"Y
el discípulo la acogió en su casa" (Para hacerla
el sábado 18 de diciembre)
Ponemos en sus manos esta liturgia mariana
para ser rezada por la familia el día sábado anterior
a Nochebuena. Sabemos por el Evangelio que Santa maría dio a
luz al Señor Jesús en su pesebre, "porque no tenían
sitio en el albergue para ellos" (Lc 2, 7). Con este momento de
oración queremos en primer lugar darle gracias a Aquella que
lo dio todo para darnos al Reconciliador, así como acogerla con
amor filial en nuestras vidas y hogares, como lo hizo San Juan. Des
esta manera Santa María dará a luz a su Hijo, el Señor
Jesús, en nuestras vidas.
LITURGIA
INTRODUCCIÓN
La familia se reúne en un lugar
apropiado de la casa, en torno a una imagen de Santa María.
Todos santiguándose dicen:
En el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Luego el padre de familia explica
a todos los presentes el sentido de esta liturgia con las siguientes
palabras:
Al dar gracias a Dios que nos ha dado
a su Hijo, debemos dar gracias también a la virgen maría.
Con su "Sí" a las palabras del Arcángel, por
obra del Espíritu Santo, se convirtió en la Madre de
Dios y en Madre nuestra, y en la noche de belén "irradió
sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor".
Demos gracias a Santa María porque Ella lo dio todo por nuestra
reconciliación y pidámosle para que nuestro corazones
estén siempre dispuestos a acogerla y con Ella a su Divino
Hijo.
Luego la madre de familia dice la
siguiente oración:
Gracias por ser Santa María.
Gracias por haberte abierto a la
gracia,
y a la escucha de la palabra,desde
siempre.
Gracias por haber acogido
en tu seno purísimo
a quien es
la Vida y el Amor.
Gracias por haber mantenido
tu "Hágase"
a través de todos
los acontecimientos de tu vida.
Gracias por tus ejemplos
dignos de ser acogidos
y vividos.
Gracias por tu sencillez,
por tu docilidad,
por esa magnífica sobriedad,
por tu capacidad de escucha,
por tu reverencia,
por tu fidelidad,
por tu magnanimidad,
y por todas aquellas virtudes
que rivalizan en belleza
entre sí
y que dios nos permite
atisbar en Ti.
Gracias por tu mirada maternal,
por tus intercesiones,
tu ternura,
tus auxilios y orientaciones.
Gracias por tantas bondades.
En fin,
gracias por ser Santa María,
Madre del Señor Jesús
y nuestra.
Amén.
INVOCACIÓN DE LA FAMILIA
Mirando a la imagen de la Virgen, la familia
eleva la siguiente súplica común.
(Otros dos miembros de la familia hacen
las invocaciones)
Primer miembro de la familia:
Invoquemos al Señor Jesús,
Reconciliador del mundo, recurriendo confiados a la intercesión
de su Santa Madre. Digamos a cada invocación:
R. Que tu Santa Madre,
Señor, interceda por nosotros.
Sálvanos, Señor, por
tu anunciación-encarnación, R.
Sálvanos, Señor, por
tu nacimiento en Belén, R.
Sálvanos, Señor, por
tu presentación en el templo, R.
Sálvanos, Señor, por
tu santo bautismo, R.
Sálvanos, Señor, por
tu pasión y tu cruz, R.
Sálvanos, Señor, por
tu muerte y sepultura, R.
Sálvanos, Señor, por
tu santa resurrección, R.
Sálvanos, Señor, por
tu gloriosa ascensión, R.
Sálvanos, Señor, por
tu don del Espíritu Santo, R.
Sálvanos, Señor, cuando
vengas en la gloria, R.
Segundo miembros de
la familia:
A nuestras peticiones
responderemos:
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Concede al Santo Padre, el Papa Juan
Pablo II, y a nuestro Arzobispo Juan Luis, vida y salud y renuévalos
en su ministerio y en su santidad de vida.
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Ilumina las mentes de los gobernantes
en la búsqueda del bien común, de la paz y la reconciliación.
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Escucha el llanto de los que sufren,
la oración de los perseguidos a causa de su fe, la invocación
de las víctimas inocentes.
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Guía a la conversión
a cuantos se han alejado de ti.
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Muestra la luz de tu rostro a cuantos
te buscan con sinceridad de corazón.
R. Que interceda
por ellos tu Santa Madre.
Y finalmente, ayúdanos Madre
nuestra a que nuestro hogar sea como el de Nazaret, un cenáculo
de comunión en el amor.
Y toda la familia
reza a continuación la siguiente oración:
Bajo tu protección
nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre
de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.
El padre de familia
concluye la liturgia con la siguiente oración:
Oh Dios, tú has manifestado al mundo
entre los brazos de la Virgen Madre
a tu Hijo,
gloria de Isabel y luz de los pueblos;
haz que en la escuela de María
aprendamos a adherirnos al Señor
Jesús
y reconozcamos en Él al
único Salvador
del mundo ayer, hoy y siempre.
Él vive y reina
por los siglos.
Amén.
Y todos santiguándose
dicen finalmente:
En el nombre del
padre, del hijo y del espíritu Santo. Amén