l=1*new Date();a=s.createElement(o), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); al Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Junto con los elogios, el Juicio suscitó entre sus contemporáneos reacciones violentas, como por ejemplo la del Maestro de Ceremonias Biagio da Cesena, quien dijo que "era cosa muy deshonesta en un lugar tan honorable haber realizado tantos desnudos que deshonestamente muestran sus vergüenzas y que no era obra de Capilla del Papa, sino de termas y hosterías" (G. Vasari, Vidas). Las polémicas, que prosiguieron por años, hicieron que la Congregación del Concilio de Trento en 1564 tomase la decisión de hacer cubrir algunas de las figuras del Juicio consideradas "obscenas". El encargo de pintar drapeados de cobertura, las llamadas "bragas" fue dada a Daniel de Volterra desde entonces conocido como el "braghettone" (Pone-Bragas). Las "bragas" de Daniel fueron sólo las primeras, en efecto, otras se añadieron en los siglos sucesivos.

Pared Norte

Las Historias de Cristo abarcaban originariamente ocho recuadros, presentado cada uno por un título en el friso superior, que comenzaban con la Natividad realizada por el Perugino en la pared del altar y más tarde destruida para dar lugar al Juicio Universal de Miguel Ángel. Por lo tanto, actualmente, los Hechos de la Vida de Cristo inician con el Bautismo (Mateos 3,13-17; Marcos 1,9-11; Lucas 3,21-22; Juan 1,29-34), luego siguen las Tentaciones de Cristo (Mateos 4,1-11; Marcos 1,12; Lucas 4,1-13) y la Purificación del leproso (Mateos 8,1-4; Marcos 1,40-45; Lucas 5,12-16). El tercero representa en primer plano la Vocación de los primeros apóstoles Pedro y Andrés, mientras que en el fondo se encuentra la llamada de Juan y Jaime (Mateos 4,18-22; Marcos 1,16-20; Lucas 5,1-11). El fresco siguiente ilustra el Sermón de la montaña (Mateos caps. 5-7; Lucas 6,12-49) y la curación del leproso (Mateos 8,1-4; Marcos 1,40-45; Lucas 5,12-16), mientras que el quinto muestra la Entrega de las llaves (Mateos 16,13-20), es decir, la transmisión de los poderes de Cristo a Pedro, su vicario, además de dos episodios del Pago del tributo (Mateos 17,24-27) y de la Tentativa de lapidación de Cristo (Juan 8,31-59;10,31-39) en el fondo. La serie en esta pared se concluye con la Última Cena (Mateos 26,17-29; Marcos 14,12-25; Lucas 22,7-23; Juan 13, 21-30) en la que, más allá de las ventanas se representan tres episodios de la Pasión: Oración en el huerto (Mateo 26,36-46; Marcos 14,32-42; Lucas 22,39-46), Captura de Jesús (Mateos 26,47-56; Marcos 14,43-52; Lucas 22,47-53; Juan 18,1-11), Crucifixión (Mateos 27,32-50; Marcos 15,22-39; Lucas 23,33-46; Juan 19,17-30). El ciclo se concluye con la Resurrección de Cristo (Mateo 28,1-8) en la pared de entrada. Cada recuadro de las historias coincide en la faja inferior con una cortina falsa con las hazañas de Sixto IV. La serie de los Pontífices se deslizaba a lo largo de todas las paredes de la Capilla, comenzando desde la del altar, en la que se representan en el centro a Cristo y el primer papa Pedro, además de Lino y Cleto. Las cuatro figuras se perdieron cuando Miguel Ángel, por orden de Pablo III en 1536, pintó en esta pared el Juicio Universal. Los Pontífices se encuentran ubicados en parejas dentro de nichos a los lados de las ventanas: su sucesión no se realiza en una pared, sino que se alternan con la ubicada enfrente. Los autores de la serie son los mismos de los ciclos de la vida de Moisés y de Cristo, es decir, Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Cosimo Rosselli y Domenico Ghirlandaio. Los diferentes personajes se diferencian ligeramente sólo por la posición; por lo general se encuentran representados de figura entera, de tres cuartos con un libro o rollo, o bien, bendiciendo. En los lunetos y enjutas que se encuentran encima, Miguel Ángel ha representado a los Antepasados de Cristo, precursores de su venida y por ello, de la Redención. Están enumerados al comienzo del Evangelio de Mateos (Mateos 1,1-17), que desde Abrahán, incluye los nombres de cuarenta progenitores de Cristo (diferenciándose de la otra versión del evangelista Lucas, que al comenzar por Adán incluye en cambio 75 familias), representados aquí no tanto como imágenes históricas, sino como símbolos de una humanidad durante actividades varias y sobre todo, al constituirse en núcleos familiares. Sin embargo, los numerosos intentos de asociar los nombres inscritos en las placas a los personajes representados, no han permitido identificarles hasta ahora de manera segura.

Pared Sur

Las historias de Moisés, que originariamente incluían ocho recuadros, cada uno presentado por un título en el friso superior, iniciaban de la pared del altar con el Nacimiento y el Hallazgo de Moisés del Perugino, fresco que se perdió al realizar el Juicio Universal de Miguel Ángel. Por lo tanto, en la actualidad el ciclo del Antiguo Testamento inicia con el Viaje de Moisés a Egipto, en el que aparecen en un solo recuadro la Despedida del suegro Jethro (Éxodo 4,18-20), el Regreso a Egipto con la familia (Éxodo 4,18-20), la Circuncisión del segundogénito (Esodo 4,24-26). El segundo recuadro describe algunos Hechos de la vida de Moisés: la muerte del egipcio (Éxodo 2,11-15), la lucha con los pastores para defender a la hijas de Jethro (Éxodo 2,16-22) y la visión de la zarza ardiente (Éxodo 3,1-12). El tercer fresco ilustra el Paso del Mar Rojo (Éxodo 14,5-31), al que sigue la Entrega de las Tablas de la Ley en la que se narran al mismo tiempo la Subida de Moisés al Monte Sinaí (Éxodo 24,12-17; 31,18 ) para recibir las Tablas de la Ley, la Adoración del becerro de oro (Éxodo 32,1-20), el Castigo de los judíos idólatras (Éxodo 32,25-35) y el regreso del Profeta con las nuevas Tablas de la Ley (Éxodo 34,1-4). El recuadro siguiente ilustra un episodio un tanto extraño, es decir, el Castigo de Coré, Datán y Abirón (Números 16,1-35), sacerdotes judíos que negaban a Moisés y Arón la autoridad civil y religiosa sobre el pueblo elegido; por este motivo, fueron tragados por la tierra y consumidos por un fuego invisible junto con sus familias. El último fresco muestra el Testamento y muerte de Moisés (Deuteronomio 33, 34), tras ver la Tierra Prometida. El ciclo se concluye en la pared de la entrada con la Disputa por el cuerpo de Moisés (Carta de Judas, 9). Cada recuadro de historias coincide en la faja inferior con una cortina falsa con las hazañas de Sixto IV. La serie de los Pontífices se extendía a lo largo de todas las paredes de la Capilla iniciando desde la del altar, en la que en el centro se hallaban representados Cristo y el primer papa Pedro, además de Lino y Cleto. Las cuatro figuras se perdieron cuando Miguel Ángel, por orden de Pablo III en 1536 pintó en esta pared el Juicio Universal. Los Pontífices están colocados dentro de nichos a los lados de las ventanas: La serie no está representada en secuencia, sino que se alterna en las paredes. Los autores son los mismos de los ciclos de la vida de Moisés y de Cristo, es decir, Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Cosimo Rosselli y Domenico Ghirlandaio. Los diferentes personajes se diferencian ligeramente sólo por la posición o en la fisonomía de los gestos; por lo general se encuentran representados de tres cuartos con un libro o rollo, o bien, bendiciendo. En los lunetos y enjutas que se encuentran encima, Miguel Ángel ha representado a los Antepasados de Cristo, precursores de su venida y por ello, de la Redención. Están enumerados al comienzo del Evangelio de Mateos (Mateos 1,1-17), que desde Abrahán, incluye los nombres de cuarenta progenitores de Cristo (diferenciándose de la otra versión del evangelista Lucas, que al comenzar por Adán se refiere en cambio a 75 familias), representados aquí no tanto como imágenes históricas, sino como símbolos de una humanidad durante actividades varias y sobre todo, al constituirse en núcleos familiares. Sin embargo, los numerosos intentos de asociar los nombres inscritos en las placas a los personajes representados, no han permitido identificarlos hasta ahora de manera segura.

Pared de entrada

En esta pared se ilustran los dos episodios conclusivos de los ciclos de Moisés y Cristo: la Resurrección de Cristo (Mateos 28,1-8) y la Disputa por el cuerpo de Moisés (Letra de Judas 9). Ambos frescos, originariamente obras del Ghirlandaio y de Signorelli, respectivamente, fueron destruidas por el derrumbe del arquitrabe de la puerta en 1522 y fueron reemplazados durante el pontificado de Gregorio XIII (pontífice desde 1572 hasta 1585) por obras con el mismo tema realizadas por Hendrik van den Broeck y Mateos de Lecce. Al igual que en las paredes norte y sur, además de las historias de la vida de Moisés y de Cristo, se hallan representados arriba algunos pontífices y los lunetos, y en el registro inferior las cortinas falsas.

FUENTE: vatican.va

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