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Padres del niño protagonista del milagro del Cura Brochero alientan a perseverar en la cruz con alegría

Sandra Violino y Osvaldo Flores. Foto: Sitio web www.padrebrochero.com.ar
Sandra Violino y Osvaldo Flores. Foto: Sitio web www.padrebrochero.com.ar

CÓRDOBA, 14 Sep. 13 / 06:02 am (ACI/EWTN Noticias).- Los esposos argentinos, Sandra Violino y Osvaldo Flores, padres del niño protagonista del milagro del Cura Brochero, señalaron que el camino de recuperación de su hijo Nicolás (13), ha sido “un camino difícil, con alegrías pero con mucho dolor y trabajo” y que han reencontrado “el sentido de la cruz con alegría y con gozo”.

Hace 13 años, la familia Flores junto a los padres de Sandra viajaban en su vehículo cuando otro carro que iba sin luces los chocó. Nicolás tenía apenas 11 meses de nacido, sufrió fuertes golpes en la cabeza y quedó tendido en el asfalto apenas con vida, su abuelo falleció y su madre quedó con las piernas fracturadas.

Su padre cuenta que en la desesperación, pidió la intercesión del Cura gaucho, José Gabriel del Rosario Brochero.

El bebé fue auxiliado, su estado era grave pero sin embargo se recuperaba. La familia pasó semanas difíciles entre la tristeza de la pérdida del abuelo y las cadenas de oración para el bebé.

“Me entregaron un hijo en estado de vida vegetativo al cual hubo que trabajar”, señaló Sandra,  pero ambos sabían que en su bebé se había producido un milagro “que hubo que perseverar”.

Los esposos señalaron  a la Agencia AICA que el médico que atendió a Nicolás, Dr. Vicente Montenegro, les dijo “que cumplieran las promesas que habían hecho, porque lo sucedido con la evolución del niño superaba toda intervención científica”.

Osvaldo aseguró que “creemos que (la fortaleza) viene de Dios, del Espíritu Santo, y también de Brochero porque sin ellos creo que no se hubiera conjugado esta historia de la manera que se dio. Es Dios el principal artífice y es la fuerza que emana de Él lo que nos lleva adelante”, y eso sorprende a la gente.

Luego de muchos tratamientos, Nicolás recibió un diagnóstico de completa discapacidad, pero al pasar el tiempo se fue recuperando y actualmente tiene una disminución en la movilidad en la parte derecha del cuerpo sin llegar a la parálisis.

Siete médicos convocados por el Vaticano llegaron a la conclusión que la recuperación del hijo menor de la familia Flores, gracias a la intercesión del Cura gaucho, es milagrosa.

“Sentirnos que hemos sido parte de este proceso (de beatificación), con un granito de arena, nos da una alegría inmensa”, expresó Sandra.

Dijo además que “nos identificamos en el trabajo de Brochero de la entrega, de no bajar los brazos hasta no conseguir el objetivo. Quizás somos muy insistentes. Sin duda, el camino de la comprobación del milagro ha sido un camino de Brochero, en el sentido del esfuerzo y de la perseverancia”.

Indicó que a ella también le llama la atención, la perseverancia de su hijo Nicolás: “uno como papá lo alienta y lo empuja para que siga creciendo, pero se nota que tiene un empuje y una fuerza de perseverancia que es muy particular, y creo que esto es un reflejo de lo que da Brochero”.

Los padres señalan que su hijo sabe que el centro de la celebración es el Cura Brochero, “vos hablás con él y lo toma muy naturalmente” y está feliz, “es un niño muy simple, no es rebuscado en su expresión y lo vive como es. Sabe de todo lo que ocurrió y es consciente, y él se sienta con nosotros en cada nota. Revive la historia, nos corrige y realmente lo vive con la naturalidad propia de un niño”, subrayó Sandra.

El 7 de septiembre de 2008, la causa del milagro del Cura Brochero en Nicolás, luego de haber estado frenado por un tiempo, empezó nuevamente su camino. Sandra había enviado  cartas a algunos Obispos, sin embargo el diálogo de la abuela, Nora, en Tierra Santa con quien era Obispo de Cruz del Eje, Mons. Omar Félix Colomé, fue lo que contribuyó para que continuara el proceso.

Nora, le contó al Prelado la historia el niño y cómo este con sólo ocho años, tenía una necesidad por comulgar y se ponía a llorar aferrándose a sus padres, para que lo lleven hacia la Eucarístia.  Cuando Mons. Colomé regresó a Roma, comenzó a movilizar la causa.

Posteriormente hubo que someter a Nicolás a investigaciones y comenzar la recopilación de fotos, dialogar con los doctores y las personas que habían sido testigos del accidente.

“Uno tiene que comprender que los tiempos de Dios no son los nuestros. Y uno tiene que aceptar que Dios sabe el cuándo y el porqué. Ahora, todos estuvieron en la misma sintonía para que Brochero sea beato”, señaló Sandra.

“Brochero trabaja y hace trabajar… Brochero ha trabajado mucho, y creo que aún lo sigue haciendo a través de Nicolás y muchas otras personas. Así que si es para gloria de Dios, hay que trabajar y salir adelante”, expresó Osvaldo.

Sandra contó además que Brochero ha estado presente en la historia de la familia, sus bisabuelos trabajaron junto al cura gaucho y su abuela era catequista de la capilla de Pampa del Pocho.

Para Sandra “Brochero tendría que estar en los altares desde hace tiempo. Estoy convencida de que va a salir muy rápido el segundo milagro para que Francisco lo pueda proclamar santo… ¡esa sí sería ponerle la frutilla al postre!”.

Resaltó que el próximo beato es modelo para todos “para los políticos, para los líderes, para todos los cristianos, porque ha cubierto todas las áreas, primero con la promoción humana desde la evangelización, y también por esa entrega al necesitado, compartir hasta el último centavo (…), era un hombre común, un hombre santo”.

Hace un mes, el médico les dijo que Nicolás debe someterse a una operación quirúrgica correctiva del pie, que implicará probablemente quebrarle la cadera y el fémur.

Osvaldo señaló que al enterarse de la noticia “a los pocos días se nos pasó la conmoción, rezamos, pedimos y ahora estamos con la fuerza que nos da Dios… no es fácil. Pero lo estamos sobrellevando”, y Sandra agregó  “le dije a Brochero que se ocupe, le rezamos en familia y se lo dijimos a Nicolás para que tenga presente este momento en el que se esperan y se reciben tantas gracias”.

Sandra resaltó que las gracias que se reciben son muchas y “a veces no se comunican o no se saben, o se cree que no tienen la entidad suficiente. Cuando me piden una opinión, les dijo que recen al Cura Brochero, que tienen un amigo en quien confiar y que puede pechar allá en el Cielo, y después les digo que la comuniquen porque eso es lo que nos está faltando”.

Etiquetas: Argentina, Beatificaciones, Iglesia en Argentina, Cura Brochero

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