25 de noviembre de 2014 - 11:21 AM

Papa Francisco: La enfermedad más extendida en Europa es la soledad

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Papa Francisco en el Parlamento Europeo / Foto: Alan Holdren (ACI Prensa)
Papa Francisco en el Parlamento Europeo / Foto: Alan Holdren (ACI Prensa)

“Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la ‘soledad’”, advirtió este martes el Papa Francisco en su discurso en el Parlamento Europeo, en el que denunció la “cultura del descarte” que predomina en el continente y que afecta a los enfermos terminales, a los ancianos abandonados y a “los niños asesinados al nacer”.

En su discurso, el Santo Padre subrayó el significado de la “dignidad del hombre” y lo que conlleva. “Hablar de la ‘dignidad trascendente del hombre’, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa ‘brújula’ inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado”. Para ello ha hablado de nuevo de la “cultura del descarte” que afecta a ancianos y a niños a los que no les permiten nacer.

Según el Papa, “una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la ‘soledad’, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor”.

Para Francisco, “ésta soledad se ha agudizado con la crisis económica” y con el paso de los años se ha producido también una creciente “desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones, consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas”.

“Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio y de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz, por lo que grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones”, afirmó.

En relación a esto, dijo que “algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible” constatan que existe un “predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica”.

Por tanto, “el ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados al nacer”.

“Afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio”. Por tanto, “ustedes –en referencia a los europarlamentarios- están llamados también a una gran misión: preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas”.

Para el Papa, en definitiva, “una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión transcendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel ‘espíritu humanista’ que, sin embargo, ama y defiende”.

El Pontífice reveló que considera “fundamental no sólo el patrimonio que el cristiano ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento”.

Es por ello que el Pontífice se muestra convencido de que “una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas (…) puede ser también inmune a tantos extremismos que se expanden por el mundo actual”. A este respecto, recordó la persecución que sufren las minorías religiosas y “particularmente las cristianas”.

En opinión del Papa, “mantener viva la democracia en Europa exige evitar “tantas ‘maneras globalizantes’ de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría”.

La última parte de su discursó giró en torno a los ámbitos en los que Europa debería invertir para favorecer a la persona. En primer lugar la educación, a partir de la “familia unida, fértil e indisoluble” y de las escuelas y universidades, así como de una educación basada en el respeto a la naturaleza. El segundo, el trabajo, con políticas de empleo que devuelvan “la dignidad” y huyan de la “explotación de las personas”. 

Por último, la cuestión migratoria, puesto que “no se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio”, dijo en referencia a los cientos de inmigrantes que llegan casa semana a las costas europeas en busca de una vida mejor. Para solucionar este problema, aconsejó “proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes”.

El discurso completo del Papa Francisco al Parlamento Europeo se encuentra en https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-completo-del-papa-francisco-al-parlamento-europeo-82825/

Etiquetas: Europa, Papa Francisco, Parlamento Europeo, Visita del Papa Francisco al Parlamento Europeo

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