25 de marzo de 2021 - 9:45 AM

Consagrados están llamados a la esperanza ante pandemia de coronavirus, afirma Cardenal

Redacción ACI Prensa

El Papa con un grupo de religiosas en una imagen de archivo. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
El Papa con un grupo de religiosas en una imagen de archivo. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

A los 25 años de la publicación por parte de San Juan Pablo II de la Exhortación Apostólica “Vita Consecrata”, el Cardenal João Braz de Aviz, Prefecto Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, publicó este miércoles 25 de marzo una carta en la que destaca la actualidad de este documento.

En la carta, titulada “Testigos de la Belleza de Dios”; el Cardenal Braz de Aviz explica que la Exhortación Apostólica “Vita Consecrata” fue el fruto de la reflexión de la IX Asamblea del Sínodo de los Obispos celebrada en el mes de octubre de 1994.

En dicha asamblea los Obispos “confirmaron muchas veces que ‘la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión […] don precioso y necesario también para el presente y el futuro del Pueblo de Dios’”.

En ese sentido, el Prefecto Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, subrayó que “en este momento dramático”, debido a la pandemia de coronavirus, “las consagradas y consagrados están llamados en primera persona a despertar en todos el sentido de la esperanza”.

De hecho, la Exhortación Apostólica “Vita Consecrata” también se publicó “en tiempos de gran incertidumbre, en una sociedad líquida, de identidades confusas y pertenencias débiles. Sorprende, pues, la certeza con la que se define la identidad de la vida consagrada, ‘icono de Cristo transfigurado’ que revela la gloria y el rostro del Padre en el resplandor radiante del Espíritu”.

Recuerda el Cardenal que la vida consagra, y así se refleja en la Exhortación Apostólica de San Juan Pablo II, ofrece “un testimonio que no es singular, sino de una fraternidad que vive lo que anuncia y lo disfruta”. Ofrece “una santidad que es comunitaria, no de solitarios perfectos”. Consiste en “una consagración que no se opone a los valores del mundo”.

“Hoy la vida consagrada se siente ‘más pobre’ que en el pasado, pero viva –por gracia– mucho más la relación con la Iglesia y el mundo, con los que creen y los que no creen, con los que sufren y están solos”.

A continuación, la carta del Cardenal se centra en el tema de la formación tratado en el documento de San Juan Pablo II. Una “formación integral, construida sobre la roca del amor eterno que forma personas libres, integradas, que han aprendido a evangelizar su sensibilidad para amar a Dios con un corazón de hombre, y amar al hombre con un corazón divino. Será una formación que se prolongue en el tiempo durante toda la vida”.

Por otro lado, “la persona consagrada está llamada a ser testigo de la belleza. En un mundo que corre el riesgo de caer en un inquietante embrutecimiento, la ‘via pulchritudinis’ parece ser el único camino para llegar a la verdad, o para hacerla creíble y atractiva”.

La Exhortación Apostólica “Vida consecrata” “ha marcado ciertamente la experiencia y la reflexión de los consagrados en estos años. Es nuestra convicción que debe seguir siendo un punto de referencia en los próximos años”.

“Estamos convencidos de que la exhortación puede alimentar aún la fidelidad creativa de los consagrados, eje fundamental de la vida consagrada del tercer milenio”, concluyó el Cardenal João Braz de Aviz.

Etiquetas: Vaticano, Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedades de Vida Apostólica, consagrados

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