Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima, en las vísperas de la Solemnidad de Santa Rosa de Lima – 2015
Domingo 30 de agosto de 2015

Sr. José Luis Pérez Guadalupe, Ministro del Interior.Sr. General Vicente Romero Fernández, director General de la Policía Nacional del PerúDr. Sebastian Bustamante, Decano Nacional del Colegio de EnfermerosSra. Zoila Cotrina, Secretaria General de la Federación de enfermeras del Ministerio de SaludMe acompaña uno de los miembros de la policía que hoy es sacerdote, el padre Jaime Calvo y también el encargado de negocios de la nunciatura Apostólica, Monseñor José Antonio Texeira y un amigo de Italia.A todos ustedes hermanos miembros de la familia policial: oficiales, sub oficiales, personal administrativo; a todos ustedes enfermeras y enfermeros, hoy en esta Basílica Catedral como ya es una tradición al celebrar la solemnidad de la primera santa de América, santa Rosa de Lima, patrona de la Policía Nacional y del colegio de Enfermeros, es una ocasión para contemplar algunos rasgos del la vida de esta santa que nos pueden inspirar a caminar con Cristo en la Iglesia. Decía la santa que tuvo ese encuentro con Cristo y decía ella repitiendo en público lo que el señor le había manifestado a ella.En este mundo no se adquiere la gracia sin padecer aflicciones. Hay necesidad de trabajo y más trabajo para conseguir la participación intima en la divina naturaleza en la gloria del Hijos de Dios y la perfecta hermosura del alma, esta lección tan bonita y tan sencilla, lo de dicho en un lenguaje coloquial: lo bueno cuesta, ser buenas personas cuesta, cumplir el deber cuesta, lo dice ella de una manera muy clara que para adquirir esta gracia previa de un Dios que te da esa paz, fortaleza, serenidad y sabiduría para conseguir esa vida del amor de Dios.La gracias tiene que pasar por la tribulación, el camino es angosto, es áspero y es empinado; lo está señalando la santa pero lo está señalando con gozo, no con preocupación porque es Cristo quien me llama. Por eso el sacrificio que se nos pide a todos día a día es tener a Cristo en nuestros pensamientos, en nuestras decisiones, en nuestras palabras y dejar que Él presida nuestro trabajo. ¿Por qué? porque hay algo importante, señores miembros de la familia policial, todos tenemos una misión que cumplir. No es un simple estar. Todos tenemos una misión. Dios a cada uno con nombre y apellido nos llama a una misión, te ha creado para amarte, te he creado para formar este hogar, te he creado para trabajar en este lugar con una misión, la misión se puede cumplir o no cumplir, pero tenemos una misión, y eso no solamente requiere de una formación y/o entrenamiento, hace falta un convicción interior para ser honestos, leales, sinceros, valientes, no basta el entrenamiento, hace falta que se encienda una convicción , y eso es los que nos dice santa Rosa.Cristo nos ayuda y nos acompaña si quieres cumplir tu misión, si quieres amar a tu institución, por eso con Jesús que nos dice: “yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, sabemos a dónde ir. Habrán días más fáciles habrán días más difíciles; habrán momentos de mayor felicidad y de mayor dolor; habrá vida y habrá muerte, pero en Cristo hay paz, hay serenidad y hay firmeza.Por eso, yo quiero dar una palabra de optimismo a la familia policial. Habrá como en toda institución muchos defectos, pero es una institución tutelar que es un pilar fundamental en la sociedad. Cumplir con esa misión es muy importante, no solo para que yo esté contento o mi familia consiga un sueldo, no. Es para cumplir con la patria, todas estas palabras no generan una conversión o un cambio; por eso le pido a Jesús: bendícelos, protégelos, ayúdalos en todos los rincones en donde se encuentran. Yo siempre recordaré con inmenso agradecimiento al encontrar un policía en los rincones más alejados del Perú cuando y donde la vida no valía nada, cuando me pedían una bendición a un rosario, al pasar por un puente, por un camino por un puesto policial, absolutamente en mano de Dios por su patria, es momento de recordar momentos gloriosos y de levantar el alma pero con propósitos de velar por esta institución policial y amarla.Cuando nos alejamos de Jesús viene ese otro poder: el demonio, y toma posesión de mi vida el mal, la corrupción, la mentira, la venganza, y se apropian de nuestra manera de pensar y de ser y cuando uno dice ¿cómo es posible que pase esto?, el demonio toma posesión y nos lleva a actuar de una manera absolutamente irracional por eso esa lucha de Santa Rosa en animarnos a que sigan a Cristo, no basta ese voluntarismo, pedirle a Santa Rosa: enséñame ese camino que tu lo decías con tanta claridad: el único camino al cielo es la cruz.Hermanos qué bonito es cumplir la misión, qué maravilla es arriesgar la vida, la honra y todo por cumplir la misión que Cristo nos encomendó; y si esa misión además es ganarme el cielo, qué maravilla es la vida de un hombre que tiene convicciones. No será aplaudido, no será conocido, más aún, posiblemente será maltratado, pero es la historia de la salvación. Lean ustedes la historia universal y verán que ese es el camino de la verdad, del bien, de la salvación y del amor, lo dice Santa Rosa: la Cruz.Queridos enfermeros y enfermeras ustedes con su compañía con ese velar junto a los enfermos, con ese aliviar la soledad cumplen un deber y hacen un servicio maravilloso, esas horas en la que los enfermos solos encuentran en aquella compañía, en aquella mano cariñosa, en aquel recurrir al apoyo del enfermera o enfermero es lo único que les queda, pues que la sociedad siga teniendo el recurso a esa ternura a ese servicio, no pongamos las cosas en clave simplemente por el mercantilismo. Es importante pero no es elemento fundamental; su trabajo es servicio, es entrega, es misión, es apostolado, y evidentemente es ser justos en la retribución pero no es el primer elemento, el primer elemento es la familia, el primer elemento es la felicidad y el cumplir la misión.Por eso a todos ustedes que hoy se encuentran en la catedral, sean un estímulo, un ejemplo de trabajo decente, esa misión les llevará a ser leales, honestos, honrados, cumplirla hasta la muerte, hasta la muerte no son palabras cuando uno escoge el camino del sacerdocio, de la policía, del enfermero hasta la muerte y si no, si no hay esa decisión traicionamos el compromiso asumido, por eso el día de hoy le pido a Santa Rosa y a nuestra madre Santa María, bendice a todos los hogares, papás, hermanos, hijos, nietos, en todos los rincones del país, que la bendición de Dios entre en todos los corazones, ilumine a todos los policías y enfermeros y de esa manera caminemos con la frente alta, orgullosos de vestir el uniforme de la policía, de vestir el uniforme de enfermera; y vamos con una estima mayor. Hay mucho que arreglar, pero no se arregla destruyendo y criticando, se arregla construyendo, estimulando; que Dios los bendiga y que santa Rosa siga velando por sus vidas,Así sea.

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