Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV instó a rechazar las “ilusiones pasajeras de éxito y de fama” e invitó a seguir el ejemplo de San Juan Bautista que reconoció su "pequeñez" ante Jesús y le dio "espacio a su grandeza".
Asomado al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico, el Pontífice dirigió una reflexión centrada en el pasaje del Evangelio de San Juan (cf. Jn 1,29-34), en el que el Bautista reconoce en Jesús al Cordero de Dios: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", recordó.
A continuación, el Papa subrayó que Juan "reconoce en Jesús al Salvador, proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea".
Ante los cientos de files congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV destacó la actitud de humildad del Bautista, quien, pese a ser una figura muy popular y temida incluso por las autoridades de Jerusalén, no se deja seducir por el prestigio ni por la notoriedad. "Le habría sido fácil aprovecharse de esta fama; en cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad", afirmó. Por el contrario, "frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza".
A menudo "se le da una importancia excesiva a la visibilidad"
El Papa señaló que este testimonio resulta especialmente actual ya que a menudo "se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas".