Mons. Nicholas DiMarzio, quien tiene una amplia experiencia en el trabajo pastoral con los migrantes, dijo que la aplicación que las leyes de inmigración de Estados Unidos “deben ajustarse a normas humanitarias, incluyendo el debido proceso, la unidad familiar y alternativas a la detención”.
“La aplicación de las leyes administrativas de inmigración debe distinguirse de los delitos penales”, manifestó también Mons. DiMarzio, Obispo Emérito de Brooklyn y actual presidente de la junta directiva del Center for Migration Studies.
En un artículo publicado en el sitio web de la Arquidiócesis de Miami, el prelado recordó que durante la mayor parte de su historia Estados Unidos “ha sido un lugar acogedor para los inmigrantes” y, por tanto, “se debe garantizar” la protección de su dignidad humana “independientemente de su situación legal”.
Mons. DiMarzio, quien también integra las juntas directivas de la Catholic Legal Immigration Network y del USCCB Migration Committee, afirmó que “la migración siempre debe ser segura, legal y ordenada, y las reformas migratorias deben producir estos objetivos”.
“Existen otras opciones para proteger nuestra seguridad además de la deportación masiva. Se debe actualizar la disposición del registro de la ley de inmigración para permitir que los migrantes con muchos años en el país obtengan la condición legal que les ayudará a evitar los excesos de las redadas y garantizará la seguridad. Conceder la condición legal a los migrantes con muchos años en el país evitaría muchos problemas y protegería el mercado laboral”, aseguró.
El obispo reiteró: “Aunque las personas condenadas por un delito grave deben ser deportadas cuando sea necesario y posible, aquellas que respetan nuestras leyes mientras están aquí deben recibir un trato diferente. No se debe utilizar el perfil racial como medio de aplicación de la ley, ni se debe separar a las familias en el proceso”.