7 de julio de 2020 3:36 pm

Niña de ocho años que sobrevivió a un accidente es testimonio de la fe en la adversidad

Rosie Sajevic recuperándose del accidente junto a una policía local. Créditos: Teresa Sajevic.

El testimonio de una niña de ocho años que sobrevivió luego de ser atropellada por una camioneta, y la ayuda brindada por un grupo parroquial, muestran un mensaje de fe y caridad en medio de la adversidad.

La semana pasada, Rosie Sajevic, de ocho años, estaba manejando su bicicleta a un par de cuadras de su casa en Hibbing, Minnesota (Estados Unidos), cuando una camioneta del servicio de mensajería FedEx la atropelló, dañándole severamente las piernas.

“Estaba montando mi bicicleta y vi la camioneta de FedEx, entonces perdí el conocimiento, y luego me desperté en el suelo”, dijo Rosie a CNA – agencia en inglés del grupo ACI.

La madre de Rosie, Teresa Sajevic, corrió a la escena del accidente luego de recibir la llamada de la policía.

“Sus piernas estaban totalmente destrozadas”, dijo Teresa a CNA. “No la veía moverse y tenía mucho miedo de que estuviera muerta”.

Pero cuando se acercó a su hija, se dio cuenta de que la niña estaba rezando el Ave María.

La fe católica es muy importante para los Sajevics, y la educación en casa permite que la fe se incorpore al plan de estudios de Rosie. Teresa indicó que su hija realizó una consagración a la Virgen recientemente, y ahora piensa en María como su madre celestial.

Teresa indicó que Rosie atribuye la salvación de su vida a Cristo, su ángel de la guardia, y la intercesión de sus cinco hermanos fallecidos y resaltó que su hija le dijo después del accidente que sus hermanos “deben haber estado a mi alrededor como una burbuja, junto con mi ángel de la guarda”.

Cristo “ha estado conmigo. Podría haberme dejado atropellar, pero no lo hizo, él fue realmente atento conmigo, y estoy muy agradecida”, dijo Rosie.

Cuando el Párroco de la Parroquia Holy Spirit en Virginia, P. Brandon Moravitz, se enteró del accidente de Rosie, rápidamente reunió a los feligreses para ofrecer ayuda.

“Me di cuenta de que iban a necesitar algún tipo de rampa para entrar a su casa”, dijo el P. Moravitz.

“No podía creerlo”, dijo Teresa. “Estamos unidos en la Eucaristía como hermanos y hermanas, pero no somos sus feligreses” su ayuda fue inesperada, agregó.

La madre de Rosie agregó que, en la situación actual de su familia, la rampa era una carga financiera que ella y su esposo nunca habrían soñado con hacer realidad.

Ayudar a los necesitados no es nada nuevo para la parroquia Holy Spirit. El año pasado, la parroquia alquiló y amuebló un departamento para una madre soltera cuya casa se quemó. También compraron un automóvil para una mujer joven con cáncer.

“(Los feligreses) tienen un gran corazón y quieren ayudar a las personas necesitadas, y realmente están a la altura de las circunstancias cada vez que pregunto por ayuda. Y han hecho algunas cosas que realmente han cambiado la vida de las familias en nuestra área”, dijo el P. Moravitz.

El sacerdote indicó que es hermoso ser testigo de cómo los propietarios católicos de pequeñas empresas en su parroquia han sido especialmente generosos, quienes “tienen un corazón para el Señor, y están usando sus negocios para construir el reino de Dios”.

“Espero que esto pueda ser un ejemplo para otras parroquias, otros sacerdotes, otros laicos, para no solo hablar, sino salir y hacerlo. Porque hay personas en cada comunidad en este país que necesitan la luz de Cristo y de la fe”, dijo el P. Moravitz.

En el transcurso de su accidente y hospitalización, Rosie misma ha pensado primero en los demás.

Teresa dijo que la primera preocupación de Rosie era si el conductor estaba bien y han estado haciendo oración por él.

“Mamá, tiene que sentirse mucho peor que tú”, señaló Rosie a Teresa después del accidente.

Rosie, que a veces le dice a su madre que “confíe más”, tiene mucha esperanza en el futuro. Está emocionada de poder caminar con muletas en unos pocos meses, y de conocer a su nuevo hermanito o hermanita en poco tiempo.

Cuando se le preguntó qué le diría a cualquier niño que se quejara de su vida, Rosie dijo: “¡Yo diría que estás vivo!”

Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Estados Unidos, testimonio, niña, accidente