10 de diciembre de 2015 11:18 am

Hace 70 años fue ordenado sacerdote y sigue siendo modelo de confesor

Por: Natalia Zimbrão
Redacción ACI Prensa

Foto : El P. Mauro Herbster / Crédito :Facebook Dadynha Saturnino
Foto : El P. Mauro Herbster / Crédito :Facebook Dadynha Saturnino

El martes, 8 de diciembre, día en que la Iglesia universal celebró la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y el inicio del Año de la Misericordia, un numeroso grupo de fieles brasileños también festejaron el 70 aniversario de la ordenación sacerdotal del P. Mauro Herbster, que a sus 94 años de edad es un testimonio de vida entregada a los demás.

Este anciano y lúcido sacerdote nació en Maranguape, estado de Ceará, en la Arquidiócesis de Fortaleza (Brasil) en el seno de una familia católica. Estudió en un colegio de los hermanos maristas. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1945.

Monsenhor Mauro Gurgel Braga Herbster - Um homem Santo!Missa em comemoração do seu aniversário de 70 anos de vida Sacerdotal, em 08/12/15.Video Dadynha Saturnino

Posted by Dadynha Saturnino on miércoles, 9 de diciembre de 2015

El P. Rafhael Maciel, rector del Seminario Propedéutico de la Arquidiócesis de Fortaleza y coterráneo del P. Herbster, estuvo presente en la Misa de acción de gracias por el aniversario de la ordenación. Para él, las siete décadas de sacerdocio del P. Herbster son un testimonio de la misericordia divina por “su celo por la salvación de las almas”.

“Él nunca faltaba a la unción de los enfermos cuando los fieles se lo pedían, sobre todo cuando se trataba de agonizantes. Iba a cualquier hora que lo llamasen, sea de noche o de madrugada, para que la persona no muriera sin la santa unción”, dijo a ACI Prensa.

En el año 2012, en una entrevista concedida al periódico web Tribuna do Ceará, el Padre Herbster expresó la “alegría de nunca haber dejado morir a ningún enfermo sin que haya recibido los sacramentos ni sin recibir la confesión”.

Para el P. Rafhael, el P. Herbster también es un modelo de confesor: “todos los días pasaba horas en el confesionario. En las comunidades donde iba a celebrar Misa, llegaba temprano antes de la Eucaristía para escuchar confesiones. Es un padre que dio mucho de su ministerio al sacramento de la Reconciliación”.

Por otro lado, siempre demostró “amor y celo por la Eucaristía” y también unidad con la Iglesia, “en la reverencia al Obispo diocesano, en la obediencia de las normas diocesanas y de la Iglesia Católica”.

“Es un testimonio vocacional porque atrajo muchas vocaciones para el Seminario”, enfatizó el P. Rafhael, cuya vocación al sacerdocio fue alentada también por el P. Mauro Herbster.

“Soy uno de los últimos frutos vocacionales del ministerio parroquial del padre aquí en nuestra parroquia de Maranguape. Él me bautizó cuando yo era un recién nacido, él me envió al seminario y durante mi primera Misa, fue él quien pronunció la homilía”, recordó.

El P. Rafhael dijo también que para la gente del pueblo, el P. Herbster es “un hijo muy querido”. “Él mismo dijo ayer en la Misa: ‘siento que soy muy amado por ese pueblo y quiero que ese pueblo sepa que yo también los amo mucho”, agregó.

Os fiéis paroquianos pediam à benção ao monsenhor Mauro Herbster.

Posted by Raimundo Matos on viernes, 9 de septiembre de 2011

Entre los motivos para este cariño recíproco está el hecho de que el P. Mauro Herbster donó “su propia vida a la gente de aquel lugar. Él fue párroco en Maranguape por 31 años, siendo esa la última parroquia por la cual pasó entre las muchas en que estuvo en la Arquidiócesis de Fortaleza. Allí pudo ejercer su ministerio sacerdotal con mucha profundidad, con mucha gracia”, afirmó.

Por ello, la celebración por las siete décadas de sacerdocio contó con una gran participación de los fieles que llenaron la iglesia de Nuestra Señora de la Peña. En el evento estuvo presente Mons. João Jorge Corrêa Filho, Vicario General de la Arquidiócesis, en representación del Arzobispo José Antonio Aparecido Tosi Marques.

“Es una profunda alegría para el pueblo de aquella parroquia, para las personas que fueron bautizadas, que fueron casadas, que recibieron los sacramentos y que fueron cuidadas y pastoreadas por él. La iglesia estuvo llena para decir a Dios muchas gracias, ¡Porque a los 70 años de sacerdocio no llega todo el mundo!”, concluyó el P. Rafhael.

Traducido por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en ACI Digital 

Etiquetas: Brasil, sacerdote, Sacramentos, sacerdote anciano

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