La "profunda crisis que afecta al país africano de Zimbabwe puede convertirse en un momento especial de gracia y un nuevo comienzo" si el Gobierno liderado por el dictador Robert Mugabe, que ya lleva 27 años en el poder, se "arrepiente y escucha el lamento del pueblo para promover un cambio en la mente y el corazón".

Según informa la agencia africana CISA, este es el mensaje que los prelados africanos han emitido para la Pascua en el país, en donde la ley de hierro de Mugabe ha llevado a que Zimbabwe experimente una aguda crisis que tiene como signos, por ejemplo, que la inflación ha llegado a mil 600 por ciento, la más alta del mundo, y los ciudadanos tienen cada vez menos ingresos.

"La gente de Zimbabwe está sufriendo y más y más personas se enojan, incluso aquellos que parecen estar razonablemente bien bajo las circunstancias. Las razones para la ira son muchas, entre ellas el mal gobierno y la corrupción", indican los obispos.

Tras explicar que los cristianos se reúnen para celebrar su fe, los prelados denuncian que "al siguiente día, fuera de la iglesia, los agentes del estado asaltan y golpean a los pobladores que pacíficamente demuestran su fe y torturan a los que detienen". El problema con Zimbabwe, dicen los obispos, es "una crisis de gobierno y liderazgo además de ser una crisis espiritual y moral".

Para los prelados, el conflicto se da "entre quienes están determinados a mantener sus privilegios de poder y riqueza a cualquier costo, incluso el derramamiento de sangre, y los que exigen el respeto de sus derechos democráticos y compartir los frutos de la independencia; entre aquellos que siguen beneficiándose del presente sistema de desigualdad e injusticia, porque eso los favorece y les permite mantener un estándar de vida excepcionalmente alto, y aquellos que se van todas las noches a dormir aun hambrientos y se levantan todos los días sin trabajo y sin ingresos".

"Para evitar más derramamiento de sangre y permitir que la nación salga de esta crisis, se necesita una Constitución hecha por el pueblo que guiará a un liderazgo democrático escogido en elecciones justas que le den la oportunidad de recuperarse bajo nuevas y genuinas políticas al país", solicitan los prelados

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De otro lado, el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) precisó que "la situación en Zimbabwe no es el resultado de una catástrofe natural o de solo condiciones internacionales adversas. Es de lejos, autogenerada. Es una crisis de liderazgo moral y mal gobierno".

Asimismo, alentaron a la Iglesia en los distintos países africanos a unirse a los fieles de Zimbabwe en el día nacional de oración y ayuno programado para el 14 de abril por la Conferencia de Obispos Católicos de Zimbabwe.

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