Respuesta del Santo Padre a la carta abierta de los 138 líderes religiosos musulmanes
Jueves 29 de noviembre de 2007

Su Alteza Real
Príncipe Ghazi bin Muhammad bin Talal
Palacio Real
Amman
Jordan

Su Alteza Real,

El 13 de octubre de 2007, una carta abierta dirigida a Su Santidad el papa Benedicto XVI y a otros líderes cristianos fue firmada por ciento treinta y ocho líderes religiosos musulmanes, incluyendo a Su Alteza Real. Usted, a su vez, tuvo la amabilidad de presentarla al Obispo Salim Sayegh, Vicario del Patriarca latino de Jerusalén en el Jordán, con el pedido de hacerla llegar a Su Santidad.

El Papa me ha pedido expresar su gratitud a Su Alteza Real y a todos aquellos que firmaron la carta. También desea expresar su aprecio profundo por este gesto, por el espíritu positivo que inspira el texto y por el llamado a un compromiso común para promover la paz en el mundo.

Sin ignorar ni minimizar nuestras diferencias como cristianos y musulmanes, podemos, y por lo tanto, debemos ver aquello que nos une, es decir, la creencia en el Dios único, el Creador providente y Juez universal que al final de los tiempos tratará con cada cual según sus acciones. Todos estamos llamados a disponernos totalmente a Él y obedecer su sagrada voluntad.

Consciente del contenido de su Encíclica Deus Caritas Est (“Dios es Amor”), Su Santidad se sorprendió de manera particular por la atención dada en la carta al doble mandamiento de amar a Dios y al prójimo.

Como debe Usted saber, al inicio de su pontificado, el Papa Benedicto XVI afirmó: “Estoy profundamente convencido de que hemos de afirmar, sin ceder a las presiones negativas del entorno, los valores del respeto recíproco, de la solidaridad y de la paz. La vida de cada ser humano es sagrada, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Tenemos un gran campo de acción en el que hemos de sentirnos unidos al servicio de los valores morales fundamentales.” (Discurso a los Representantes de algunas comunidades musulmanas, Colonia, 20 de agosto de 2005). Tal terreno común nos permite basar el diálogo en el efectivo respeto por la dignidad de toda persona humana, el conocimiento objetivo de la religión del otro, el compartir la experiencia religiosa, y finalmente, en el compromiso común para promover el mutuo respeto y la aceptación entre las generaciones más jóvenes. El Papa confía, que una vez alcanzado esto, será posible cooperar de un modo productivo en los campos de la cultura y la sociedad, y en la promoción de la justicia y la paz en la sociedad y en todo el mundo.

Con el propósito de alentar su loable iniciativa, tengo el agrado de comunicarle que Su Santidad desearía mucho recibir a Su Alteza Real y a un grupo limitado de los firmantes de la carta abierta, elegidos por usted. Al mismo tiempo, podría organizarse una reunión de trabajo entre su delegación y el Pontificio Consejo para el Diálogo interreligioso, con la colaboración de algunos Institutos Pontificios especializados, (como el Pontificio Instituto para estudios árabes e islámicos y la Pontificia Universidad Gregoriana). Los detalles precisos de estas reuniones podrían decidirse posteriormente, en caso que esta propuesta sea en principio aceptada por usted.

Aprovecho la ocasión para renovar y asegurar a Su Alteza Real mi más alta consideración.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado

Traducción: ACI Prensa

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