)},i[r].l=1*new Date();a=s.createElement(o), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); the buyer beware") muchas veces es aplicable en estos casos.

Decenas de miles de sites se relacionan con la religión, miles se anuncian como católicos. Algunos ciertamente representan instituciones católicas, como www.vatican.va o www.nccbuscc.org (la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos). Para el día de hoy, tal vez la propia (arqui)diócesis o el propio párroco, o ambos, tengan ya su página.

Es bueno verificarlo bien con las autoridades competentes. Se necesitan menos de 100 dólares para registrar el nombre de un dominio (domain name, es decir, la dirección de un site); y aunque están apareciendo nuevos procedimientos para registrarse, sigue siendo factible que entidades diferentes a las de la parroquia o la (arqui)diócesis estén usando sus nombres oficiales.

Acérquese con sentido crítico a los sites "católicos" que no estén conectados con instituciones u organizaciones católicas fácilmente identificables. Sea consciente de que algunos sites usan nombres que "suenan a católico" para difundir propaganda anti católica o incluso pornografía. Llame a alguien en su parroquia o diócesis si encontrara sites "católicos" que contengan información sospechosa o aseveraciones extrañas.

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES DE FAMILIA?

En definitiva, la mejor protección contra los abusos de la Internet es la presencia, en el hogar, de una atmósfera de oración y valores cristianos compartidos, dentro de la cual todos los miembros de la familia tendrán la confianza de discutir abiertamente estas preocupaciones. En esta atmósfera, su interés permanente y su involucrarse en el uso que sus hijos hacen de la Internet llegará a ser perfectamente natural, incluso si usted no sabe mucho de computación.

El primer punto en el uso adecuado de la Internet es reconocer que las reglas vividas en el mundo real se aplican también en el Ciberespacio. Si usted recomienda a sus hijos no hablar con extraños, lo mismo se aplica en la Internet. Así como ordinariamente espera de sus hijos saber a dónde salen, pregúnteles con quién(es) se conecta(n) cuando "salen" a la Internet. Así como usted escucha a sus hijos hablar acerca de sus amigos, escúchelos también cuando ellos comenten qué han encontrado en la Internet.

Los esfuerzos por vencer a la computadora para alcanzar una Internet sana en el hogar pueden parecer inalcanzables para muchos padres de familia. A continuación, cuatro sugerencias que pueden ayudar:

· En lo posible, obtenga el acceso a Internet a través de un ISP que excluya de su servidor -la computadora que ofrece el acceso a la Internet- al menos parte del material inapropiado. Revise el directorio telefónico y llame para preguntar si cuentan con ese servicio.

· Elija un ISP que ofrezca opciones de control para los padres de familia y actívelas. Estas opciones pueden usarse para restringir el acceso a los chat rooms, a los newsgroups (de los cuales unos pocos contienen, por mucho, los peores materiales) y a ciertos sites.

· Algunos ISPs ofrecen la posibilidad de mantener un registro de los sites visitados. Si el suyo cuenta con este servicio, actívelo. Puede usarse para revisar los sites que los niños han visitado cuando tenga motivos para preocuparse.

· Asegúrese de instalar filtros. Algunos filtros populares son: CyberPatrol, CyberSitter, Net Nanny, Surfwatch, X-Stop, Rated-PG. Recuerde que los métodos (como la aparición de palabras clave o juicios individuales de páginas) y criterios difieren de un paquete a otro.

Ninguna de estas posibilidades asegura [plenamente] que los niños permanecerán alejados de los contenidos inconvenientes, pero son un buen inicio. Incluso en un mundo imperfecto son importantes, porque comunican sus propios valores a sus hijos. Si los padres no se preocupan por el uso de la Internet, los niños pensarán que ellos tampoco necesitan preocuparse. Aunque la protección es esencial, es importante añadir que los filtros también restringirán las posibilidades de hacer investigación en Internet y que, incluso, pueden restringir inadvertidamente el acceso a sites benéficos.

Cuando hablamos de computadoras, no se sienta cohibido si sus hijos llevan la batuta y usted se limita a seguirlos. Disfrute de sus conocimientos así como usted disfruta sus éxitos en el deporte, la música o cualquier otro campo. Incluso puede llegar a ser enriquecedor y divertido: existe en la Internet una cantidad impresionante de información sana sobre fe, religión y muchos otros temas. Profundizar juntos en estos intereses es preferible a pasarse el tiempo tumbado frente a la televisión.

UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Algunas personas argumentan que la Internet es demasiado grande y compleja como para ser controlada. Existen fallas en cada solución sugerida, incluso en aquella que pone totalmente del lado de los padres el problema de proteger a sus niños, como si fuera posible (o incluso deseable) estar con los hijos las 24 horas del día.

La complejidad de la Internet, sin embargo, no significa necesariamente darse por vencido. Significa que existe la responsabilidad conjunta no sólo de proteger a los niños, sino también la responsabilidad por asegurarse que la Internet contribuya al civismo y la armonía de la sociedad, y al mantenimiento de los valores morales. De otra manera puede convertirse fácilmente en el principal vehículo de los propagadores del odio, la violencia y la obscenidad.

El involucrarse de los padres. No es ni justo ni realista que los padres carguen con el paquete entero (¿cómo pueden estar los padres presentes en el colegio o la librería o en el intercambio de diskettes en el transporte escolar?). Sin embargo, los padres ciertamente juegan un papel muy importante, empezando por la atmósfera cristiana que procuran en sus hogares y, después, con su interés y con su involucrarse en el uso que los hijos hacen de la Internet.

Los padres de familia también pueden influir sobre los ISPs y los servicios online para que los ISPs filtrados sean una opción. Y justo como algunos padres restringen el uso de la televisión en sus hogares hasta una hora o menos al día, o hay incluso quien saca la televisión de su casa, así también los padres tienen la opción de circunscribir el uso de la Internet en el hogar a ciertos periodos diarios de tiempo.

Tecnología. Algunos argumentan que todo el problema ha sido resuelto con los filtros y las clasificaciones de los sites, dos medios diferentes para alejar de la pantalla la pornografía o el material violento o provocador de odio. Pero los padres de familia no pueden asegurar que las computadoras de los colegios, las librerías o la del vecino tendrán esos filtros.

Además, muchos sites carecen de clasificación. Además, los sistemas de filtraje no son completamente exitosos, y en ocasiones censuran material útil junto con el dañino. Lo mismo se aplica a los sistemas que intentan censurar material contrario a la fe. Pero aunque estos sistemas no sean la solución definitiva, sí son parte de la solución. Quienes trabajen en los asuntos técnicos deben continuar mejorando los filtros para que puedan ofrecer los mejores productos.

La conducta de la industria. Los estadounidenses por lo general esperan que las industrias se comporten como buenos ciudadanos y siempre tienen algo que decir si no sucede así. La Internet no debería ser una excepción. Deberían adoptarse códigos de conducta voluntarios en los que las compañías resolvieran eliminar del propio servidor el material ilegal o corrosivo, así como ya se trabaja en ciertos segmentos de la industria. Si se ofrecieran más accesos filtrados a la Internet, quizá esos negocios se sorprenderían de la demanda.

Legislación. El gobierno también juega su papel. No todo discurso está protegido por la Primera Enmienda [que en la Constitución estadounidense salvaguarda la libertad de expresión]. Si la Internet ya es parte de la comunidad, entonces las leyes que se aplican a otros medios deben aplicarse también en el Ciberespacio. El proveedor de material ilegal deberá enfrentar consecuencias legales, aún cuando la legislación no pueda aplicarse a sites extranjeros.

ANEXO

Algunos consejos para favorecer el uso sano de la Internet. No hace falta conocimiento técnico.

· Tómese tiempo para conocer la Internet: es invertir en la seguridad y salud de sus niños.

· Seleccione un Proveedor de Servicios de Internet (ISP) que ofrezca acceso filtrado.

· Ponga la(s) computadora(s) con acceso a la Internet en una zona común de la casa, no en una recámara o despacho.

· Pase tiempo en Internet con sus hijos, aún cuando usted apenas sea un principiante interesado. Quizá se sorprenda de lo mucho que lo disfruta.

· Anime a sus hijos a ver con sentido crítico lo que encuentren en la Internet, y a preguntar si, por ejemplo, encuentran información "católica" que disienta de lo que han aprendido y escuchado en la iglesia, el hogar o el colegio.

· Ponga el énfasis en los sites y materiales buenos.

· Enseñe a sus hijos a usar responsablemente el e-mail. Si se usa apropiadamente es un área de la Internet divertida y útil.

· Anime a sus hijos a que le pregunten todo lo cuestionable o dudoso, y agradézcales que le planteen sus problemas o inquietudes.

· Advierta a sus hijos sobre nunca dar información personal (como el nombre, la dirección, el número telefónico) a nadie en la Internet sin su autorización y que nunca envíen sus fotografías.

· Pida a sus hijos que no llenen cuestionarios de la Internet sin su autorización.

· Pida a sus hijos que jamás respondan a contactos sospechosos o sugestivos, ni a nada que les resulte incómodo, y que si algo así sucediera lo platiquen con usted.

· No permita encuentros reales (o personales) con personas que hayan conocido en la Internet, a menos que exista una buena razón para ello y que usted o alguien de su confianza esté presente.

· No tenga una reacción desproporcionada si sus hijos le muestran algo inapropiado: podrían cohibirse y dejar de contarle las cosas.

· No olvide cuán significativos pueden ser los diskettes escondidos. El uso de material pornográfico o provocativo tiende a ser secreto.

· Recuerde a sus hijos que estas reglas también se aplican siempre que usen una computadora fuera del hogar, como en las librerías o en la escuela.

· Y, por encima de todo, mucha comunicación. La mejor protección son las buenas relaciones y una vida familiar cristiana en la que sus miembros platican y rezan juntos.

Comentarios

Síguenos:

Libros del padre José Antonio Fortea

Tendencias:

Cara a cara con Alejandro Bermúdez
El blog de Mons. José Gómez