.l=1*new Date();a=s.createElement(o), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); un determinado aspecto de la fe, precisamente el que toca al núcleo del mensaje específico del ambiente en que tiene lugar la actividad. Por ejemplo, es mejor educar la auténtica devoción a la Virgen en una peregrinación mariana que no buscar la educación en la participación a los sacramentos.

Pero todas las formas de catequesis ocasional deben buscar la purificación de la fe de los asistentes y, sobre todo, comprometerlos a crecer en la fe con aplicaciones concretas hacia la superación de la ignorancia religiosa y la coherencia entre fe y vida.

a) Podemos realizar estas actividades educativas de la fe durante las peregrinaciones:

Explicación de un punto fundamental de la fe cada etapa de la peregrinación.

Entregar a cada peregrino un folleto que explica estos puntos fundamentales de la fe para que pueda recordarlos mejor.

Seleccionar los símbolos o gestos (besar la imagen, llevar una cruz, rezar determinadas oraciones, etc) que más ayuden a reforzar los elementos de la fe que tratamos de transmitir.

b) Asistencia a celebraciones sacramentales ocasionales:

Muchos cristianos alejados participan ocasionalmente en misas de aniversario, bautizos, primeras comuniones, etc. Y no acuden con el interés  de vivir religiosamente la ceremonia. Si son educados, participarán con respeto, pero con el corazón despreocupado. De poco sirve tratar de obtener un resultado profundo, cuando el alma está cerrada a la gracia o cien muros la separan de Dios. Por eso, se debe buscar que sea una oportunidad para tener una experiencia hermosa del amor de Dios y del misterio del sobrenatural que tiene lugar en la celebración litúrgica.

Las formas de catequesis que más ayudan en estas ocasiones son:

Catequesis de los signos litúrgicos: explicar qué significa cada objeto de la liturgia, explicar los símbolos que se utilizan, dar razones por las que se actúa de un determinado modo, etc. Así se logra que los profanos puedan comprender el mensaje de la liturgia y asomarse al mundo del espíritu.

Celebrar con seriedad y sentido religioso la ceremonia, para ofrecer un testimonio auténtico que pueda ser ocasión de acción a la gracia.

Tratar con simpatía y sencillez a todos, para facilitar la buena disposición ante los signos sagrados.

c) Velorios:

La muerte es un momento especialmente fuerte para dar pié a una catequesis muy rica. El alma del ser humano, hasta el más frío, se activa ante el misterio de la vida que termina. 

Formas de catequesis que se pueden realizar durante ritos funerarios:

- Oración acompañada de lecturas bíblicas explicadas.

- Exhortaciones a la reflexión y unión espiritual con los familiares del difunto, en las que se pueden incluir fácilmente explicaciones del amor de Dios, del misterio de la pasión de Jesucristo, de la comunión de los santos, etc.

d) Festividades patronales:

El cristiano medio espera las fiestas patronales más como un oportunidad de descanso y diversión que no de vivencia religiosa. Pero va a aceptar buenas propuestas que le aporten un enriquecimiento personal. Por eso, sugerimos estas formas de catequesis:

Imágenes itinerantes que van de casa en casa y tienen su momento fuerte cuando un evangelizador se hace presente para dirigir una oración y realizar un comentario evangélico o la explicación de algunos puntos de la fe los días previos a la fiesta.

Celebraciones de la palabra o paraliturgias por calles o grupos de familias que, a un hora determinada de los días previos a la fiesta, se celebran en un local oportuno y de fácil acceso.

e) Celebraciones de religiosidad popular: 

Hay celebraciones de la religiosidad popular muy extendidas a lo ancho de nuestro país y otras son más locales. Es obvio que se exigen adaptaciones muy variadas. Pero sugerimos estas formas de catequesis en celebraciones de la religiosidad popular:

Distribuir folletos que contengan los elementos tradicionales de la celebración con algunas sugerencias más catequísticas. Ejemplo: para las posadas, muchas personas necesitan las letanías o la letra de los cantos. Y, ahí, se puede sugerir una breve explicación del punto central de la Encarnación del Hijo de Dios.

Organizar a los evangelizadores para que dirijan paraliturgias y las impregnen de fuertes contenidos evangelizadores.

Catequesis del icono y de los símbolos: la religiosidad popular está cargada de signos, que además suelen tener unos significados muy especiales, no siempre con la lógica del raciocinio. Pero se puede lograr muchísima catequesis explicando la simbología y las imágenes de las celebraciones para presentar elementos fundamentales de la fe.

V. Formas de catequesis especial

La catequesis especial se dirige a grupo de personas con características fuera de lo normal. Es un gran  error impartir la catequesis como se tratáramos a personas comunes. Por eso, es imprescindible tener la asesoría y ayuda de especialistas. Pensemos, por ejemplo, la necesidad de tener un programa y una metodología adecuada para niños con graves deficiencias mentales o para jóvenes drogadictos de un grupo para rehabilitarles, etc.

obviamente, no podemos dar aquí una lista de formas y criterios para la catequesis de estos grupos. Pero vamos a insistir en el punto central: hay que pedir la ayuda de especialistas. No podemos aventarnos sólo con la buena intención y esperando la ayuda de Dios. Nosotros somos diferentes de esas personas. Y no podemos tratarles desde nuestra experiencia personal y de nuestro modo de ver las cosas. Porque el catequista necesita actualizarse constantemente para comprender y adaptarse mejor a sus destinatarios.

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