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El crimen del Cardenal Posadas sigue siendo motivo de controversia

31 de julio de 2000

El 27 de julio del 2000 debía ser el día en que el Grupo Interinstitucional conformado por la Procuraduría General de la República (PGR), el Gobierno del Estado de Jalisco y dos obispos católicos, cerraran finalmente el caso del asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, muerto a tiros el 24 de mayo de 1993.

Sin embargo, después de siete años de investigaciones, autoridades federales, estatales y eclesiásticas manifestaron estar en desacuerdo respecto a las conclusiones sobre los sucesos que desembocaron en la muerte del Purpurado en el aeropuerto de Guadalajara, cuando se dirigía a recibir al entonces Nuncio Apostólico, Mons. Girolamo Prigione.

Mientras la PGR insistió en que el Cardenal Posadas falleció en medio de la confusión de una balacera entre pandillas rivales en el aeropuerto, las autoridades de Jalisco y del Arzobispado de Guadalajara señalan que hubo alteración de datos, presiones sobre los testigos y otras irregularidades en el curso de la investigación que abarcó siete años.

En un extenso "Libro Blanco" elaborado por competentes investigadores del estado, las autoridades de Jalisco plantean acertadas preguntas a las conclusiones de la PGR, y proporcionan contundentes pruebas a favor de la tesis del complot.

Según el Libro Blanco, "la investigación fue precipitada, deficiente, manipulada y orientada desde el principio para imponer la tesis de la confusión", y "las falsedades de la declaración demuestran el ánimo de imponer una versión falsa".

Descartando hipótesis

El Libro Blanco comienza descartando las dos hipótesis iniciales proporcionadas por la PGR apenas tuvo lugar el asesinato.
La primera del "Fuego Cruzado", sostenida por el entonces Procurador General de la República, Jorge Carpizo MacGregor, se basó en la declaración de Jesús Alberto Bayardo Robles apodado "el Gori", sujeto que según la PGR, "había sido detenido y había declarado bajo los influjos de estupefacientes, lo que facilitó su espontánea confesión". Según esta versión, la banda de los hermanos Arellano Félix habían decidido asesinar al líder rival conocido como el "Chapo" Guzmán.

Sin embargo, el Gobierno de Jalisco entrevistó a "El Gori", que se encuentra detenido en Estados Unidos y declaró ante el Asistente del Fiscal Federal de los Estados Unidos y un agente especial del F.B.I.. En su entrevista, manifestó que había sido presionado en sus primeras declaraciones y que muchas de las cosas que quedaron asentadas en su declaración eran falsas pero lo obligaron a firmarlas. En esta declaración aclaró que:

- Era falso que les hubieran informado que el Chapo Guzmán tripulaba un automóvil Gran Marquis, color blanco de modelo reciente.
- Es falso que se buscara al "Chapo Guzmán" y al "Güero Palma" para matarlos.
- Negó haber llegado al aeropuerto armado, aseguró que la policía lo detuvo en el aeropuerto, lo catearon y lo dejaron ir, cosa que no hubiera sido posible si hubiera estado armado.
- Que no fue verdad el fuego cruzado en el aeropuerto, porque sus compañeros estaban a bordo del avión cuando se inició la balacera.

El 24 de mayo de 1999, la PGR y el Gobierno de Jalisco concluyeron después de analizar las pruebas, que efectivamente el ataque en contra del Cardenal Posadas Ocampo fue directo, a corta distancia y que su vehículo no quedó en medio de dos grupos que se disparaban.

Surgió así la segunda hipótesis: la confusión del Cardenal con el "Chapo Guzmán" o con su escolta. Ya que los gatilleros de los hermanos Arellano Félix, tenían información de que el Chapo Guzmán tenía un vehículo de iguales características del que tripulaba en ese momento el Cardenal Posadas. Sin embargo, la confusión de persona entre el "Chapo Guzmán" y el Cardenal Posadas Ocampo, fue desechada el 24 de mayo de 1999 por la misma PGR y el Gobierno de Jalisco después de analizar las pruebas del expediente.

Una prueba determinante fue la declaración de Antonio Mendoza Cruz, presentada por el Gobierno de Jalisco, en el sentido de que el Chapo estuvo a la vista antes de la llegada del Cardenal sin recibir ataques y que los disparos no fueron en su contra.

Más contundente aún es una carta del Subprocurador General de la República, Mario Ruiz Massieu en la que le reclama al Procurador Jorge Carpizo el hecho de haber manipulado la investigación del homicidio al sugerir la confusión del vehículo. "Es obvio que no hubo confusión y que el narcotraficante Guzmán no circularía en un auto normal, sin blindaje, como el del Cardenal. La única evidencia que había, porque la 'sembraste' en la investigación sobre el caso, fue de que alguien declaró que la esposa del Chapo Guzmán había tenido un auto igual que le habían comprado dos años antes", dice la carta de Ruiz Massieu, que fue asesinado antes de declarar ante el Ministerio Público de la Federación y los integrantes del Grupo Interinstitucional.

Las posibilidades

Debido a la evidente falta de seriedad -si no mala intención- de la investigación, y a raíz de las presiones del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara, se decidió crear el Grupo Interinstitucional, que trabajó sobre dos hipótesis subsistentes:

- La presentada por la PGR, según la cual la muerte del Cardenal Posadas había sido producto de una "confusión generalizada en el escenario del crimen debido a la ubicación circunstancial del vehículo del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo", donde ocurrió el enfrentamiento entre dos bandas de narcotraficantes. Es decir, una tesis que mezclaba las otras dos ya descartadas.
- La que sostiene el Gobierno de Jalisco, que fue un homicidio premeditado, ideado por alguna o algunas personas para atentar específicamente en contra de la vida del Cardenal Posadas, convocando a dos grupos de narcotraficantes para provocar un enfrentamiento y en medio de la confusión, con un tercer grupo, dar muerte al Purpurado.

La Hipótesis de la PGR

El "Libro Blanco" del Gobierno de Jalisco señala que la hipótesis del enfrentamiento "supone precisar las acciones y conductas que despliegan los sujetos antagónicos. Para este caso, la mutua agresión ha de ser en el lugar y en el tiempo en donde perdieron la vida las personas".

Sin embargo, el libro sepulta la posibilidad de tal enfrentamiento en un mar de declaraciones de testigos del lugar de los hechos.

"Las personas que se encontraban el día de los hechos en el aeropuerto no describen en sus declaraciones que se hubieran percatado de algún enfrentamiento, y en cambio describen que escucharon disparos, que vieron gente armada y que observaron el ataque al vehículo del Cardenal Posadas Ocampo, como se desprende de las siguientes declaraciones". El Libro cita numerosos testimonios, entre ellos el de María de Lourdes García de Ibarra, que llegó al aeropuerto en su vehículo y que circuló inmediatamente delante del Gran Marquis, quien le cedió el paso. Ella declara que "después de rebasar el Gran Marquis detiene el movimiento de su vehículo porque otro no le permite avanzar y que en esos momentos escucha ráfagas justo detrás de su vehículo".

Lorenzo Esquivel Mendoza, otro testigo directo, señala que se percató de la última secuencia de disparos a la salida del estacionamiento sobre un automóvil y que dichos disparos no fueron repelidos como supone un enfrentamiento.

El detallado informe presenta exhaustivamente los testimonios de otros 15 testigos presenciales, todos coincidentes en que los disparos no tuvieron la naturaleza del intercambio que supone un enfrentamiento.

Además, añade que los sujetos que confesaron pertenecer a un grupo de Ramón Arellano y que manifestaron que se habían trasladado de la ciudad de Tijuana a la Guadalajara para tratar de matar al "Chapo Guzmán", " fueron sometidos e interrogados por personal del Ejército Mexicano, lo que en los tratados internacionales firmados por México, hacen nulas las declaraciones, además de que las confesiones no fueron ratificadas en los Tribunales en donde se insistió en que fueron arrancadas con violencia".

Más aún, las declaraciones de testigos que estuvieron en el lugar de los hechos por trabajar en la empresa Aeroméxico "desvirtúan las confesiones arrancadas con violencia del Grupo de Ramón Arellano Félix, en el sentido de que estos hubieran participado en una confrontación y en cambio abonan al hecho de que dichos sujetos se encontraban a bordo del avión o en el autocar cuando sucedieron los hechos".

El "Libro Blanco" señala también, respecto de que los homicidios fueron producto de un caos y de una confusión, que "antes de que se iniciaran los primeros disparos, no existía ningún desorden en el estacionamiento, en el edificio o en las pistas del aeropuerto de Guadalajara, y que es hasta el mismo instante en donde se producen las detonaciones cuando las personas que se encontraban en el lugar entran en estado de alerta, miedo o confusión, refiriéndonos a las personas que no estaban involucradas en los hechos.

La Hipótesis del Gobierno de Jalisco

"En mayo de 1999, sostuvimos que había un homicidio premeditado, ideado por alguna o algunas personas para atentar específicamente en contra de la vida del Cardenal Posadas Ocampo, convocando a los dos grupos de narcotraficantes para provocar un enfrentamiento y en medio de la confusión, con un tercer grupo, dar muerte al Señor Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo", explica el informe; y agrega que el grupo de investigación del estado tiene "certeza jurídica" de que las bandas fueron convocadas para provocar un enfrentamiento, aunque éste no aconteció y la balacera se inició al momento en que arribó el Cardenal Posadas al aeropuerto y en su contra.

Más aún, según el "Libro Blanco", en el lugar de los hechos, "diversos testigos se percataron de conductas que advierten la posibilidad de un escenario preparado".

Citan al respecto al Capitán Horacio Montenegro, quien en su declaración manifiesta que "comenté que todos los vehículos (de los Arellano) estaban completamente bien estacionados, habían pagado su ingreso al estacionamiento y estaban en diferentes puntos, se ve el croquis de cómo estaban".

Otro testigo, el Presbítero Felipe González Castellanos, en su declaración manifestó que el señor Navarro de la Torre (testigo presencial de los hechos) le comentó que escuchó que alguien gritaba, "¡ ya está !…¡ ya no hay testigos !" al terminar la balacera.

Otros numerosos testigos señalan, por su parte, manifestaron que el grupo ejecutor a bordo de un "Spirit" café realizó tiros "como a lo loco", disparando al aire y a la fachada del edificio del aeropuerto, presumiblemente con el fin de dar la sensación de un enfrentamiento.

Además, informaron que una persona se apoderó del Pectoral de Cardenal. "Este hecho no es irrelevante, toda vez que la hipótesis que se manejó de la confusión entre las personas partía de la base de que el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo no mostraba ninguna característica que le hubiera permitido a los gatilleros advertir que se trataba de un sacerdote. El robo no ha sido investigado", señala el informe.

El informe ofrece además un conjunto de testimonios que confirman que "algunos funcionarios de la PGR conocían que los Arellano estaban en Guadalajara, los días previos al homicidio del Cardenal, y que quien estaba a cargo de la persecución del Chapo Guzmán lo ubicó en el aeropuerto el día y la hora de los hechos y hay un señalamiento de que trabajaba para la banda de los Arellano Félix".

Premeditación

La parte más espinosa del "Libro Blanco" es la referida a la premeditación, corroborada con importantes pruebas:
El 9 de noviembre de 1998, declaró Verónica Ávalos de la Torre que el día 23 de mayo de 1993, exactamente un día antes de la muerte del Señor Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, se encontró con el Purpurado que se encontraba nervioso, que al momento de saludarlo "le preguntó por qué estaba así y fue en ese momento, ya de pie el Señor Cardenal, a un lado de su vehículo, cuando le dijo 'me vienen siguiendo'".

Juan Manuel Samudio Bustamante, policía federal de caminos que estuvo presente en los hechos declaró que tras el asesinato vio cómo un sujeto extrajo del vehículo del Cardenal "un sobre amarillo tipo oficio, sujeto que se echó a correr hacia el interior del aeropuerto".

Catalina Rivadeneira Urtiz, presente en el estudio donde trabaja personal de la PGR, escuchó un conjunto de voces detrás de una puerta de vidrio, una de ellas manifiesta "por bocón nos vamos a chingar al Cardenal", también escuchó otras voces diferentes que decían a qué hora llegaba el vuelo del señor Prigione, sin recordar la hora ni las palabras exactas que escuchó de esa persona, también escuchó otra voz que decía: " el Cardenal va a ir a recibirlo". Esta testigo fue hostilizada y violada después de su declaración ministerial.

Otro testigo, Héctor M. Morán Gutiérrez, declaró ante el Grupo Interinstitucional que pudo escuchar el diálogo de tres mafiosos presumiblemente relacionados con altas personalidades de la PGR, que sostuvieron el siguiente diálogo "ya ves como son estos cabrones de seguridad nacional, nos traen a todos (interjección)... Lo del Cardenal fue un (interjección) gordo, mandaron a estos cabrones a esperarlo desde temprano...a éstos los mandaron desde temprano cuando ya les habían avisado a los dos grupos de narcos que llegaba el otro... Cuando llega el carro del Cardenal había una camioneta que estaba del lado donde estaban los taxis del aeropuerto y que les avisó por teléfono que él era en el momento mismo en que iba entrando el carro del Cardenal, entonces se mueven dos carros, uno para obligar al carro del Cardenal a dar una vuelta y otro para llevarlos a donde estaba un grupo de gentes que lo estaba esperando y que uno de ellos sacó una arma, hizo un disparo al aire y en ese mismo momento, tanto el grupo de narcotraficantes que se encontraban a las afueras del aeropuerto como los que estaban en el aeropuerto, sacaron sus armas y al momento mismo de ver las armas de la gente de enfrente se empiezan a disparar entre ellos, este tercer grupo se acercó y le disparó a quema ropa..." Luego preguntó al que relataba "a poco todos desde las camionetas", "no seas (interjección), eso no se hace así solamente se acercó uno a metro, metro y medio y le disparó...tu sabes que ahí no se puede fallar" preguntándole "entonces para qué tantos" contestándole "para recoger los casquillos, no ves que la bronca era para los otros dos" "...cuando todos se desafanaron salieron los de los taxis para el despiste y los de la camioneta se fueron a estacionar frente a la curva de la entrada del estacionamiento".

Posibles motivos

El "Libro Blanco" señala que "obran en la causa algunas pruebas que permiten abrir líneas de investigación para conocer el motivo del homicidio del Cardenal". Entre ellas, señala:

- Existen declaraciones que refieren discrepancias del Cardenal con el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari , quien le dijo al Purpurado en una ocasión que "a nosotros nos parece inconveniente o inoportuno en este momento la beatificación de los 25 mártires mexicanos", que debió celebrarse el día 25 de mayo de 1993 pero que se canceló por su homicidio.
- También obra en el expediente diversas declaraciones que señalan que se localizaron documentos que contenían información de la relación de funcionarios mexicanos con mafias internacionales del narcotráfico, y que esos documentos se encontraron en hechos que pudieran estar vinculados al homicidio del Cardenal Posadas.

Como sea, el "Libro Blanco" concluye deplorando la "siembra" de testigos por parte de autoridades de la PGR, y concluye: "El homicidio del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo fue un crimen doloso, con catorce disparos directísimos y a corta distancia, en un operativo que implicó premeditación, alevosía y ventaja. En el aeropuerto alguien hizo coincidir a las bandas de narcotraficantes del "Chapo Guzmán" y los Arellano Félix, en tanto que un tercer grupo ejecutor dio muerte al Cardenal Posadas, generándose después la confusión".

"El gobierno del Estado de Jalisco hace patente su reconocimiento a todos y cada uno de los testigos que, venciendo sus temores se acercaron al Grupo Interinstitucional a rendir su declaración y estuvieron siempre dispuestos no sólo a declarar y ratificar su dicho sino a participar en cada una de las pruebas y estudios a que fueron sometidos por los peritos de la Procuraduría General de la República".

"Agradecemos también a los pastores de la Iglesia por su interés y participación y los exhortamos al estudio de las constancias para conocer la verdad".

Fuente : Nuevo Criterio

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