26 de febrero de 2014 1:21 pm

Pidamos a Dios evitar que el odio se apodere de Venezuela, exhorta columnista

Redacción ACI Prensa

La multitud que protestó hace unos días en Venezuela (Foto: Twitter @ivanna_hurtado)
La multitud que protestó hace unos días en Venezuela (Foto: Twitter @ivanna_hurtado)

La columnista del diario El Universal, María Denisse Fanianos de Capriles, llamó a la población a mantener la oración a Dios en estos momentos difíciles que atraviesa Venezuela, para pedirle “que seamos muy fieles a nuestra Fe”, dé esperanza al país y evite que los corazones de los venezolanos se llene de odio.

“Estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. Cuando mi hijo mayor me llamó para decirme que Génesis Carmona acababa de morir, y que ella estudiaba en su misma universidad, yo sentí que el corazón se me partía. Uno está sintiendo la muerte de esos muchachos como si fuera la de un hijo propio”, expresó en su columna de este miércoles.

La periodista católica reconoció que la situación que vive el país hace que las madres tengan que armarse “de fuerza para pararnos de la cama en la mañana después de haber llorado por las noticias del día anterior y por la incertidumbre de lo que pasará el día de hoy. Para tener el valor de mostrar una sonrisa, a pesar de nuestra angustia, cuando vemos que la angustia de nuestro esposo es aún mayor. Tenemos que estar disponibles a la hora que sea cuando nuestros muchachos nos buscan para contarnos algo. Y es que ellos casi no duermen, tienen una resistencia impresionante”.

En el artículo –publicado mientras miles de mujeres se manifiestan por la paz en diversas ciudades–, la columnista advierte que ante esta realidad los venezolanos tienen la opción de seguir adelante “con una visión sobrenatural”, sin rendirse, “¡con alegría y esperanza!”, o desesperarse e impacientarse. “¡Tenemos que tener mucho cuidado para que el odio no entre en nuestro corazón!”, expresó.

Fanianos de Capriles recordó que Cristo pide amar incluso a los enemigos, a quienes los odian y persiguen. “Sé que no es nada fácil lo que nos pide Cristo, pero si rezamos, si estamos bien pegados a Él y a Su Santísima Madre, por medio de la oración y de los sacramentos, lo podremos lograr”, afirmó.

En ese sentido, se refirió al libro del Cardenal vietnamita Francis Xavier Nguyen van Thuan, “Testigos de Esperanza”, quien pasó 13 años en la cárcel, nueve en aislamiento total. “Él cuenta que cuando lo sometieron a aislamiento lo entregaron a cinco guardias. Por turno, dos de ellos estaban siempre con él. Los jefes les habían dicho: ‘Los sustituiremos cada dos semanas por otro grupo para que este peligroso obispo no los ‘contamine’’. Después decidieron: ‘Ya no los cambiaremos más porque sino este obispo contaminará a todos los policías’”.

“Pero ¿de qué contaminaba el Cardenal van Thuan a sus carceleros? De paz y amor. Ellos no entendían cómo ese obispo preso podía transmitir tanta alegría y ganas de vivir estando en las terribles circunstancias en las que estaba. Eso fue lo que llevó a que muchos de esos carceleros comunistas, se convirtieran al catolicismo”, destacó la columnista venezolana.

“Este libro enseña cómo en los peores momentos de nuestra vida ¡nada ni nadie! nos puede quitar la Paz ni esa libertad interior de ser hijos de Dios y que nos hace entender que pase lo que pase Él nunca nos va a abandonar, porque si morimos en el intento nos espera nada más y nada menos que el Cielo, que es lo más grande que un cristiano sueña alcanzar”, añadió.

Finalmente, copió en su columna la dedicatoria que el cardenal hizo a su madre en la primera página del libro, para que ayude a los venezolanos a no dejar “que no nos trague el odio y la maldad”.

"A mi madre Elisabeth, que me educó desde que estaba en su seno.

Me enseñaba todas las noches las historias de la Biblia,

me contaba las memorias de nuestros mártires, especialmente de nuestros antepasados;

me enseñaba el amor a la patria,

me presentaba a santa Teresa del Niño Jesús como modelo de virtudes cristianas.

Es la mulier fortis que sepultó a sus hermanos masacrados por los traidores,

a los que luego perdonó sinceramente, acogiéndoles siempre como si nada hubiera sucedido.

Cuando estaba en la prisión era mi gran consuelo. Decía a todos:

"Reza para que mi hijo sea fiel a la Iglesia y permanezca donde Dios quiera que esté"", expresa la dedicatoria.

“Algún día –aseguró Fanianos de Capriles- brillará la Justicia y la Paz en Venezuela. Pero para eso no podemos parar de rezar”.

Etiquetas: Venezuela, jóvenes, violencia, Fe, Paz, Protestas, Esperanza, Dios, Justicia

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