20 de enero de 2026 Donar
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El P. Felipe Berríos renuncia a la Compañía de Jesús

Sacerdote jesuita chileno Felipe Berríos./ Crédito: Flickr Fotos TVN (CC BY-NC-ND 2.0)

El sacerdote chileno Felipe Berríos envió su renuncia a la Compañía de Jesús, luego de un largo proceso que concluyó en octubre pasado, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe desestimó acusaciones en su contra por delitos de connotación sexual. 

La decisión del sacerdote se dio a conocer a través de una carta dirigida al provincial de la Compañía de Jesús en Chile, P. Juan Cristóbal Beytia, y publicada por la revista chilena Reflexión y Liberación

En su carta, el P. Berríos denuncia un mal manejo por parte de la Compañía de Jesús de las acusaciones en su contra y del proceso posterior, y responsabiliza a la orden por apoyar el escarnio público, contribuyendo a generar un profundo daño, al tiempo que reclama a los Jesuitas una instancia de reflexión y un pedido de disculpas. 

Al referirse al proceso penal y canónico al que fue sometido durante los últimos casi cuatro años, el sacerdote señala el mal manejo de la situación por parte de la Compañía, que hizo pública la existencia de “acusaciones de índole sexual” en su contra sin haberle comunicado primero de qué se lo acusaba, lo que generó “gran revuelo mediático” por ser un sacerdote conocido y de relevancia pública, circunstancias que, admite, lo “dañaron profundamente”. 

Asimismo, denuncia que la Compañía de Jesús realizó llamados públicos a denunciar “cualquier mala conducta en la que yo pudiese haber incurrido”, sin explicar cuáles eran las supuestas acusaciones de índole sexual, “dejando a la imaginación de la gente las aberraciones más grandes”. 

Berríos aclara además que “ninguna de las ocho denunciantes habló nunca de relaciones sexuales, desnudos, tocamientos de genitales o palabras soeces denigratorias u ofensivas”, sino que “la mayoría de estos relatos, como quedó demostrado en el Decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, se fueron construyendo con el tiempo y tienen múltiples inconsistencias”. 

En la Justicia Civil, repasa el sacerdote, la investigación determinó primero la absolución por prescripción, y tras una apelación se declaró el sobreseimiento definitivo y total de la causa en diciembre de 2025 “por la imposibilidad de determinar la efectividad de los hechos”, detalla. 

En el plano canónico, el 22 de octubre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe concluyó definitivamente que “no resulta la certeza moral sobre la comisión de los delitos imputados”, precisa el P. Berríos. 

La decisión del Dicasterio, explica, se fundamentó en “que en las etapas precedentes había habido un vicio en la valoración crítica de las denuncias, que los relatos en mi contra eran divergentes, que no habían sido lineales ni coherentes”. Este decreto “dejó sin efecto dos decretos anteriores, incluido el de expulsión de la Compañía de Jesús”, indica. 

Sin embargo, Berríos reprocha la actitud de la Compañía de Jesús, que “ordenó, una vez más con publicidad, ‘atender a las personas que de alguna manera han sido vulneradas por comportamientos del P Berrios’”, aun cuando el Dicasterio indicó que “si bien una de las denuncias efectivamente había ocurrido, no era delito, y que las otras tres, de acuerdo con el Decreto, no ocurrieron”.  

En su carta, el sacerdote admite haber pasado “de la sorpresa a la resignación y del dolor a la molestia” con la Compañía de Jesús, y denuncia “su nula capacidad” para reflexionar, echando de menos una disculpa de su parte y exhortando a la Compañía de Jesús en Chile a “un profundo proceso de reflexión”. 

Finalmente, la carta responde al provincial quien, al notificar a Berríos sobre la decisión del Dicasterio, impuso sobre él “siete medidas disciplinarias, entre ellas restricciones a mi ministerio sacerdotal”, expone el P. Berríos. 

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“Después de casi cuatro años siendo enjuiciado públicamente y pese a la contundencia de los procesos judiciales penales ordinarios y eclesiásticos, para la Compañía de Jesús como institución, donde juré entrar y morir en ella, soy igualmente responsable de hechos que no cometí”, subraya, expresando sentimientos de “profunda tristeza” por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas. 

“Aunque seguiré fiel al Evangelio y al sacerdocio, según la mirada de San Ignacio, fiel a mi misión de estar al servicio de la fe y la promoción de la justicia, ante la actitud del gobierno de la Compañía de Jesús, no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida de la Compañía de Jesús”, concluye. 

La respuesta de la Compañía de Jesús 

Al tomar conocimiento de la decisión del P. Felipe Berríos, la Compañía de Jesús en Chile emitió este lunes 19 de enero un comunicado en el que anticipa que el Provincial, P. Juan Cristóbal Beytía SJ, “remitirá los antecedentes a la Curia General, para dar curso al procedimiento que corresponde en estos casos”. 

“Es importante señalar que, frente a denuncias de abuso a niñas, niños y adolescentes, o personas en situación de vulnerabilidad, la Compañía de Jesús activa protocolos institucionales de público conocimiento que se han aplicado sin excepción a cualquier jesuita, conforme a procedimientos formales, obligatorios e independientes. Estos mecanismos se rigen por criterios de imparcialidad y rigor”, expone el comunicado. 

En ese sentido, explica que “las medidas adoptadas —tanto las de acompañamiento y reparación a las denunciantes, como las de restricción respecto del P. Berríos SJ— responden al mérito de los antecedentes disponibles y al deber de actuar con responsabilidad”.  

“Dichas medidas se sustentan en lo recabado durante la Investigación Previa y el Proceso Administrativo Penal, realizados por expertos independientes, y la convicción alcanzada como Compañía de Jesús”, precisa. 

“Aun cuando en ciertas instancias no se haya alcanzado la certeza moral exigida en el proceso canónico respecto de algunos de los hechos, se constataron conductas que transgredieron límites y causaron daño, lo que lamentamos profundamente”, advierte. 

“Estas decisiones expresan el deber eclesial de asumir con responsabilidad situaciones que han causado un daño profundo a personas concretas, afectando su integridad y la confianza de nuestra comunidad”, expresa el comunicado, asegurando que “el actuar de la Compañía de Jesús se funda en un compromiso ineludible con la justicia, la búsqueda de la verdad, la ejecución de procedimientos serios y responsables y, de manera prioritaria, con la protección de personas en situación de vulnerabilidad”, concluye. 

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