), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); e;ldora de combinación durante por lo menos un año reduce el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio a la mitad de lo que se observa en mujeres que nunca tomaron píldoras para el control de la natalidad. Además, los efectos beneficiosos de tomarlas continuaron hasta por lo menos 15 años después de haberlas dejado de tomar. Algunos investigadores han encontrado que el efecto protector de los anticonceptivos contra el cáncer de endometrio aumenta de acuerdo al tiempo que dure el uso de los anticonceptivos de combinación, pero los resultados no han sido consistentes.

La disminución del riesgo de desarrollar cáncer de ovarios y de endometrio en las mujeres que toman anticonceptivos no se aplica a la píldora de tipo secuencial, en el que cada ciclo mensual contiene 16 píldoras de estrógeno, seguidas por cinco píldoras de estrógeno con progesterona. (Las píldoras de tipo secuencial se retiraron del mercado en 1976, de manera que pocas mujeres se expusieron a ellas.) Los investigadores creen que los anticonceptivos orales reducen el riesgo de cáncer sólo cuando su contenido de estrógeno está balanceado con el contenido de progestógeno en la misma píldora.

Cáncer de cérvix

Hay alguna evidencia de que el uso prolongado de la píldora puede aumentar el riesgo de cáncer de cérvix (la parte estrecha, más baja, del útero). Los resultados de los estudios realizados por científicos del Instituto Nacional del Cáncer y otros investigadores apoyan una relación entre el uso prolongado de la píldora (cinco años o más) y un riesgo ligeramente mayor de cáncer de cérvix. Sin embargo, la naturaleza exacta de esta relación no está clara todavía.

Una razón por la cual la relación no está clara aún es que dos de los principales factores de riesgo de cáncer cervical (edad precoz de la primera relación sexual, especialmente a los 16 años o más joven y una historia de muchos compañeros sexuales) se relacionan con el comportamiento sexual. Ya que estos factores de riesgo pueden ser diferentes entre las mujeres que usan los anticonceptivos orales y las que no los han usado nunca, es difícil para los investigadores determinar el papel exacto que puedan tener los anticonceptivos orales en el desarrollo del cáncer cervical.

Los dos factores principales de riesgo que contribuyen al desarrollo del cáncer cervical son también factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la infección del virus del papiloma humano en el cérvix. Más de 30 virus del papiloma humano, de los más de 100 tipos de VPH, se pueden pasar de una persona a otra por contacto sexual. La infección del virus del papiloma humano es una de las enfermedades más comunes que se transmiten sexualmente. Ciertos virus del papiloma humano, en particular el tipo 16, se sabe que causan cáncer cervical. Comparadas con las mujeres que no toman anticonceptivos orales, es posible que las mujeres que los toman usen con menos probabilidad métodos de control de la natalidad de barrera (como los condones). Puesto que los condones pueden impedir la transmisión de los virus del papiloma humano, quienes usan anticonceptivos orales y no usan condones pueden tener un riesgo mayor de infectarse con el virus del papiloma humano. Por esto, el riesgo mayor de cáncer cervical que según algunos estudios es causado por el uso prolongado de anticonceptivos orales, en realidad puede ser el resultado de la infección de virus del papiloma humano.

Hay evidencia de que las mujeres que toman la píldora y nunca utilizan otro método anticonceptivo de protección o que tienen antecedentes de infecciones genitales, tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de cérvix. Esta relación apoya la teoría de que los anticonceptivos orales pueden actuar junto con los agentes que se transmiten sexualmente (como los virus del papiloma humano) en el desarrollo del cáncer cervical. Los investigadores continúan estudiando la naturaleza exacta de la relación entre el uso de los anticonceptivos orales y el cáncer de cérvix.

Las etiquetas de productos anticonceptivos orales han sido modificadas para advertir a las mujeres del posible riesgo de cáncer cervical. Las etiquetas advierten también que las píldoras para el control de la natalidad no protegen contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y otras enfermedades que se transmiten sexualmente como el VPH, la clamidia y el herpes genital.

Tumores del hígado

Hay alguna evidencia de que el uso de los anticonceptivos orales puede aumentar el riesgo de ciertos tumores malignos (cancerosos) de hígado. Sin embargo, el riesgo es difícil de evaluar debido a los diferentes patrones de uso de los anticonceptivos y a que estos tumores son raros en las mujeres estadounidenses (la incidencia es de aproximadamente 2 casos por cada 100.000 mujeres). También se ha descubierto, aunque muy raramente, un tumor benigno (no canceroso) de hígado llamado adenoma hepático entre quienes toman la píldora. Estos tumores no se diseminan pero pueden reventarse y causar hemorragia interna.

Disminución de los riesgos por medio de exámenes selectivos de detección Los estudios han encontrado que el hacerse exámenes selectivos de detección para cáncer de seno por medio de mamografías reduce el número de muertes por cáncer de seno en mujeres de 40 a 69 años de edad. Las mujeres que tienen un riesgo mayor de cáncer de seno deberán buscar el consejo del médico para saber cuándo empezar a hacerse las mamografías y con qué frecuencia hacerse los exámenes. Una mamografía de alta calidad, con un examen clínico (un examen hecho por un proveedor profesional de cuidados de la salud), es la forma más efectiva para detectar el cáncer de seno precoz.

Las mujeres que son activas sexualmente o que lo han sido, o que casi tienen 20 años o más, pueden reducir su riesgo de cáncer de cérvix al hacerse pruebas de Papanicolaou con regularidad. Los cambios anormales en el cérvix pueden con frecuencia detectarse con la prueba de Pap y tratarse antes de que se desarrolle el cáncer.

Se recomienda a las mujeres que tienen preocupación de su riesgo de cáncer que platiquen con su médico.


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