En el rezo del Ángelus del primer día del año, el Papa León XIV pidió oraciones por la paz sobre todo entre los países "ensangrentados por conflictos y miseria”, pero llamó también a implorarla “en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”.
Asomado al balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre recordó que desde el 1 de enero de 1968, por voluntad del Papa San Pablo VI, la Iglesia celebra en esta fecha la Jornada Mundial de la Paz. En este contexto, instó a construir “un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndonos de toda violencia”.
“La paz sea con todos vosotros, una paz desarmada y desarmante que proviene de Dios, don de su amor incondicional, confiado a nuestra responsabilidad”, aseguró el Pontífice tras saludar a los cerca de 40.0000 peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro a los que deseó un feliz Año Nuevo.
León XIV invitó a comenzar el nuevo año como un tiempo renovado de esperanza y reconciliación. “Mientras el ritmo de los meses se repite, el Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos”, afirmó. Sin este deseo de bien, subrayó, “no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”.
En su reflexión, el Papa recordó el significado del Jubileo de la Esperanza, que concluirá el próximo 6 de enero con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro.
El Año Santo —señaló— ha ayudado a poder transformar “los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”, y añadió que este es el estilo con el que Dios “habita la historia y la rescata del olvido”, dando al mundo al Redentor, Jesucristo.