Profesionales médicos católicos y especialistas en ética tuvieron diferentes reacciones al anuncio de la semana pasada de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), según el cual revisaron el calendario de vacunación recomendado para niños y adolescentes.
En un comunicado del 5 de enero, los CDC anunciaron un calendario recomendado de inmunización infantil revisado, que reduce el número de vacunas recomendadas de manera universal de 18 a 11. El calendario mantiene las recomendaciones rutinarias para todos los niños contra el sarampión, las paperas, la rubéola, la poliomielitis, la tos ferina, el tétanos, la difteria, Haemophilus influenzae tipo b, la enfermedad neumocócica, el virus del papiloma humano (VPH) y la varicela.
Las vacunas contra el rotavirus, la influenza, el COVID-19, la hepatitis A, la hepatitis B, la enfermedad meningocócica y el virus respiratorio sincicial ahora pasan a ser recomendaciones para grupos de alto riesgo o después de una “toma de decisiones clínicas compartida” entre los profesionales de la salud y las familias.
Según un memorándum del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), los CDC “aplican recomendaciones de toma de decisiones clínicas compartida cuando la evidencia indica que las personas pueden beneficiarse de la vacunación con base en un análisis de las características, los valores y las preferencias del individuo, el juicio médico del profesional de la salud y las características de la vacuna que se está considerando”.
Las compañías de seguros deben seguir cubriendo todas las vacunas.
Los cambios se producen después de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara a los directores de los CDC y el HHS en diciembre de 2025 "revisar las mejores prácticas de los países desarrollados pares con respecto a las recomendaciones de vacunación infantil y la evidencia científica que sustenta esas prácticas" y realizar los cambios correspondientes.