27 de abril de 2020 - 5:40 PM

Rechazan argumento que califica de “peligrosa” la educación en el hogar

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial / Crédito: Unsplash
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Mientras que el coronavirus está obligando a muchas familias implementar la educación en el hogar, una profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard calificó esta práctica de “peligrosa”, pues dijo que pondría a los niños en riesgo de abuso por parte de sus padres.

Además, sostuvo que si los niños estuvieran en escuelas públicas, estarían en manos de maestros que están obligados a reportar cualquier sospecha de abuso.

Las declaraciones de Elizabeth Bartholet, profesora de Derecho de Interés Público de Morris Wasserstein en la Facultad de Derecho de Harvard y directora de la facultad del programa de defensa infantil en la misma facultad, aparecieron en la edición de mayo-junio de la revista Harvard.

Para apoyar sus afirmaciones sobre el abuso, Bartholet señaló la historia de una familia abusiva en Idaho retratada en Educated, una memoria escrita por Tara Westover. Los niños de esta familia no recibieron educación formal y fueron sometidos a condiciones de trabajo peligrosas, algo que Bartholet dijo que podría suceder en cualquier lugar donde se permita la educación desde casa.

Mary Ellen Barrett, una madre que vive en Long Island (Estados Unidos) y que ha estado educando en casa a sus hijos desde antes de que el coronavirus apareciera, leyó el artículo y se preguntó si Bartholet “alguna vez había conocido a alguien que realmente haya educado en casa”.

“(El artículo) parece estar basado en la premisa de que si mantiene a su hijo en casa, podría abusar de él”, dijo Barrett, quien comenzó a implementar la educación en el hogar hace 18 años, desde que notó que su hijo mayor Ryan, que tenía autismo, no recibía buenos servicios en su escuela pública. 

En ese momento tenía a Ryan, un niño de primer grado, un niño pequeño y otro niño en camino, por lo que decidió probar este tipo de educación personalizada.

“Así que lo hicimos y nos encantó, y Ryan alcanzó el nivel de grado en muchas de sus materias y seguimos adelante”, dijo.

Seis años después, Ryan murió de un ataque de convulsión tonicoclónica generalizada.

“Estoy muy agradecida de haber tenido ese tiempo con él. Pero él también tuvo amigos. Tenía amigos que simplemente no pensaban que era extraño, no lo molestaban en absoluto, lo que sucedería en la escuela pública. Simplemente funcionó para nuestra familia”, aseguró.

Hasta el momento, Barrett ha graduado a dos de sus hijos de la escuela secundaria a través de la educación en el hogar y ahora enseña a cinco más en casa. Uno de sus hijos tiene necesidades de educación especial y la educación en el hogar le ha permitido modificar su plan de estudios. 

Barrett también trabaja como consultora para padres en Seton Home Study School, el programa católico de educación en el hogar que utiliza.

Por otro lado, respondiendo el artículo de la profesora Bartholet, la madre de familia dijo ésta parece pasar por alto el abuso que los niños podrían enfrentar en un entorno escolar más tradicional.

“Vivo en Nueva York, apenas pasa un día sin que haya una historia de algún niño de una escuela pública que haya sido abusado, ya sea en la escuela o en el hogar”, comentó. 

Por otro lado, Barrett dijo que conoce muchas familias que utilizan la educación en el hogar en Long Island, tanto religiosas como seculares, que son padres comprometidos y amorosos que simplemente quieren lo mejor para la educación de sus hijos.

Las estadísticas sobre las tasas de abuso entre los niños educados en el hogar versus los niños de las escuelas públicas y privadas son escasas.

Un estudio realizado en 2004 por el Departamento de Educación de los Estados Unidos estimó que aproximadamente el 10% de los estudiantes experimentarán conducta sexual inapropiada por parte de un empleado escolar para cuando se gradúen. 

Otro estudio de 2017 publicado por Homeschooling Backgrounder descubrió que cuando se toman en cuenta a los estudiantes educados en el hogar legalmente, en lugar de las familias ausentes que no cumplían con las regulaciones, los estudiantes educados en el hogar legalmente tenían un 40% menos de probabilidades de morir de abuso o negligencia infantil que el estudiante promedio nacional. 

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades señalan múltiples factores de riesgo para el abuso infantil, incluidos los cuidadores no biológicos o un historial de abuso de sustancias, pero el método educativo no figura como factor de protección o factor de riesgo cuando se trata de abuso infantil.

Barrett dijo que lo más preocupante sobre la postura de Bartholet es la caracterización del “poder” del profesor en el contexto de una familia.

“El problema es, ¿creemos que los padres deberían tener un control esencialmente autoritario las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sobre sus hijos de cero a 18 años? Creo que es peligroso. Creo que siempre es peligroso poner a las personas poderosas a cargo de los impotentes y otorgarles a los poderosos la autoridad total”, dijo Bartholet a la revista Harvard. 

Barrett indica que Bartholet parece estar argumentando en contra de lo que ella misma está defendiendo. 

“(Ella) quiere que el Gobierno se encargue de cómo las familias deciden qué es lo mejor para sus hijos. Quiero decir, ¿existe una entidad más poderosa que el gobierno de los Estados Unidos? Habla sobre el poder sobre los impotentes. Ese es un pensamiento aterrador”, comentó la madre de familia.

Melissa Moschella, profesora asistente de Filosofía en la Universidad Católica de América y profesora asociada del Instituto Feulner de la Fundación Heritage, escribió el libro “To Whom Do Children Belong” (¿A quién pertenecen los niños?), que ella describe como una “defensa filosófica de los derechos de los padres como educadores primarios”.

En su libro, Moschella dijo que ella describe “el caso de derecho natural de por qué la naturaleza especial de la relación padre-hijo implica la obligación especial de parte de los padres de proporcionar el bienestar de sus hijos, que por supuesto, incluye y requiere hacer decisiones en nombre de sus hijos porque los niños son demasiado pequeños para poder tomar esas decisiones por sí mismos”.

Del mismo modo, el Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que los padres son los principales educadores de sus hijos.

Moschella dijo que los argumentos presentados por Bartholet, es decir, que la educación en el hogar es peligrosa, aislada y una amenaza para la democracia, no son “realmente nada nuevo”.

“Creo que la perspectiva (del artículo) es típica de muchos de estos tipos de perspectivas sobre este tema, que es que el autor olvida que alguien tiene que estar a cargo de los niños y que siempre habrá muchas decisiones controvertidas, pero que deben tomarse sobre lo que es mejor para el niño”, dijo Moschella, porque los niños provienen de diferentes orígenes y tienen una amplia variedad de necesidades.

La autora dijo que las preocupaciones de Bartholet sobre los derechos de los niños a una educación y a un ambiente seguro son buenas, y que ella apoya una cierta cantidad de regulación de los niños educados en el hogar, para garantizar que se produzca un aprendizaje real y garantizar que los niños, especialmente aquellos en hogares con historial de abuso, no estén siendo objeto de más abusos.

“Creo que el peor de esos riesgos se puede mitigar en términos de educación en el hogar al tener regulaciones muy razonables, pero quitarle eso a todos porque algunos padres malos están abusando de ese derecho, eso no tiene ningún sentido”, aseguró.

Moschella también cuestionó la suposición de Bartholet de que el Estado siempre sabrá qué es lo mejor para los niños.

“Cada vez que le quitas la autoridad a los padres para tomar esas decisiones controvertidas sobre la mejor manera de educar a sus hijos, solo estás dando más poder al estado. Y luego es muy cuestionable que el estado sepa mejor que esos padres qué es lo mejor para un niño en particular”, dijo.

Los padres conocen mejor a sus hijos, dijo Moschella, y debido a sus fuertes lazos emocionales con sus hijos, a menudo están mucho más motivados e preocupados en el bienestar de sus hijos “de una manera que ningún gran burócrata logrará”.

Varios estudios anteriores han demostrado que los estudiantes de educación en el hogar generalmente superan a sus homólogos de escuelas públicas y privadas en cosas como exámenes estandarizados y rendimiento universitario. Un estudio de 2016 del Consejo Nacional de Medición en Educación mostró que, cuando se ajustaban por factores demográficos, los estudiantes de educación en el hogar estaban a la par académicamente con sus pares demográficamente similares.

Felix Miller es un estudiante de doctorado de Filosofía de 27 años que vive en Washington DC, fue educado en casa con su familia en Nueva York desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria, una experiencia que dijo que “realmente le gustó”.

Miller dijo que la educación en el hogar le dio a su familia el tiempo y la flexibilidad para participar en algunos viajes y actividades culturales que podría haberse perdido si estuviera en una escuela pública o privada.

“Mis padres hicieron mucho para inculcar una sensación de asombro y disposición para probar cosas nuevas. Vivíamos aproximadamente a una hora y media de Montreal, así que cada pocas semanas subíamos, y podíamos ir al festival de jazz que se celebra allí cada año, o íbamos a la ópera, íbamos al Biodome o el Museo de Bellas Artes”, dijo.

“Creo que ser educado en el hogar me permitió tener muchas oportunidades intelectuales y culturales que muchos de mis compañeros de escuelas públicas y privadas no tuvieron la oportunidad”, añadió.

En cuanto a estar aislado de sus compañeros, Miller dijo que él y sus hermanos participaron en varias actividades extracurriculares, como un equipo de discurso y debate, Boy Scouts y competencias de ciencias en la escuela secundaria local que con frecuencia lo ponían en contacto con estudiantes de escuelas públicas. También contó que, en su tercer año, salió con una chica de una escuela pública local que había conocido a través del discurso y el debate.

“Siempre me fue bastante fácil reunirme y hacerme amigo de los educadores en el hogar y de los alumnos públicos. Creo que (pinta el artículo de la revista Harvard) una imagen bastante aislacionista de la forma en que ocurre la mayoría de la educación en el hogar. No veo que ese sea el caso”, dijo Miller.

“Si bien es cierto que mis padres tienen ciertos desacuerdos con la opinión dominante sobre ciertos temas culturales en la escuela pública, especialmente a través de cosas como la educación sexual, creo que, en general, en términos de socialización, siempre estuvieron perfectamente felices de que tenga amigos sin importar los antecedentes”, añadió.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Harvard, profesor, Coronavirus, Covid-19, pandemia, cuarentena, covid19, covid, educación en el hogar

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