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La familia: escuela de humanización y solidaridad, dice el Santo Padre

VATICANO, 16 Oct. 00 (ACI).- En un clima de fiesta, en el que familias enteras de los más lejanos puntos del mundo colmaron de alegría y color la Plaza San Pedro, el Papa Juan Pablo II lanzó un vigoroso llamado de fortalecer la familia como "iglesia doméstica" y como escuela de humanización y solidaridad.

La solemne ceremonia -realizada bajo una persistente lluvia- incluyó la celebración del matrimonio de 8 parejas provenientes de los cinco continentes: Polonia, Corea, Filipinas, Italia, Camerún, Estados Unidos, Australia y México.

El Pontífice inició su homilía señalando que el Jubileo de las Familias es "un canto de alabanza por esta bendición originaria" que "se ha posado sobre vosotros, cónyuges cristianos, cuando, celebrando vuestro matrimonio, os habéis jurado amor perenne delante de Dios".

Abordando el tema del matrimonio y la familia desde su rica visión del hombre, el Santo Padre recordó que a las personas humanas no le bastan las relaciones puramente funcionales, sino que "tiene necesidad de relaciones interpersonales ricas de interioridad, de gratuidad, de oblación".

Es justamente esta relación, agregó el Papa, la que se vive en la familia, tanto entre los esposos como entre los padres y los hijos. Más aún, "toda la gran red de las relaciones humanas surge y se regenera constantemente a partir de aquella relación con la cual un hombre y una mujer se reconocen hechos el uno para el otro, y deciden fundir sus propias existencias en un único proyecto de vida".

Una sola carne

Al reflexionar sobre el sentido de la expresión de "Una sola carne", que se emplea en el rito del matrimonio, Juan Pablo II recordó que el término bíblico de "carne" "no evoca solamente el aspecto físico del hombre, sino su identidad global de espíritu y de cuerpo".

"Por ello sobre sus huellas, la Iglesia tiene el deber de testimoniar en la historia este designio original, manifestando su verdad y su practicabilidad", agregó el Pontífice; y aclaró que al cumplir con esta tarea la Iglesia "no se esconde a las dificultades y dramas que la concreta experiencia histórica registra en la vida de las familias.

Pero ella sabe también que el querer de Dios, acogido y realizado con todo el corazón, no es una cadena que vuelve esclavos, sino la condición de una libertad verdadera que tiene su plenitud en el amor".

"Laboratorio" de humanidad

"Conformándose a la palabra de Dios", explicó también el Papa, la familia se hace así laboratorio de humanización y de verdadera solidaridad". Una solidaridad que, según el Santo Padre, se extiende al concepto más amplio de familia -abuelos, tíos, primos-; y que convierte a la familia en algo insustituible, porque "las personas con dificultades, las personas no casadas, los viudos y viudas, los huérfanos, puedan encontrar un lugar de calor y de acogida".

"La familia no puede cerrarse en sí misma", dijo también el Papa, al señalar que "la relación afectuosa con los padres es un primer ámbito de esta necesaria apertura, que proyecta a la familia hacia la sociedad entera".

"Acoged, por tanto, con confianza, queridas familias cristianas, la gracia jubilar"; dijo el Pontífice, al pedir a las familias tomar como modelo "a la familia Nazaret que, aún llamada a una misión incomparable, recorrió vuestro mismo camino, entre los gozos y los dolores, entre la oración y el trabajo, entre esperanzas y pruebas angustiantes, siempre enraizada en la adhesión a la voluntad de Dios".

"Que sean vuestras familias, cada vez más, verdaderas 'iglesias domésticas', de las que se eleve cada día la alabanza a Dios y se irradie sobre la sociedad un flujo benéfico y regenerador del amor", concluyó el Santo Padre.

La fiesta sabatina: defensa de la auténtica familia

El sábado, el encuentro del Pontífice con las familias se había convertido en una auténtica fiesta donde, pese a los excelentes conjuntos musicales y artísticos -muchos de ellos compuestos por miembros de varias generaciones de una familia-, los hijos de todas las razas robaron la atención de las cámaras. y el corazón del Santo Padre.

El Papa reafirmó el sábado la necesidad de que los niños cuenten con la presencia de un padre y una madre, reforzando así el concepto de la familia tradicional, tal como la concibe el Plan de Dios.

"Nosotros les pedimos, con todo nuestro amor, que defiendan con toda sus fuerzas los valores de la familia y el respeto por la vida humana, y más en el momento de la concepción" dijo el Pontífice a una multitud de más de 300 mil personas que vibraron con los testimonios de familias venidas de todos los continentes.

"A ustedes amadas madres, que llevan dentro el incontrovertible instinto de la defensa de la vida, hago una apelación a sus corazones: sean siempre una fuente de vida, nunca una fuente de muerte", señaló.

El Pontífice, que se mostraba vigoroso, evidenció claramente cuánto disfrutaba reunirse con familias provenientes de diferentes partes del mundo, y besó y bendijo a decenas de niños, entreteniéndose, como es costumbre, con los más pequeños. Cuando le presentaron a un niño sin brazos y que aprendió a pintar sosteniendo el pincel con los dientes, el Sumo Pontífice no pudo contener las lágrimas, mientras abrazaba al pequeño.

"Nosotros debemos estar atentos... el bienestar de los niños debe siempre estar primero" "Un niño siempre deberá ser protegido y educado en el seno de una familia que tenga una madre y un padre", dijo el Santo Padre.

Poco antes, un representante del Continente Europeo relató el conmovedor testimonio de su trabajo con niños y adolescentes que han sufrido abusos inenarrables.

"Nadie, excepto los padres pueden saber qué tan importante es para los niños tener a ambas figuras, un padre y una madre", dijo el Pontífice; y advirtió que "no es un paso hacia adelante en la civilización estar a favor de las tendencias que relegan a la sombra tan elemental verdad y que pretenden gozar de los mismos fundamentos legales".

Más información

Congreso mundial sobre las Familias reafirma derechos de los padres

http://www.aciprensa.com/notic2000/octubre/notic1082.htm

 

El próximo Encuentro Mundial de las Familias: Manila, Filipinas

VATICANO, 16 Oct. 00 (ACI).- Filipinas, la única nación católica del Asia, que como sede de la Jornada Mundial de la Juventud ostenta el encuentro multitudinario con el Santo Padre más numeroso de la historia, será sede del próximo Encuentro Mundial de las Familias.

Así lo dio a conocer el Papa Juan Pablo II al finalizar la Misa de clausura del Jubileo de las Familias y antes de presidir la oración mariana del Angelus. Tengo la alegría de anunciar -dijo el Pontífice- que el próximo Encuentro Mundial de las Familias tendrá lugar el 2003 en Manila. A la amada Iglesia que se encuentra en las Filipinas dirijo desde ahora mi 'gracias' más cordial por la disponibilidad ofrecida".

La Rosa de Oro a la Virgen El Santo Padre anunció también un significativo gesto de piedad filial que tendrá como protagonista al Cardenal Alfonso López Trujillo y a una delegación de familias.

"Antes de concluir la celebración nos dirigimos en oración a María Santísima, que asiste a las familias con maternal premura", dijo el Pontífice, al anunciar que algunas familias acompañarán al Cardenal colombiano, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, el 9 de diciembre próximo, para entregarle a Nuestra Señora de Loreto, Patrona de Italia, una rosa de oro bendecida por el Santo Padre.