Durante el rezo del Ángelus, el Papa León XIV aseguró que la esperanza cristiana “no se basa en previsiones optimistas ni en cálculos humanos" sino en la decisión de Dios de "compartir nuestro camino, para que nunca estemos solos en la travesía de la vida”.
Asomado a la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano, ante los cientos de fieles que a pesar de la lluvia se reunieron en la plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que el fundamento de la esperanza cristiana es “la encarnación de Dios”, un misterio que, subrayó, sigue iluminando el camino de la Iglesia.
En esta segunda domingo después de Navidad, León XIV invitó a repensar la fe evitando una espiritualidad abstracta o distante. “No creemos en un Dios lejano que habita un cielo perfecto por encima de nosotros, sino en un Dios cercano, que habita nuestra frágil tierra, se hace presente en el rostro de los hermanos y se revela en las situaciones de cada día”, afirmó.
Aludiendo al prólogo del Evangelio de san Juan —“El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”—, el Papa explicó que en Jesús “Dios se ha hecho uno de nosotros, ha elegido estar con nosotros y ha querido ser para siempre el Dios-con-nosotros”.
El Pontífice subrayó también que la encarnación reclama un compromiso concreto y "coherente" y llamó a verificar "siempre" si la espiritualidad y las formas con las que expresamos la fe están "verdaderamente encarnadas".
"Si eligió nuestra fragilidad humana como su morada, entonces siempre estamos llamados a repensar a Dios a partir de la carne de Jesús y no de una doctrina abstracta", aseveró el Papa.