La devoción a Nuestra Señora de Lourdes sigue siendo, 168 años después de las apariciones, un faro de esperanza para millones de personas enfermas en todo el mundo.
Aquel pequeño pueblo de los Pirineos franceses, hasta entonces prácticamente desconocido, se transformó tras las visiones de Santa Bernardita Soubirous en un santuario universal de sanación, consuelo y fe, cuyo mensaje conserva hoy plena vigencia.
La presentación en el Vaticano, este martes, del mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Enfermo 2026 volvió a situar en primer plano la fuerza espiritual de este santuario mariano, erigido precisamente en el lugar donde, el 11 de febrero de 1858, Bernardita vio en la gruta de Massabielle a una “Señora vestida de blanco” que más tarde se revelaría como la Inmaculada Concepción.
Al excavar con sus propias manos, la joven descubrió un manantial que desde entonces se ha convertido en un auténtico asidero de plenitud en medio del sufrimiento. Un gesto fundacional sigue marcando hoy la vida del santuario.
“El acompañamiento de los enfermos es algo muy, muy hermoso. Siempre lo he dicho: es verdaderamente el corazón de lo que se vive en Lourdes, porque corresponde plenamente al mensaje de la Virgen a Bernardita: estar cerca de quien se presenta ante nosotros”, subraya el rector del Santuario de Lourdes, el P. Michel Daubanes, en una entrevista con EWTN News tras la conferencia de prensa.