“La esperanza es el esqueleto que vertebra toda la vida del Papa Francisco y es el hilo que sostiene toda esta larga narración, incluso en las páginas en las que cuenta verdaderos horrores”. El editor italiano Carlo Musso, quien firma el libro Esperanza junto a Francisco, es rotundo cuando habla de esta virtud teologal fundamental en la vida del Pontífice.
El volumen iba a ser publicado después de la muerte del Santo Padre, pero en el último momento cambió de opinión. “Su idea era publicar un libro póstumo, pero entonces llegó el Jubileo de la Esperanza que se convirtió en una ocasión propicia para sacarlo a la luz”, agrega.
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El Santo Padre deja claro en el volumen la gran diferencia entre el optimismo —algo más pasajero, que puede estar hoy y mañana no— y la esperanza, que entiende como una potencia activa.
El volumen es el fruto de seis años de proceso -hasta hace muy poco secreto- para poner por escrito las memorias del Santo Padre. “En la autobiografía, el lector podrá asomarse obviamente a su vida personal, su vida sacerdotal y a todo el pontificado. Pero se ve claramente que la esperanza ha sido el pegamento que los mantuvo unidos, porque incluso en las dificultades, en la tragedia, el Papa Francisco siempre lanza un mensaje de esperanza concreto e invencible”, manifiesta.
Esperanza acopia así conversaciones, mensajes y textos que el Santo Padre le proporcionó. “Después redacté un primer borrador al que siguió un trabajo de verificación común”, detalla Muso, que deja claro que el Pontífice nunca rehuyó ningún tema: “Da libertad absoluta, sin líneas rojas”.
“Este periplo arrancó en 2019 y terminó finalmente a principios de diciembre de 2024, cuando el Papa creó 21 nuevos cardenales que una vez más demostraron su visión de una Iglesia universal”, explica.

El editor italiano -que ha llegado a conocer al Papa Francisco en toda su dimensión humana- señala que es “un hombre nacido en 1936 que solo mira hacia atrás para impulsar su mirada aún más hacia adelante”.
A lo largo de 400 páginas, el Pontífice narra en primera persona los vericuetos vitales que han marcado sus 88 años, desde su niñez en Argentina en el seno de una familia de emigrantes italianos hasta convertirse en el sucesor de San Pedro.
Todo comienza con un episodio espeluznante: el naufragio del transatlántico Princesa Mafalda, conocido como el Titanic italiano. Sus abuelos, junto a su padre Mario, habían comprado los billetes para viajar en el buque que zarpó de Génova el 11 de octubre de 1927 rumbo a Buenos Aires.
Sin embargo, finalmente no embarcaron debido a que no consiguieron vender a tiempo sus pertenencias. “Por eso estoy ahora aquí, no se imaginan la de veces que se lo he agradecido a la Divina Providencia”, explica el Papa Francisco en el libro.
Para Musso este episodio influyó en su “sensibilidad” sobre este tema. Así como muchos otros que han marcado su magisterio como la crueldad de la guerra o la tendencia a abrir caminos en el diálogo interreligioso. “Se ve claramente su experiencia personal de la hermandad, cuando cuenta que para él era habitual relacionarse con musulmanes y judíos”, indica Musso.
En el último capítulo, el Papa Francisco imagina el futuro de la Iglesia, que “seguirá adelante, pues no soy sino un paso”. “Sueño con un papado que sea cada vez más servicial y comunitario”, escribe.
El Santo Padre vaticina, entre otras cosas, que la Iglesia Católica “será cada vez más universal y su futuro y su fortaleza llegarán también de Latinoamérica, de Asia, de la India, de África y eso ya puede apreciarse en la riqueza de las vocaciones”.
También propone a la Iglesia y a los católicos que crezcan “en creatividad, en comprensión de los retos de la contemporaneidad, abrirse al diálogo y no encerrarse en el miedo”.
Por todo esto, Musso asegura que la memoria del Papa Francisco es, en realidad, “un presente que nunca deja de pasar, por eso no es sólo una narración del pasado”. “Esperanza es su legado para la humanidad”, concluyó.