Durante la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa aseguró que Dios no se manifiesta “en lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes”, e invitó a los fieles a buscar la paz al reconocer su presencia allí donde nace la vida frágil.
“Amar la paz, buscar la paz, significa proteger lo que es santo y que precisamente por eso está naciendo: pequeño, delicado y frágil como un niño. A nuestro alrededor, una economía deformada intenta sacar provecho de todo. Lo vemos: el mercado transforma en negocios incluso la sed humana de buscar, de viajar y de recomenzar”, aseguró el Pontífice en una de las últimas celebraciones litúrgicas de su primera Navidad como sucesor de Pedro en la que estuvo presente el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella.
En su homilía, aseguró que la visita de los Reyes Magos a Jesús debe llevar a los cristianos a contemplar y servir a “una humanidad magnífica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por Dios, que por amor se hizo carne”.
En su predicación, León XIV destacó que la Epifanía revela a un Dios que se “deja encontrar”, como lo hicieron los Reyes Magos, que con “alegría” fueron capaces de dejar atrás “el palacio y el templo para ir hacia Belén”. Se trata, explicó, de una búsqueda que exige salir de los caminos del poder.
“Sus caminos no son nuestros caminos, y los violentos no consiguen dominarlos, ni los poderes del mundo los pueden obstruir”, insistió el Papa, antes de dirigir un llamado concreto a la Iglesia.