etElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); entimiento,  la autocompasión y el orgullo. Si, además, una persona con SSA ha sido víctima de abuso sexual en su infancia y sufre adicción sexual, entonces la recuperación resulta más complicada.

Los activistas gays puede que respondan a la clasificación del SSA como alteración psicológica haciendo ver que la homosexualidad ya no se considera un desorden por las organizaciones de salud mental. Lamentablemente, la homosexualidad se suprimió como patología en respuesta a las presiones políticas, y no porque hubiese pruebas de que no es una alteración patológica.

Una de las razones por las que algunos no reconocen al SSA como alteración psíquica es que tienen una idea equivocada de lo que constituye un desorden psíquico. Una persona puede funcionar en sociedad, tener un empleo, llevar una vida de relaciones  sociales, y aun así carecer de la libertad que se asocia a la salud psíquica, en otras áreas de su vida. Por ejemplo, una persona que sufra el síndrome compulsivo de "adquisición de bienes materiales", no es capaz de renunciar al exceso de posesiones.  Los objetos materiales se acumulan hasta el punto de que algunas partes de su casa quedan inservibles para su uso normal, y sin embargo esa misma persona puede que realice bien su trabajo. Los amigos que no visitan su casa pueden no tener ni idea de que existe un problema. Este síndrome es extremadamente difícil de tratar. Los que lo padecen insisten en que no necesitan ayuda alguna y luchan contra los intentos de eliminar los excesos por parte de otros.

El SSA es una alteración del desarrollo psicológico porque, al no atenderse adecuadamente durante la primera infancia la necesidad de aceptación por los del mismo sexo ni la de seguridad en sí mismo, la persona queda atascada en ese aspecto de su desarrollo, pero continúa madurando en otros aspectos. La necesidad es tan intensa en la adolescencia que se interpreta como ansiedad sexual. Las autobiografías de personas con SSA revelan la naturaleza esencialmente no sexual de la necesidad en cuestión -la de sentirse aceptado por sus iguales en sexo--, y cómo se sexualizó , con frecuencia a través del abuso sexual.

La liberación de la conducta homosexual no es fácil. Las legítimas necesidades deben satisfacerse sin recurso al sexo, los traumas han de sanarse, y hay que vencer los hábitos negativos, y todo ello debe acompañarse con la recuperación de cualquier tipo de adicciones. Un breve folleto titulado "Homosexualidad: un hachazo a las raíces (Homosexuality: Laying the Axe to the Roots), escrito por Ed Hurst (Outpost, 1980), explica que la recuperación de la SSA requiere el tratamiento del rechazo, la rebelión, el miedo, el compadecerse de sí mismo, la envidia, y la amargura.

Dado su historial, se comprende que las personas con SSA piensen que la redefinición del matrimonio les proporcionará la aceptación que se les denegó. Comprendiendo su historial, debemos explicar por qué eso no va a funcionar así.

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