El tiempo pascual comprende cincuenta
días (en griego = "pentecostés", vividos
y celebrados como un solo día: "los cincuenta días
que median entre el domingo de la Resurrección hasta
el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría
y júbilo, como si se tratara de un solo y único
día festivo, como un gran domingo" (Normas Universales
del Año Litúrgico, n 22).