El Papa León XIV asegura en su mensaje para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero, que el amor “no es pasivo” sino que va al encuentro del otro, al tiempo que deja claro que el prójimo no es sólo quien está cerca física o socialmente.
“Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo; es decir, cómo volvernos cercanos”, afirma León XIV en el texto dedicado a esta jornada establecida por San Juan Pablo II en 1992, que coincide siempre con la festividad de la Virgen de Lourdes.
Esta perspectiva, añade, permite también comprender correctamente lo que significa el amor a uno mismo. “Supone alejar de nosotros la tentación de fundamentar nuestra autoestima o el sentido de nuestra dignidad en estereotipos de éxito, carrera, posición o linaje, y recuperar nuestra verdadera posición ante Dios y ante el hermano”, detalla.
Con el título La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro, el Pontífice propone la figura del buen samaritano como una imagen capaz de “redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión”, invitando a poner la mirada en los necesitados y en quienes sufren, especialmente los enfermos.
Este pasaje evangélico, explica, debe leerse “con la clave hermenéutica de la encíclica Fratelli tutti, de mi querido predecesor el Papa Francisco”, donde la compasión y la misericordia no se reducen a un “esfuerzo individual”, sino que se viven en la relación.