8 de mayo de 2020 8:13 pm

Niña recibe silla de ruedas gracias a cadena de solidaridad que incluyó al Papa Francisco

Gracias a una generosa cadena de solidaridad que incluyó al Papa Francisco, una niña de Mozambique recibió una silla de ruedas y, por primera vez en su vida, podrá moverse sin tener que gatear por el suelo, debido a un problema en sus piernas.

En su cuenta de Twitter, el misionero argentino y párroco en la parroquia de San Benedicto de Mangundze, P. Juan Gabriel Arias, compartió la historia de Laura, una niña de siete años de edad que desde que nació tiene un problema en las piernas que le impiden caminar con normalidad.

Este impedimento hace que, por ejemplo, su mamá tenga que cargarla para que pueda ir a su colegio que queda a cuatro kilómetros de su casa.

Sin embargo, el P. Arias indicó que gracias a la donación de la periodista del L'Osservatore Romano, Silvina Perez, quien regaló la silla de ruedas de su fallecida madre, la pequeña por fin puede movilizarse con libertad.

“Hoy le cambiamos la vida a Laura. Ella y su mamá están felices”, se lee en un video compartido por el sacerdote.

Además, el P. Arias dijo que este regalo llegó desde Italia gracias a la ayuda del Papa Francisco. “Mi amiga Silvina Perez vive en Italia. La silla de ruedas, me la trajo el Papa Francisco, cuando visitó Mozambique”, relató.

Del 4 al 10 de septiembre, el Papa Francisco realizó su cuarto viaje a África, que comprendió a Mozambique, Madagascar y Mauricio; durante este periodo, el P. Arias instaló una pantalla improvisada en el templo para que los habitantes puedan ver al Santo Padre.

“Muchas veces se puede cambiar la vida de una persona sin dinero. Solo ocupándose, haciéndose cargo”, señaló. “Hay muchas Lauras que necesitan ayuda”, agregó.

El P. Arias dirige la misión Humanitaria San Benedicto de Mangundze, donde gracias a las donaciones puede ayudar a muchos niños como Laura a recibir alimentación, educación, y vestimenta.

El sacerdote visitó por primera vez el país africano durante una misión en el 2000. Catorce años después decidió vivir en ese lugar, una pequeña localidad ubicada a 240 kilómetros de Maputo, la capital del país.

Como señaló en una entrevista a Infobae, la desnutrición y la baja expectativa de vida son dos grandes problemas en Mozambique, además de la gran pobreza que impide a muchos ciudadanos a comprar ropa, y mucho menos una silla de ruedas.

“Por más que haya 13 grados en invierno, los chicos salen a las cinco de la mañana sin zapatillas para llegar a la escuela a las 7”, indicó.

Para conocer más y apoya esta misión visite Facebook Missao Mangundze

Etiquetas: África, Mozambique, Iglesia en África, niña, jóvenes con discapacidad