El Arzobispo de La Plata (Argentina), Mons. Héctor Aguer, criticó la ley de identidad de género aprobada el 9 de mayo por el Congreso de la Nación, pues es el positivismo jurídico llevado hasta el extremo donde se transforma la idea sobre el ser humano y la libertad queda convertida en puro deseo, por encima de la razón.

En su programa Claves para un Mundo Mejor el Prelado se refirió a la ley que permite a cualquier persona –incluidos menores de edad-, "solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen aún sin alterar sus caracteres exteriores".

"En la ley de identidad de género el positivismo jurídico es llevado hasta el extremo. ¿Basta que el legislador quiera que las cosas sean de un modo para que sean así? ¡No, aunque a él se le ocurra, las cosas no son así!", expresó Mons. Aguer.

El Arzobispo de La Plata advirtió que en esta ley el sexo, ser varón o mujer, "queda absorbido por lo que se llama género y no sólo por el género como algo objetivo, cultural, sino por el género entendido como lo que la persona siente, la vivencia íntima, el deseo".

"Parece que para los legisladores el hecho de que uno sea varón o mujer es la suerte que le tocó en una especie de lotería de la vida y que es, para algunos, una mala suerte (…). Desde el punto de vista filosófico se puede observar que en realidad aquí lo que se transforma es la idea del hombre, del ser humano, sin más", señaló.

Dijo que por tanto, "si no hay naturaleza sino cultura, y lo cultural es ahora lo natural; si la libertad es darse el gusto, sacarse el deseo, cumplirlo, entonces quiere decir que la felicidad es simplemente el placer, y no la realización plenaria, de la vida de la persona en todas sus dimensiones, sino el placer y fundamentalmente el placer sexual".

Mons. Aguer recordó que Dios creó al ser humano varón y mujer, cuya complementariedad está orientada "a la continuidad de la humanidad sobre la tierra. En este hecho se expresa un designio divino que el legislador no puede modificar arbitrariamente".

Sin embargo, indicó, esto ha querido ser cambiado por los legisladores argentinos. "¡Qué razón tiene el papa Benedicto XVI cuando insiste en que la problemática principal en la cultura contemporánea es la problemática antropológica, es decir la idea del hombre, la definición del hombre!", expresó.