerza bruta”, la Iglesia enseña que la salvación sólo se consigue a través de Jesús, el Cordero de Dios.
En una reciente homilía, el prelado estadounidense señaló que a lo largo de la historia ha habido movimientos que, usando la fuerza, han buscado “salvar al mundo de los pecados actuales”, pero que finalmente han terminado fracasando.
Mons. Weisenburger puso como primer ejemplo la prohibición de la venta y consumo de alcohol que rigió en Estados Unidos en la década de 1920, “creyendo que la industria sería más productiva, el país sería más próspero, la embriaguez y el maltrato a las esposas cesarían, el abuso infantil desaparecería, la pobreza se eliminaría”.
Sin embargo, aunque al principio las cosas parecieron mejorar, “con la llegada de los contrabandistas, los gánsteres y los traficantes de ron, el alcohol se volvió más fácil de conseguir que nunca, a veces se vendía a los niños junto a los patios de las escuelas. La Prohibición, el gran, poderoso e impuesto movimiento social, fracasó”.
El prelado señaló que “otro gran y poderoso movimiento social impuesto”, que prometió redención y borrar los pecados de la pobreza y la desigualdad, fue el comunismo. Sin embargo, en 70 años los que tenían mayor rango “se enriquecieron cada vez más”, mientras millones de personas fueron “masacradas en su afán por mejorar la vida”.
Luego apareció la revolución sexual de los años 60 y 70 del siglo pasado, que “prometió sacar los pecados de la represión y la mojigatería”, pero terminó destrozando la comprensión sobre la santidad de la sexualidad humana, provocando el aumento de los divorcios, de los abortos y las enfermedades de transmisión sexual.