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ACI Prensa: Desde cuándo la Iglesia tiene conocimiento del evangelio de Judas?

Gustavo Sánchez: Desde el siglo II la glesia sabía perfectamente que existía el evangelio de Judas pero no se conocía el texto de ese escrito, cosa que por lo demás, no es sorprendente. Hay un Padre de la Iglesia del siglo II, San Ireneo de Lyon, que en su libro llamado "Contra los herejes" menciona el evangelio de Judas y señala cuál es su contenido en general. Ello nos muestra que no se trata de una novedad, como pretenden hacer creer ciertos ambientes.

Más aún, el libro también es mencionado por otros escritores eclesiásticos, como Orígenes de Alejandría, Tertuliano, San Agustín, etc. Este mal llamado "evangelio" no representa una novedad, no se está descubriendo algo de lo que jamás antes se había tenido noticia. El texto del evangelio de Judas que ha presentado la National Geographic, si es un texto auténtico, lo único que nos va a señalar son aspectos puntuales de algo que ya se sabía y que la Iglesia no solamente la conocía sino que además la había condenado desde el principio como herética.

ACI Prensa: Según el texto presentado por National Geographic, Judas sería un apóstol predilecto de Jesús que termina siendo un "santo" por su fidelidad a la voluntad de Dios ¿Cuál es la doctrina de la Iglesia sobre él?

Gustavo Sánchez: La Iglesia enseña que Judas era uno de los apóstoles que fue llamado por Jesús para predicar y anunciar el Evangelio y,en ese sentido, ha sido uno de los cercanos a Jesús. Pero Judas traicionó al Señor, cometió una deslealtad y lo entregó a manos de los judíos para que fuera ejecutado. La Iglesia simplemente repite lo que está presente en los Evangelios canónicos, no dice ninguna otra cosa más. Los evangelios dicen que Judas, carcomido por el remordimiento, se ahorcó y por ello rechazó la misericordia que Dios siempre pone al alcance de todos los hombres, como fue el caso de Pedro, quien también traicionó al Señor pero se arrepintió. Ahí esta la diferencia con Judas, y eso es lo único que se dice, no hay para nada la indicación que pone el evangelio apócrifo en cuestión en cuanto que es una persona que ha recibido una revelación secreta o cosas por el estilo, algo que, por lo demás, va totalmente en contra de la práctica de Jesús. El Señor les dice a los apóstoles: lo que yo les digo en lo secreto ustedes grítenlo desde las terrazas y las azoteas. Quiere decir que esto de mantener una doctrina oculta ya inmediatamente nos muestra que no es lo que Jesús había pedido.

ACI Prensa: ¿Qué le diría a los que piensan que Dios eligió a Judas para que traicionase a Jesús?

Gustavo Sánchez: Dios, cuando llama a las personas, las invita a vivir el bien y siempre respeta su libertad. Dios llamó a Judas para que anunciara el la Buena Nueva y para que unido a Jesús pudiera alcanzar una vida plena, una vida de santidad. Dios siempre quiere el bien, Dios nunca quiere el mal; nosotros cometeríamos una injusticia, además de un error muy grande, si pensáramos que Dios llama a alguna persona para que hiciera el mal. El mal no es una cosa pedida por Dios, es fruto del mal uso de la libertad del hombre. Si Dios llamara a alguien para que realice el mal entonces no sería Dios.

San Ireneo escribió que cuando los gnósticos decían que Dios llama a algunas personas para que realicen una acción mala, una traición, entonces Dios está obligando al hombre a cometer una cosa mala y si Dios obliga a alguien a cometer una cosa mala, entonces Dios no es Dios. La consecuencia de la herejía gnóstica es en el fondo el ateísmo, es decir, la negación de Dios. Esto nos muestra un aspecto muy interesante y actual: pensar que Dios pueda llamar a alguien para que haga el mal es, después de todo, negarlo y la negación de Dios hoy día es algo muy extendido.

ACI Prensa: ¿Podemos saber si Judas se salvó o se condenó?

Gustavo Sánchez: La Iglesia, que tiene la potestad para decirnos quién está en el cielo gozando de la gloria de Dios, no sabe -y por lo tanto no puede decir- quién está condenado, ni siquiera Judas. No puede afirmar con certeza que Judas o cualquier ser humano está en el infierno. Si bien es cierto él cometió una acción reprobable cuando traicionó a Jesús, y una acción más reprobable aún cuando se suicidó, sin embargo, la misericordia divina es siempre la que tiene la última palabra. Por lo tanto, la Iglesia nunca va a decir, como nunca lo ha dicho ni de Judas ni de nadie, que sea condenado o cosas por el estilo. De Judas también habrá que esperar seguramente la misericordia de Dios, pero eso es una cosa que sólo Dios sabe, eso no lo sabe nadie: ni nosotros ni la Iglesia tampoco.

ACI Prensa: ¿Cuál es la única fuente segura para conocer la obra, las acciones y enseñanzas de Jesús?

Gustavo Sánchez: La única fuente segura está en los cuatro Evangelios que conocemos y que nos describen del modo más fidedigno lo que Jesús dijo e hizo viviendo entre nosotros. No tenemos que recurrir a algún evangelio apócrifo, a algún evangelio desconocido para saber lo que hizo Jesús; basta con recurrir a los Evangelios que tenemos a la mano y que siempre ha enseñado la Iglesia para saber con exactitud y con certeza brindada por la fe lo que Jesús ha hecho y la manera cómo nos ha salvado y reconciliado.

ACI Prensa: ¿Cuál debe ser la actitud de los discípulos de Cristo ante estas cosas?

Gustavo Sánchez: La actitud del discípulo de Cristo se basa en la fe. Creer en Jesús. Tener fe en Él es aceptar lo que la Iglesia dice porque Jesús dejó su mensaje a la Iglesia y ésta lo proclama con la autoridad y con el mandato que viene de Jesús. Si nosotros decimos que creemos en Jesús, entonces tenemos que creer en la Iglesia y obviamente la Iglesia no va aceptar cosas que no vienen de su Señor y que son heréticas como en este caso.


Gustavo Sánchez Rojas (Lima, 12 de marzo de 1962) es Doctor en Teología, profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y en la Universidad Marcelino Champagnat. También es profesor en la Universidad San Pablo de Arequipa, Perú, y Director de la Revista Vida y Espiritualidad. Entre sus numerosas obras se puede mencionar Jesucristo Reconciliador. La reconciliación por Jesucristo en La Ciudad de Dios de San Agustín.

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