En un importante avance, las fuerzas gubernamentales tomaron el control esta semana de amplias zonas en la región de Al-Jazeera, en el noreste de Siria, después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se retiraran tras un ataque sorpresa, mientras que las ciudades de Hasakah y Qamishli permanecieron al margen de este avance.
Con el anuncio de Damasco de su determinación de recuperar el control de estas ciudades, los cristianos que viven en la zona experimentan una mezcla de ansiedad y expectativa, junto con la esperanza de que la siguiente fase se gestione mediante canales políticos pacíficos que eviten más violencia y disturbios.
En este contexto, el Obispo Antoine Audo, líder de la Iglesia Caldea en Siria, hizo un llamado a priorizar la reconciliación y el diálogo entre las partes en conflicto, animando a los cristianos a ser una fuente de esperanza y positividad, y a seguir dando testimonio de su larga historia.
Los recientes disturbios también han reavivado los temores de una reanudación de la actividad del Estado Islámico (ISIS), especialmente después de que las FDS renunciaran a la custodia de varias cárceles que albergaban a miles de combatientes del grupo.
Sin embargo, fuentes del gobierno sirio confirmaron que todas las cárceles, incluida la prisión de Al-Qattan, el campamento de Al-Hol (donde viven familias de combatientes del ISIS) y la prisión de Al-Shaddadi, están bajo control gubernamental. Particularmente en esta última ocurrieron grandes fugas, aunque luego unidades especializadas recapturaron a más de 80 reclusos.
En medio de esto, las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona han comenzado a trasladar a aproximadamente 7.000 detenidos de ISIS a Irak para garantizar que estén en centros de detención seguros.