El sacerdote chileno Felipe Berríos envió su renuncia a la Compañía de Jesús, luego de un largo proceso que concluyó en octubre pasado, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe desestimó acusaciones en su contra por delitos de connotación sexual.
La decisión del sacerdote se dio a conocer a través de una carta dirigida al provincial de la Compañía de Jesús en Chile, P. Juan Cristóbal Beytia, y publicada por la revista chilena Reflexión y Liberación.
En su carta, el P. Berríos denuncia un mal manejo por parte de la Compañía de Jesús de las acusaciones en su contra y del proceso posterior, y responsabiliza a la orden por apoyar el escarnio público, contribuyendo a generar un profundo daño, al tiempo que reclama a los Jesuitas una instancia de reflexión y un pedido de disculpas.
Al referirse al proceso penal y canónico al que fue sometido durante los últimos casi cuatro años, el sacerdote señala el mal manejo de la situación por parte de la Compañía, que hizo pública la existencia de “acusaciones de índole sexual” en su contra sin haberle comunicado primero de qué se lo acusaba, lo que generó “gran revuelo mediático” por ser un sacerdote conocido y de relevancia pública, circunstancias que, admite, lo “dañaron profundamente”.
Asimismo, denuncia que la Compañía de Jesús realizó llamados públicos a denunciar “cualquier mala conducta en la que yo pudiese haber incurrido”, sin explicar cuáles eran las supuestas acusaciones de índole sexual, “dejando a la imaginación de la gente las aberraciones más grandes”.
Berríos aclara además que “ninguna de las ocho denunciantes habló nunca de relaciones sexuales, desnudos, tocamientos de genitales o palabras soeces denigratorias u ofensivas”, sino que “la mayoría de estos relatos, como quedó demostrado en el Decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, se fueron construyendo con el tiempo y tienen múltiples inconsistencias”.