El Papa continuó este miércoles con el ciclo de catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II, sobre la divina Revelación. Lea aquí el texto completo pronunciado por León XIV en la Audiencia General.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!
Continuamos con las catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II, sobre la divina Revelación. Hemos visto que Dios se revela en un diálogo de alianza, en el que se dirige a nosotros como a amigos. Se trata, entonces, de un conocimiento relacional, que no solo comunica ideas, sino que comparte una historia y llama a la comunión en la reciprocidad.
El cumplimiento de esta revelación se realiza en un encuentro histórico y personal en el cual Dios mismo se entrega a nosotros, haciéndose presente, y nosotros nos descubrimos conocidos en nuestra verdad más profunda.
Es lo que sucedió en Jesucristo. Dice el Documento: «La verdad íntima acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación» (DV, 2).
Jesús nos revela al Padre involucrándonos en su propia relación con Él. En el Hijo enviado por Dios Padre «los hombres […] tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina» (ibid.). Llegamos, pues, al pleno conocimiento de Dios entrando en la relación del Hijo con su Padre, en virtud de la acción del Espíritu.