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El Corán

Libro sagrado de los Musulmanes, considerado la revelación de Dios.  Complementado por el llamado  Hadith, o tradiciones, es el fundamento del Islam y autoridad última en cuanto a dogma y creencia, en cuanto a jurisprudencia, culto, ética, y en cuanto a la sociedad, a la familia, y a la conducta individual.

El nombre de Corán, o mejor Qur'an, de la raíz arábiga Qara'a, "leer”, ”recitar”, significa la “Lectura” la “Recitación”, el “Libro”, par excellence.  También se le conoce como – por escoger algunos de sus muchos títulos – “Alkitab" (El Libro), "Furquan" ("liberación", "salvación", de la revelación), "Kitab-ul-lah" (Libro de Dios), "Al-tanzil" (La Revelación). Se constituye de ciento catorce suras o capítulos, siendo algunos tan extensos como el Libro del Génesis, otros que no contienen más que dos o tres oraciones.  Es más pequeño que el Nuevo Testamento, y su forma actual no tiene ningún orden cronológico o secuencia lógica.

El Corán contiene dogma, leyendas, historia, ficción, religión y superstición, leyes sociales y familiares, oraciones, amenazas, liturgia, descripciones imaginativas del cielo, del infierno, del juicio final, la resurrección, etc. – una combinación de realidad y fantasía, frecuentemente privada de fuerza y originalidad.  Los fragmentos más creíbles son aquellos en los que se descubre claramente una influencia cristiana y judía. El siguiente análisis está basado en la cronología establecida por William Muir (op. Cit. Infra).

Primer Período

Suras 103, 91, 106, 101, 95, 102,104, 82, 92, 105, rapsodias, que deben haber sido compuestas antes que Mahoma concibiera la idea de una misión divina, o de una revelación directa del Cielo

Segundo Período (inicio del ministerio de Mahoma)

Sura 96, el mandamiento de “orar en el nombre del Señor"; sura 113, sobre la unidad y eternidad de la Deidad; sura 74, el mandamiento de predicar, la denuncia de uno de los jefes de La Meca quien se burló de la resurrección, los no creyentes amenazados con el infierno; sura 111, Abu Lahab (tío del profeta) y su esposa son malditos.

Tercer Período (del principio del ministerio público de Mahoma hasta la emigración Abisinia)

Suras 87, 97, 88, 80, 81, 84, 86, 90, 85, 83, 78, 77, 76, 75, 70, 109, 107, 55, 56, descripciones de la resurrección, el paraíso y el infierno, con referencias a la creciente oposición de la tribu de los Koreish.

Cuarto Período (del sexto al décimo año del ministerio de Mahoma)

Suras 67, 53, 32, 39, 73, 79, 54, 34, 31, 69, 68, 41, 71, 52, 50, 45, 44, 37, 30, 26, 15, 51, narrativas de las Escrituras Judías y de leyendas rabínicas y árabes; el compromiso temporal con la idolatría está conectado con el sura 53.

Quinto Período (del décimo año del ministerio de Mahoma hasta la Hégira de la Meca)

Suras 46, 72, 35, 36, 19, 18, 27, 42, 40, 38, 25, 20, 43, 12, 11,10,14, 6, 64, 28, 22, 21,17,16, 13, 29, 7, 113, 114. Los suras de este período contienen algunas narrativas del Evangelio, recomiendan los ritos del peregrinaje, refutan las cavilaciones de los Koreish, y contienen descripciones vívidas de la resurrección, el juicio, el cielo, y el infierno, con pruebas de la unidad, poder y providencia de Dios.  Gradualmente los suras se vuelven largas y algunas de ellas completan muchas páginas.  En las últimas suras del quinto período los pasajes Medina son frecuentemente interpolados.

Último Período (suras reveladas en Medina)

Este período incluye los siguientes suras:

  • Sura 98: sobre buenos y malos judíos y cristianos.

  • Sura 2, el más largo en el Corán, es llamado el "Sura de la Vaca "  por el vacuno rojo descrito en el verso 67 siendo sacrificado por los israelitas bajo la dirección de Moisés.  Es una colección de pasajes que se refieren a varios temas, surgidos durante los dos o tres años posteriores a la Hégira.  La mayor parte trata de los judíos, quienes son algunas veces exhortados y otras reprobados.  Abundan las historias bíblicas y rabínicas.  Este sura contiene el orden para cambiar la Qibla (o dirección en la oración) una denuncia de los desafectos, ciudadanos de Medina, preceptos para pelear, permiso para cargar armas en los meses sagrados y muchos temas de carácter legislativo promulgados en primer lugar para Medina, con pasajes interpolados en una fecha posterior.

  • Sura 3 pertenece en parte al tiempo inmediatamente posterior a la Batalla de Behr.  Los judíos son mencionados en términos hostiles.  La entrevista con la delegación cristiana de Najran (versos 57-63) es de una fecha posterior.  Los pasajes pertenecientes al peregrinaje de despedida son introducidos con otros textos (probablemente) más antiguos en los ritos del peregrinaje.

  • Sura 8 contiene instrucciones sobre la división del botín en Bedr.  Algunas partes están en el antiguo estilo De la Meca y los Koreish son frecuentemente mencionados.  En sura 47 se encuentran la guerra y la matanza, y la amenaza a los idólatras de la Meca.  En sura 62 los judíos son denunciados por su ignorancia; el servicio del viernes cumple la función de preceder los compromisos seculares.  En sura 5 los judíos son ultrajados; las doctrinas de los cristianos son controvertidas; contiene además ordenanzas civiles e instrucciones diversas.

  • Sura 59, sobre el asedio y expulsión del Banu Nadhir.

  • Sura 4 titulada “mujeres”, debido a la gran porción dedicada al trato de las mujeres y las relaciones entre los sexos.  Hay también ordenanzas de la ley sobre la herencia y preceptos generales, sociales y políticos.  Los idólatras de la Meca deben ser discriminados, y existen adnimadversiones en contra de los judíos. Los "desafectos" son acusados de ponerse de lado de los judíos.

  • Sura 65: sobre el divorcio y temas de parentesco, con algunas observaciones religiosas.

  • Sura 63: amenazas en contra de ‘Abdallah ibn Obey por su lenguaje pérfido en la expedición en contra del Banu Mustalick.

  • Sura 24: desagravio de ‘Ayisha, con la ley de evidencia para infidelidad conyugal, y preceptos varios.

  • Sura 33, compuesta de porciones que cubren el año A. H. 5. El matrimonio del profeta con Zeinab, esposa de su hijo adoptivo, es sancionado.  Existen pasajes previos sobre las relaciones conyugales de Mahoma, el asedio de Medina, y la caída del Banu Qoreitza.

  • Sura 57: preceptos para pelear y contribuir en los costos de la guerra. Los disafectos son advertidos. Los cristianos son mencionados en términos amables.

  • Sura 61; sobre la Guerra, se promete una Victoria rápida.  – Las auras restantes pertenecen exclusivamente a los últimos cinco años de la vida del profeta.

  • Sura 48: se refiere a la tregua de Hodeibia, y el prospecto de victoria y saqueo a obtenerse en otra parte.

  • Sura 60: sobre el tratamiento de mujeres quienes, luego de la tregua, llegaron de Meca; idolatres of Meca to be shunned.

  • Sura 66: sobre el asunto de Mahoma y la doncella cóptica.

  • Sura 49, acusando la profesión de los árabes beduinos como falsa, reprendiendo a la delegación que llamó de mala manera a la puerta de Mahoma, y exhortando a los creyentes a desterrar la desconfianza y la falta de caridad entre ellos.

  • Sura 9 trata de la campaña a Tebuk (A. H.. 9). Empieza con la “liberación” promulgada en el peregrinaje del mismo año y declara el antagonismo del Islam sobre las demás religiones.  Todos excepto los musulmanes son excluidos de la Meca y los ritos del peregrinaje.  Los idólatras son amenazados con matanza y esclavitud. Se declara la guerra en contra de los judíos y los cristianos hasta que sean sometidos y paguen tributo. Esta aura es llamada “el capítulo de la cruzada”, y en las primeras campañas era frecuentemente leída en el campo antes de la batalla.

La doctrina del Corán será plenamente discutida en el artículo de la religión islámica. Es suficiente definir aquí que la doctrina puede ser clasificada bajo cuatro categorías:

  • Fe, o qué creer;

  • Práctica o adoración;

  • Ética, o que hacer y que evitar;

  • Lecciones morales, históricas y legendarias tomadas de las escrituras judía y cristiana, de carácter canónico, pero principalmente apócrifo, y del paganismo árabe antiguo y contemporáneo.

Orden cronológico y características distintivas de los suras

Los escritores musulmanes e intelectuales europeos han hecho grandes esfuerzos por ordenar cronológicamente los suras, pero el orden de Noldeke es considerado el más plausible.  Divide los suras en las de la Meca y las de Medina, principalmente aquellas surgidas en la Meca antes del Escape o Hégira, y las que tienen origen en Medina luego de la Hégira.  Los suras de la Meca están divididos en tres períodos.  Al primero (del primero al quinto año de la misión de Mahoma) pertenecen los siguientes suras - 96, 74, 111,106, 108, 104, 107, 102, 105, 92, 90, 94, 93, 97, 86, 91, 80, 68, 87, 95, 103, 85, '73, 101, 99, 82, 81, 53, 84,100, 79, 77, 78, 88, 89, 75, 83, 69, 5l, 52, 56, 55, 112, 109, ll3, 114, y 1. Al segundo período (quinto y sexto año de su misión) están asignadas los suras 54, 37, 7l, 76, 44, 50, 20, 26, 15, 19, 38, 36, 43, 72, 67, 23, 21, 25, 17, 27, y 18. Al tercer período (del sétimo año hasta la Hégira) corresponden los siguientes suras: 32, 41 45, 16, 30, 11, 14,12, 40, 28, 39, 29, 31, 42, 10, 34, 35, 7, 46, 6, y 13. Los suras de Medina son las que permanecen, en el siguiente orden: 2, 98, 64, 62, 8, 47, 3, 61, 57, 4, 65, 59, 33, 63, 24, 58, 22, 48, 66, 60,110, 9, y 5.

Las características distintivas de los diferentes suras y de los períodos en los que tuvieron origen son descritas por el Sr. Palmer como sigue:

En los suras de la Meca el único firme propósito de Mahoma es llevar a sus oyentes hacia la fe en un sólo Dios; a traves de poderosas y emotivas oratorias más que por argumentos lógicos, apelando a sus sentimientos antes que a su razón, comunicando la manifestación de Dios en sus obras; anunciando ser testigo de Su presencia; y proclamando Su venganza contra aquellos que asocien otros dioses con Él, o atribuyan descendientes a Él.  El mensaje estaba fortalecido por brillantes imágenes de la felicidad que les esperaba a los que tuvieran fe, y escalofriantes descripciones de los eternos tormentos preparados para los que no crean.  En los primeros capítulos también, la inspiración profética, la fervorosa convicción de la verdad de su misión y la violenta emoción, que le causó su sentido de responsabilidad, son mostradas de manera sencilla.  El estilo es brusco, grandioso, y frecuentemente casi sublime; las expresiones están llenas de sentimiento poético, y los pensamientos son fervorosos y apasionados, aunque algunas veces oscuros y confusos, indicando el entusiasmo y dudas mentales por las que se dirigían hacia la luz.

En el segundo período de las Suras de la Meca, Mahoma parece haber concebido la idea de separarse de la idolatría de sus compatriotas, y de darle a la suprema deidad Allah el nombre de Ar-Rahman, “el misericordioso”. Sin embargo, los de la Meca, parecen haberlos tomado para los nombres de deidades distintas, y el nombre es abandonado en los capítulos posteriores.

En las Suras del segundo período de la Meca encontramos las largas historias de los profetas de tiempos antiguos, acentuando el castigo que les esperaba a sus contemporáneos por no creer, la moral es siempre la misma básicamente, que Mahoma vino en circunstancias precisamente similares y que la negación de la verdad de su misión traería a sus conciudadanos la misma retribución.  También mostraban la etapa de transición  entre el entusiasmo intenso y poético de los primeros capítulos de la Meca y la enseñanza calmada de los posteriores de Medina.  Este cambio es gradual, e incluso en los posteriores y en su mayoría prosaicos encontramos ocasionalmente pasajes en los que destellan brillos proféticos una vez más.  Los tres períodos están marcados por los juramentos que aparecen a lo largo del Corán.  En el primer período son frecuentes y extensos, siendo invocados todos los poderes de la naturaleza a atestiguar la unidad de Dios y la misión de Su Apóstol; en el segundo período son más cortos y más esporádicos; en el último período están ausentes.

Para entender las Suras de Medina debemos llevar en la mente la posición de Mahoma con respecto a los distintos partidos de aquella ciudad.  En la Meca él había sido un profeta con poco honor en su propio país, visto por algunos como loco, y por otros como impostor, ambos denigrantes para él, mientras que sus seguidores eran los más pobres y malvados de sus conciudadanos. Sus propios seguidores, por el hecho de ser sus seguidores, se sintieron agraviados por las afrentas en contra de él.  En Medina aparece como líder militar y príncipe, aunque sin poseer la autoridad absoluta.  En la ciudad existían, primero, los verdaderos creyentes que habían escapado con él de El Muhagerin; luego, los habitantes de Yathrib, quienes se le habían unido, conocidos como El Ansar, “los ayudantes”; y por último, un gran grupo denominado Munafiqun o “hipócritas”, que eran los que se pusieron de su lado por temor, y aquellos “en cuyo corazón reside la enfermedad”, quienes a pesar de creer en él, no acudían a él abiertamente por presiones tribales o familiares.  Abdallah ibn Ubai era un jefe cuya influencia operaba fuertemente en contra de Mahoma, y fue obligado a tratarlo de igual a igual por un largo tiempo, incluso luego de haber perdido su poder político.  El otro partido en Medina estaba compuesto por tribus judías establecidas en la ciudad y en los alrededores de la ciudad de Yathrib.  Los judíos en un principio fueron vistos como los más naturales y partidarios de la nueva religión, que iba a confirmar la suya propia.  Estos diferentes partidos junto con los paganos árabes de la Meca y los cristianos son las personas a las que se refieren básicamente las Suras de Medina.  El estilo de las Suras de Medina recuerda al tercer período de las revelaciones de la Meca, la mayor naturaleza de los incidentes relatados o los preceptos dados contribuyen en gran medida al lenguaje más prosaico en el cual se expresan.  En las Suras de Medina el profeta ya no trata de convertir a sus oyentes por sus ejemplos, promesas y advertencias; se dirige a ellos como su príncipe en general, orando por ellos o culpándolos por su conducta, y dándoles leyes y preceptos según lo exigía la ocasión.  (The Qur'an in "Sacred Books of the East", I, Oxford, 1880, pp. LXI, LXII, y LXIII).

Fuentes

Las fuentes del Corán se pueden reducir a seis:

  • El Antiguo Testamento (canónico y apócrifo) y el judaísmo híbrido de las escuelas rabínicas tardías.  Durante el tiempo de Mahoma los judíos eran numerosos en muchas partes de Arabia, especialmente alrededor de Medina.  La familiaridad con ellos es indudablemente responsable de muchas historias del Antiguo Testamento a las que alude el Corán.  El judaísmo y el rabinismo posteriores son igualmente representados (Geiger, "Was hat Mohammed aus dem Judenthum aufgenommen?", Wiesbaden, 1833; tr. Judaism and islam", Madras, 1898).

  • El Nuevo Testamento (canónico y apócrifo) y diferentes doctrinas heréticas.  En sus viajes entre Siria, Hijaz, y Yemen, Mahoma tuvo todas las oportunidades para tener contacto con los cristianos Yemenitas, Abisinios, Gasanitas y Sirios, especialmente heréticos.  De ahí que, mientras que la influencia del cristianismo ortodoxo sobre el Corán es leve, las leyendas heréticas y apócrifas, son fuentes originales de la fe del Corán. (Vea Muir, op. cit. infra, 66-239; Tisdall, "The Original Sources of the Qur'an", Londres, 1905, 55-211.)

  • Sabaísmo, una combinación de judaísmo, maniqueísmo y antiguo y desfigurado paganismo babilonio.

  • Zoroastrianismo. Debido a la influencia política de Persia en la parte nordeste de Arabia, es natural encontrar elementos Zoroastrianos en el Corán.

  • Hanifismo, cuyos adherentes, llamados Hanifistas deben haber tenido considerable número e influencia, como se sabe de las fuentes árabes contemporáneas doce de los seguidores de Mahoma eran miembros de esta secta.

  • Creencias y prácticas árabes paganas, antiguas y contemporáneas.  Wellhausen ha recolectado en sus "Reste des arabischen Heidentums" (Berlín, 1897) todo lo que se conoce sobre las creencias, tradiciones, costumbres y supersticiones paganas árabes preislámicas, muchas de las cuales son mencionadas o aceptadas e incorporadas en el Corán.  De las numerosas sectas y creencias, y de Abul-Fida, conocido historiador y geógrafo del siglo XII, es claro que las creencias y prácticas religiosas de los árabes de la época de Mahoma forman una de las muchas fuentes del Islam. De esta fuente pagana el Islam derivó la práctica de la poligamia y la esclavitud.

Autoría, compliación

Se admite que el Corán es sustancialmente obra de Mahoma. De acuerdo a los tradicionalistas, contiene la revelación pura que no podía leer o escribir, pero que inmediatamente después pudo hacer ambas; otros creen que incluso antes de la revelación ya podía leer y escribir; mientras que otros, niegan que alguna vez lo haya hecho.  Así, no se sabe a ciencia cierta si alguna de los suras fue escrita por el propio profeta o en su dictada en su totalidad y posteriormente escrita por otros de memoria.

El Corán está escrito en árabe, en prosa rimada, el estilo difiere considerablemente en los diferentes suras, de acuerdo a los distintos períodos de la vida del profeta.  El idioma es universalmente reconocido por ser la forma más perfecta de oratoria árabe, y pronto se convirtió en el estándar bajo el cual debían ser juzgadas otras composiciones literarias árabes; gramáticos, lexicógrafos y retóricos deducían que el Corán, siendo la palabra de Dios, no podía estar equivocado o imperfecto.

Los oyentes de Mahoma empezaron a confiar en sus memorias para guardar las palabras de la revelación que habían recibido de él.  Posteriormente, los que podían escribir, las plasmaron en antiguas figuras sobre hojas de palmeras, pedazos de cuero, o hueso seco.  Luego de la muerte del profeta todos estos fragmentos fueron recolectados.  Zaid ibn Thabit, discípulo de Mahoma, recibió el encargo de Abu Bekr, el califa, de recolectar todo lo que podía ser descubierto del texto sagrado en un volumen.  Los capítulos fueron luego ordenados de acuerdo a su longitud, sin importar su secuencia histórica.  La revisión realizada veinte años después afectó detalles del lenguaje del texto.

La mejor y más accesible edición del Corán es la de Flugel, "Al-Qoran: Corani textus Arabicus" (Leipzig, 1834). La famosa traducción latina de Maracci del Corán, con una refutación y comentario, es aún única y útil: "Alcorani textus universus" (Padua, 1698). Las versiones estándares en inglés son las de Sale (Londres, 1734) con un ensayo introductorio muy útil; Rodwel (Londres, 1861), ordenada cronológicamente; y Palmer en "Sacred Books of the East" (Oxford, l880).

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