Tres cardenales con sede en Estados Unidos emitieron esta semana un comunicado en el que renuncian a la guerra como “un instrumento para intereses nacionales estrechos” y exhortan a que el país recurra a la acción militar “como último recurso en situaciones extremas, no como un instrumento normal de la política nacional”.
El Arzobispo de Chicago, Cardenal Blase Cupich; el Arzobispo de Washington D. C., Cardenal Robert McElroy; y el Arzobispo de Newark, Nueva Jersey, Cardenal Joseph Tobin, CSsR, difundieron un comunicado conjunto en el que analizan la política exterior de Estados Unidos a la luz de los principios expuestos por el Papa León XIV en su discurso del 9 de enero ante el Cuerpo Diplomático.
Tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y las señales del presidente Donald Trump de que desea anexionar Groenlandia de alguna manera, los cardenales afirmaron que el “papel moral del país al confrontar el mal en el mundo, sostener el derecho a la vida y la dignidad humana, y apoyar la libertad religiosa, está siendo puesto a prueba”.
En su declaración del 19 de enero, instaron a una política exterior estadounidense que “respete y promueva el derecho a la vida humana, la libertad religiosa y el fortalecimiento de la dignidad humana en todo el mundo, especialmente mediante la ayuda económica”.
“Los derechos soberanos de las naciones a la autodeterminación parecen cada vez más frágiles en un mundo de conflagraciones crecientes”, señalaron los cardenales. “El equilibrio entre el interés nacional y el bien común se está planteando en términos profundamente polarizados”.
“En 2026, Estados Unidos ha entrado en el debate más profundo y desgarrador sobre el fundamento moral de sus acciones en el mundo desde el fin de la Guerra Fría”, escribieron. “Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia han suscitado preguntas fundamentales sobre el uso de la fuerza militar y el significado de la paz”.