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XXVIII semana de tiempo ordinario
16 de octubre de 2013

Liturgia de las Horas: 4ta. Semana del Salterio

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

    Primera opción

  • Primera lectura

    Romanos 2:1-11
    1 Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas,
    2 y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas.
    3 Y ¿te figuras, tú que juzgas a los que cometen tales cosas y las cometes tú mismo, que escaparás al juicio de Dios?
    4 O ¿desprecias, tal vez, sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad, sin reconocer que esa bondad de Dios te impulsa a la conversión?
    5 Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios,
    6 el cual dará a cada cual según sus obras:
    7 a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;
    8 mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles a la injusticia: cólera e indignación.
    9 Tribulación y angustia sobre toda alma humana que obre el mal: del judío primeramente y también del griego;
    10 en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien; al judío primeramente y también al griego;
    11 que no hay acepción de personas en Dios.

  • Salmo responsorial

    Salmo 62:2-3, 6-7, 9
    2 En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;
    3 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.
    6 En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
    7 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;
    9 confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio!

  • Evangelio

    Lucas 11:42-46
    42 Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello.
    43 ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas!
    44 ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!»
    45 Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!»
    46 Pero él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!

  • Segunda opción

  • Primera lectura

    Efesios 3:14-19
    14 Por eso doblo mis rodillas ante el Padre,
    15 de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra,
    16 para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior,
    17 que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor,
    18 podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad,
    19 y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios.

  • Salmo responsorial

    Salmo 23:1-6
    1 Salmo. De David. Yahveh es mi pastor, nada me falta.
    2 Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,
    3 y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.
    4 Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
    5 Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.
    6 Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.

  • Evangelio

    Mateo 11:25-30
    25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.
    26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.
    27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
    28 «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.
    29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
    30 Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

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