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El Santo Sudario: Retrato de la Pasión de Cristo

I.  Recuento histórico

Según una antigua tradición provenientes de la iglesia naciente, el  apóstol Pedro conservó el manto con que fue envuelto el cuerpo de Jesús, después de haber sido bajado de la cruz, y que él mismo encontró en el sepulcro vacío el domingo de resurrección.  (Lucas 24,12). San Cirilo de Jerusalén y San Gregorio Naciaceno, del siglo III, Juan, patriarca de Constantinopla y San Germán, obispo de París  del siglo IV, San Leandro de Sevilla del siglo VI, o Beda del siglo VIII; relataban que el "lienzo de Cristo" existía. La primera ciudad donde fue expuesto fue en Edesa (hoy Urfa), edificada entre la Anatolia y Persia. En un manuscrito del siglo VI se cuenta que el rey Ukhamm (9-46 d.C.), al saber que en Jerusalén un gran profeta había sido crucificado, logró obtener la "efigie" del santo, milagrosamente estampada sobre un lienzo de lino. Fue además Edesa el primer estado del mundo en adoptar el cristianismo. Seguidamente, la reliquia fue llevada a Constantinopla (hoy Estambul) en Turquía, capital del nuevo imperio romano, en el año 994; y fue exhibida en la basílica de Santa María del Faro. Allí permaneció hasta la cuarta cruzada, cuando la ciudad fue saqueada por los franceses, en el año 1203. En Europa el lienzo estuvo primero en poder de los templarios, hasta 1307; luego pasó a manos del duque Geoffroy de Charny, quien lo expuso en la iglesia de Lirey. Después fue llevada a Turín en 1578, a la casa de los Saboya, desde entonces ha permanecido bajo la custodia de la arquidiócesis de Turín, en la capilla real de la catedral de San Juan Bautista.

II. El Santo Sudario y la ciencia moderna

En el año 1898, el abogado turinés Secondo Pía, reveló una serie de placas fotográficas del lienzo, en las que en sus negativos refleja la imagen de un hombre cubierto de heridas, y con la misma fisionomía que se le atribuye al Hijo de Dios. Del mismo modo, En diferentes períodos del siglo XX se hicieron estudios al santo sudario; en total se han tomado más de 32.000 fotografías y más de 1.000 exámenes científicos. En julio del 2002 el lino fue sometido a una rigurosa limpieza para quitarle el polvo acumulado por siglos, el sudario se cosió a una nueva tela esterilizada, los restos retirados fueron clasificados y guardados; además se tomaron imágenes a través de un escáner y se elaboró un mapa digital completo de la reliquia. En 1988, las universidades de Arizona, Oxford y de Zurich sometieron el lino a la prueba de radiocarbono 14, para determinar su antigüedad, que fue situada entre los siglos XIII y XIV de nuestra era. Se creyó que la pieza era una falsificación de la Edad Media; sin embargo, en 1992 el sabio ruso Dimitri Kouznetsou demostró que la sábana de Turín es mucho más antigua. Argumentó que el incendio en 1532 provocó una especie de rejuvenecimiento, por las altas temperaturas que sufrió el lino mientras se encontraba guardado en un relicario de plata, en la catedral francesa de Chambery. Los daños del tejido fueron remendados por las monjas clarisas de este templo en 1534. Incluso los resultados obtenidos por los rayos X, han demostrado que este manto rectangular de cuatro metros de largo, por uno de ancho, corresponde a un tejido a mano de tipo "espina de pescado", utilizado en Egipto y en Palestina desde el siglo III a.C. Su material era de hilo de algodón de tipo "herbaceum", cultivado sólo en el Cercano Oriente. Otra prueba para demostrar su autenticidad, está en las inscripciones en letras mayúsculas que a simple vista no se pueden verse, encontradas en varias partes del lienzo. Las palabras estaban escritas en griego, latín y hebreo; una de ellas dice IN NECEM que podría significar "vas a morir", otros textos son: IHEOY "Jesús" en griego, y NAZAPHNO, término que puede traducirse como "Nazareno".

Se logró por computadora una imagen del hombre en tres dimensiones, en caso de que el lienzo hubiera sido una simple pintura, habría producido una impronta plana, distorsionada y sin estética. En la sábana sólo se distinguen dos colores: un suave sepia en la forma del cuerpo y un marrón  oscuro  proveniente de las manchas de sangre. La figura que aparece por ambos lados del lino es una combinación de sombras oscuras y claras. Algunas penetran levemente en  la pieza, mientras otras ni siquiera fueron tocadas. Se tomaron muestras de 37 lugares distintos del tejido, pero no se pudo extraer ningún tipo de colorante artificial; en cambio las manchas de sangre son fluorescentes, al igual que los remiendo de las quemaduras. Se recogieron  además fragmentos de polvo, hongos, esporas, y polen de 28 especies distintas, algunas correspondían a 20 clases de plantas muy antiguas, de las 59 encontradas en su totalidad. Unas procedían de pinos silvestres que sólo florecían en las llanuras de Siria y de Palestina, otras eran de la región del Mar Negro y algunas más recientes de Francia e Italia. Del polvo encontrado en el sudario, se hicieron muestras comparativas con las halladas en el museo arqueológico de Turín, y se extrajeron muestras de partículas de polvo de momia y tejido funerario del Valle de los reyes, que datan del año 1100 a.C. Se comprobó que ambos tejidos contenían una importante cantidad de sal refinada y de excelente calidad, proveniente de las deltas del Nilo.

III. Las marcas de la crucifixión

El santo sudario ha sido llamado como el "quinto evangelio", debido a la gran información que contiene sobre la pasión del Señor. Los científicos dedujeron que el hombre del lienzo debió de medir 1.80 metros de altura y pesar 80 kilogramos, sus cabellos son largos y recogidos en una trenza. El rostro refleja una fisionomía serena y llena de dignidad; pese a mostrar visibles muestras de tortura. Tiene los ojos cerrados, la nariz fracturada, el pómulo derecho y el labio superior hinchados por fuertes golpes ocasionados con una vara. En la frente y alrededor de la cabeza hay 30 heridas, estas fueron hechas por una corona de espinas largas y  afiladas, provenientes de arbustos que florecen en el Mediterráneo. En el cuerpo quedaron señales de unas 120 marcas producidas por un azote romano de dos correas con puntas de plomo, de ellas brotó sangre y suero. También se hicieron estudios comparativos por medio de fotografías infrarrojas con el "manto Sacro" o vestido blanco que se conserva en la iglesia francesa de Argentelvil, en el que se cree fue el que llevó Jesús hasta la cruz; se descubrieron manchas de sangre, en los mismos lugares de las heridas del ajusticiado del sudario. Otras heridas en el omóplato izquierdo y el hombre derecho producidas por un gran peso. Se halló manchas de sangre hechas por un clavo que le atravesó la muñeca izquierda, y una lesión en la rodilla izquierda a consecuencias de varias caídas. Marcas de una cuerda que le sujetaban las piernas, y en el centro del pie derecho una herida del clavo que fue empleado para fijar ambos pies. Hay una similitud de acuerdo a la trayectoria que produciría los clavos de la crucifixión, traídos a Roma en el año 325 por la emperatriz Santa Elena, y que están en la basílica de la Santa Cruz. La herida del costado derecho fue provocada por una lanza de hoja afilada, que penetró entre la quinta y la sexta costilla e hizo manar sangre y líquido del pericardio. El  "espectro" identificó que la sangre humana del lino era muy antigua y pertenecía al tipo AB.

IV. Comparación con otras reliquias

Del rostro de la sábana se lograron varios descubrimientos, pues se comparó con el velo de la Verónica , que es el paño con el que fue enjugado la cara del Mesías camino al calvario, y que se conserva en una iglesia italiana, ambos son iguales. Asimismo, se hallaron 130 marcas de sangre idénticas con el sudario que se conserva en Oviedo (España); que es un pequeño paño que cubrió el rostro del Señor, y que fue hallado también por San Pedro en la tumba vacía (Juan 20,7). El manto se encuentra en la catedral de Oviedo desde el siglo XII, y según las crónicas, fue sacado de Jerusalén en el año 614, cuando la Ciudad Santa fue arrasada por los persas. En las fotografías tomadas a gran escala sobre los ojos de la víctima, se encontraron las marcas de dos monedas sobre los párpados, lo que concuerda con la antigua costumbre hebrea. La moneda del lado derecho pertenece al procurador poncio Pilatos , acuñada entre los años 22 al 32 D.C. La del lado izquierdo es del emperador Tiberio César, del año 29 D.C.

V. Asombroso descubrimiento

Los médicos forenses explicaron que la muerte de aquel condenado debió de haber llegado después de una terrible agonía de varias horas. El cadáver fue cubierto con una gran cantidad de mirra y áloe, sustancias utilizadas en el rito fúnebre judío; estos componentes han sido identificados en todo el lienzo. Los expertos han concluido que la imagen; pudo haberse formado por un fuerte resplandor de energía, producto del calor del cuerpo de Cristo en el momento de la resurrección.

La Eucaristía: Presencial real de Cristo

Para la mayoría de las iglesias cristianas la "Eucaristía" (acción de gracias), es solamente un simbolismo de las palabras de Jesús en la "última cena", celebrado con los apóstoles en la fiesta de la Pascua, el jueves santo del año 33 de nuestro era, el día anterior en el que sería sacrificado por los pecados de toda la humanidad (1Juan 2,2).

Por otro lado, para la Iglesia Católica fiel a la tradición del mensaje divino, ha enseñado que la "Eucaristía" es verdaderamente la presencia del Cristo en la "Hostia", que será entregado por todos nosotros, y en el "Vino" que será derramado por todos nosotros, como un "nuevo pacto" con su muerte redentora en la cruz (Mateo 26,26-28; Marcos 14, 22-24; Lucas 22,19-20). Por esta razón, el Hijo de Dios mandó a conmemorar a sus discípulos este acontecimiento, en recuerdo suyo (1 Corintios 11,25), hasta que El vuelva (Apocalipsis 22,20). Igualmente, las Sagradas Escrituras nos dice que los primeros creyentes "se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón" (Hechos 2,46); principalmente el domingo, llamado el "día del Señor " o "primer día" de La semana (Hechos 20,7). Por ser el día en que el Mesías resucitó y venció a la muerte (Juan 20,1).

En la historio de la Iglesia Primitiva hay constancias escritas, como el testimonio de San Justino Mártir, hacia el año 155, para explicarle al emperador romano Antonio Pío, sobre el memorial que hacían los católicos: "Los fieles que asistían al santo Sacrificio comulgaban bajo ambas especies. Los hombres recibían la santa Hostia en su mano y las mujeres en un lienzo blanco; unos y otros bebían del cáliz que les presentaba el sacerdote o el diácono...lo que sobraba del vino consagrado se repartía entre los niños presentes, y el pan consagrado restante era llevado a los enfermos y a los cristianos presos en los cárceles".

Hay que resaltar también el famoso "milagro eucarístico" que se conserva en Lanciano (Italia), cuando en el siglo VIII, durante la misa un monje basiliano dudó de la presencia de Cristo en el momento de la elevación, y para asombro suyo la "Hostia" se convirtió en carne de corazón humano y el "Vino" en sangre de tipo AB [la misma de la sábana santa en que envolvieron el cuerpo de Jesús aI ser bajado de la cruz, y que se conserva en Turín (Italia)]. Este milagro ha sido plenamente confirmado por los resultados de los análisis de la ciencia moderna. Cumpliéndose así las palabras del Mesías a los judíos incrédulos en la sinagoga de Capernaun: "El pan que yo daré es mi propio cuerpo" (Juan 6, 51). De hecho, también los discípulos de Emaús, sólo reconocieron que estaban ante la presencia del Señor, cuando "tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús" (Lucas 24, 30-31).

Es tan significativo la presencia del Salvador en la Eucaristía, que hasta las sectas satánicas se reúnen para profanar la Hostia escupiéndola y pisoteándola en el suelo, mientras se invoca el nombre del Demonio. Por otro lado, en muchas iglesias o capillas católicas se hace la exposición del Santísimo (Hostia consagrada que permanece en lo custodia para la adoración de los fieles). Allí en un ambiente sacro y de piedad se hacen plegarias "unos por otros" (Santiago 5,16), ya que San Agustín decía que "la oración es la fuerza de los hombres y la debilidad de Dios".

Cuando volvamos a comulgar, tengamos siempre presente las palabras del Evangelio: "Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el último día" (Juan 6,54).

Las raíces bíblicas del Cristianismo

Se denomina cristianismo a la religión en conjunto que fue fundada por Cristo Jesús, "piedra angular de toda su doctrina" (1Corintios 3,10-11 ; 1Pedro 2,4.6-8). Esta religión heredó del pueblo judío la creencia de un único y verdadero Dios (Exodo 20,2-3), que tiene sus inicios desde la "santa alianza" entre Yahvé con el patriarca Abraham (Génesis 12,1-2); convirtiendo al pueblo de Israel, en una "nación santa y reino de sacerdotes" (Exodo 19,5-6), Y sigue siendo un pueblo muy amado por el Padre Eterno (Véase Romanos capítulos del 9 al 11). Sin embargo, "cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés"(Gálatas 4,4). El es el "gran sumo sacerdote"(Hebreos 4,14), que establece un "nuevo pacto"(Hebreos 8,6), por su muerte salvadora en la cruz (Efesios 2,16; Colosesnes 1,20 ), dando origen al "verdadero pueblo de Dios" (Gálatas 6,16). Por consiguiente, "Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo. Y si son de Cristo, son descendientes de Abraham y herederos de la promesa que Dios le hizo" (Gálatas 3,28-29).

La Iglesia de Cristo fue vista durante al menos los diez primeros años, como una "nueva secta" salida del Judaísmo (Hechos 28,22), pero en realidad era un "nuevo camino" (Hechos 24,14); ya que estaba centrado en Jesucristo, quien es "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14,6). Y a los hombres y mujeres que se atrevían a seguirlo, eran perseguidos a muerte, arrestados y encarcelados (Hechos 22,4). No obstante, ellos estaban unidos en un mismo amor (Colosenses 3,14), como verdaderos "amigos" (3Juan 15), compartiendo sus bienes entre sí (Hechos 2,44), y llevando una vida según las enseñanzas del "sermón del monte", para conseguir el "reino de los cielos"(Mateo 5,3-12).

Ya en cuanto al término "cristiano" con que se identifica a los discípulos de Cristo, empezó a utilizarse en la provincia romana de Antioquía (actual Antakya, en Turquía) (Hechos 11,26). Este nombre fue aceptado por todos aquellos que soportaban los sufrimientos de su fe (1Pedro 4,16); convirtiéndose así en auténticos soldados de Cristo (2 Timoteo 2,3).

El cristianismo estuvo conformado en sus mismo albores históricos por el catolicismo, que tiene a Jesús como cabeza (Coloseses 1,18; Efesios 5,23), al fundar su congregación sobre el apóstol Pedro (roca) (Mateo 16,16-18; Lucas 22,32; Juan 21,15-17). La palabra griega "Iglesia" asamblea de fieles (1Corintios 1,2) "Católica" universal ( Romanos 15,10-11; 1Corintios 12,13; Colosenses 3,11; Apocalipsis 7,9); fue utilizada por primera vez por san Ignacio de Antioquía a principios del siglo segundo de nuestra era. Ella es "la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad" (1Timoteo 3,15).

Fundamento bíblico e histórico de la Iglesia Católica

I. Introducción

¡Cuántas veces no nos hemos preguntado ante la gran avalancha de iglesias cristianas! ¿Cuál de todas ellas es la verdadera?. Al respecto, decía San Cipriano en el siglo III, que "nadie puede tener a Dios por Padre, sino tiene a la Iglesia Católica por Madre". Asimismo, el cardenal John henry newman agregaba que "para conocer la historia del cristianismo, es necesario dejar de ser protestante". Por esta razón, los católicos afirmamos que nuestra religión no fue fundada por ningún hombre, como ocurre con las demás confesiones cristianas, que muchas veces como "lobos feroces" quieren acabar con la iglesia (Hechos 20,29-30). Sino por el contrario, tiene sus orígenes en Jesucristo que es la "roca firme" (Mateo 7,24-25), y por lo tanto, nadie puede construir sobre otro cimiento (1Corintios 3,9-11). La existencia de la Iglesia Católica y su impacto han sido muy profundos; hablamos de una institución que ha existido más que ningún imperio en la historia de la civilización. Ha durado tres veces más que el imperio romano y dos veces más que la Dinastía China.

II. Campo teológico

La Iglesia Católica es vista como el "cuerpo místico" de Cristo (Efesios 1,23), sin "mancha ni pecado" (Efesios 5,27), como "la esposa del Cordero" (Apocalipsis 21,9;22,17); a la que el Señor no deja de cuidarla (Efesios 5,29). Ya que su intención era que hubiera "un solo rebaño y un solo pastor"(Juan 10,16), donde El es "el gran pastor de las ovejas"(Hebreos 13,20), llamado también el "pastor del pueblo de Israel" (Mateo 2,6), o el "buen pastor" (Juan 10,11); que vela permanentemente por ellas (1Pedro 2,25). Para cumplir esta santa labor el Hijo de Dios escogió a doce apóstoles (enviados) (Mateo 10,2-4; Juan 20,21); dándoles plena autoridad para gobernar su iglesia a la cabeza del apóstol Pedro (roca) (Mateo 16,19; 18,18; 19,28; Efesios 2,20); con cinco grandes misiones: predicar el Evangelio (Mateo 28,20) acompañado de la oración (Hechos 6,4), Bautizar (Mateo 28,19; Marcos 16,15-16), celebrar la eucaristía (Lucas 22,19), perdonar los pecados (Juan 20,23; Lucas 24,47), y realizar señales milagrosas en su nombre (Mateo 10,1; Marcos 16,17-18); como Pedro que curaba con su sombra (Hechos 5,15) y Pablo con su ropa (Hechos 19,11-12). Del mismo modo, el Santo de Dios antes de regresar al cielo, les promete a sus amigos enviarles la ayuda divina del Espíritu Santo, que les hará recordar todo lo que El les había dicho (Juan 14,26; 16,13); Haciéndose visiblemente presente en la fiesta del Pentecostés (Hechos 2,1-4.33). Y muchas otras veces, con la colaboración de los ángeles del cielo (Hechos 5,17-20; 8,26; 10,3-8.22; 12,7-11; 27,23-24).

III. La jerarquía eclesiástica

Los apóstoles conforme se iba extendiendo la "Buena Nueva" en los templos y las casas (Hechos 5,42), nombraron a su vez obispos (pastores), presbíteros (ancianos) y diáconos (servidores); por medio de la oración, el ayuno y la imposición de las manos (Hechos 13,3; 14,23; 1Timoteo 4,14; 2Timoteo 1,6) {rito sagrado que se ha mantenido hasta nuestros días en la jerarquía eclesiástica católica}. Prueba de ello es la escogencia de Matías por los once apóstoles, para que ocupara el lugar de Judas (Hechos 1,15-26); al igual que el nombramiento por parte de Pablo de nuevos obispos como Tito en Creta, Timoteo en Efeso y Bernabé en Asia menor , para que cuidaran la "iglesia" o el "rebaño" de Dios (Hechos 20,28; Hebreos 13,7.17), y se dedicaran a "predicar y enseñar" (1Timoteo 5,17). Estos nuevos obispos se les dio el legado de ordenar presbíteros (Tito 1,5), que dieran a conocer la sana doctrina (1Corintios 4,1; 2Timoteo2,2; Tito 1,9), y curaran a los enfermos por medio de la oración y la imposición del óleo (Santiago 5,14; Marcos 6,13). También por solicitud de los apóstoles, la comunidad de Jerusalén nombraron siete diáconos que se encargaban del cuidado material de los fieles (Hechos 6,2-6); uno de ellos , Esteban, fue el primer mártir (testigo) del cristianismo (Hechos 7,59-60). Incluso, entre los apóstoles, profetas, pastores y maestros habían diferentes dones y cualidades . ( hechos 13,1; Romanos 12,6-8; 1Corintios 12,27-31; Efesios 4,11).

Fue tal el éxito que en poco tiempo "las iglesias se afirmaban en la fe, y el número de creyentes aumentaba cada día" (Hechos 16,5; 9,31); "Las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el espíritu Santo" (Hechos 9, 31); dirigidas en cada lugar por los apóstoles, obispos y diáconos (Hechos 15,4; Filipenses 1,1); todos ellos con los fieles en general conformaban las "iglesias de Dios"(2Tesalonisenses 1,4), llamada también como "iglesias de Cristo"(Romanos 16,16), "iglesias de los santos" (1Corintios 14,33), el "pueblo santo"(Hechos 9,13) o "pueblo de Dios"(Apocalipsis 5,8; 8,3; 19,8); la "casa de Dios" (Hebreos 3,6) o "familia de Dios"(Efesios 2,19). Del mismo modo, los príncipes de los apóstoles Pedro y Pablo, en sus cartas pastorales pusieron de manifiesto como debía de ser la vida ejemplar y recta de los obispos (1Pedro 5,1-4; 1Timoteo 3,1-7; 4,17), presbíteros (Tito 1,6-9; 2,2), diáconos (1Timoteo 3,8-13); y de todos los cristianos (Romanos 12,9-21; 13,1-14; 14,1-23; 15,1-6). Sobre el particular, se conoce una carta de San Ignacio de Antioquía, de los primeros años del siglo II, en la que dice que cada comunidad de creyentes, contaba con un único obispo, asistido por los presbíteros y diáconos. Se conservan además las listas de los obispos católicos de las principales iglesias como Roma, Jerusalén, Antioquía, Alejandría; todas las cuales se remontan hasta los propios apóstoles.

IV. La misión evangelizadora

A medida que se iba cumpliendo las palabras del apóstol de los gentiles que señalaba a Cristo como el "salvador de la iglesia" (Efesios 5,23); el Diablo, como "león rugiente", provocaba a la vez persecuciones a los creyentes en todo el mundo (1Pedro 5,8-9); el mismo Divino Maestro así lo había profetizado (Juan 15,20). Los primeros cristianos soportaban con mucha paciencia varias penalidades (2 Corintios 6,4-5), convirtiéndose en verdaderos "testigos de Jesús" (Apocalipsis 17,6), para estar con El en su gloria (Romanos 8,17). En este punto, nuestra iglesia es la que ha dado más mártires en el cristianismo; se estima que en veintiún siglos han sido 40 millones, entre los que se encuentran papas, obispos, sacerdotes, religiosos, monjas, misioneros, catequistas, neo-catecúmenos, seglares, niños y niñas. Solamente en el siglo XX hubo 27 millones que murieron por la fe; como en las persecuciones religiosas en España, México, la Alemania nazi , en la época de la ex unión soviética, en la China comunista, en las guerras internas de algunos países de Africa, América y demás. Ellos son "los que han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero" (Apocalipsis 7,14), están "vestidos de blanco y llevando hojas de palma en las manos" (Apocalipsis 7,9); y por eso, San Agustín decía que "La Iglesia Católica va peregrinando entre las persecuciones de los hombres y los consuelos de Dios". Esta labor evangelizadora que se cumple desde la misma orden dada por el Señor Jesús de dar a conocer su mensaje hasta los confines de la tierra (Mateo 28,19-20; Hechos 1,8); se ha visto testificada en la historia con la conversión del gran imperio de los Césares con Constantino en el siglo IV. Posteriormente, misioneros y monjes benedictinos hicieron lo mismo en Europa con las tribus bárbaras de los godos, vikingos, francos, germanos y demás. A partir del siglo XVI el catolicismo se extendió por América, la India, China, Japón y el Africa gracias a la predicación de valientes sacerdotes y religiosos franciscanos, dominicos, jesuitas, mercedarios y agustinos. Igualmente, otro sello distintivo era la atención que se prestaba a los huérfanos y a las viudas (Santiago 1,27); en las iglesias el día domingo se recogía una colecta voluntaria para tal propósito (1Corintios 16,1-2). Esta característica bíblica también se ha visto presente hasta nuestros días en la Iglesia Católica, con la gran cantidad de hospitales, dispensarios, leprosarios, centros de salud, ancianatos, orfelinatos, guarderías, escuelas públicas, talleres de capacitación, restaurantes infantiles, bancos de alimentos para los pobres, comedores populares, centros de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos, para enfermos del sida y otros. Obedeciendo con esto el mandato del apóstol Santiago: "la fe sin obras, esta muerta" (2,14-18).

V. Conclusión

Hay que reconocer que la Iglesia de Cristo en su parte humana, se ha cumplido la parábola de "la cizaña en el trigo"(Mateo 13,24-30), a través de los tiempos. De hecho, el Papa Juan Pablo II declaró honradamente que en el catolicismo han habido "luces y sobras". No obstante, el poder del infierno no podrá vencerla (Mateo 16,18), porque "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán"(Mateo 24,35), "la palabra del Señor permanece para siempre" (1Pedro 1,25). El Mesías siempre estará con los suyos (Mateo 28,20; 1Corintios 5,4); según la sentencia del maestro de la ley, Gamaliel (Hechos 5,38-39); ya que existe una íntima unión entre Dios, la iglesia y Cristo Jesús, "por todos los siglos y para siempre"(Efesios 3,21).

El Credo bíblico

CREO EN DIOS. "Nuestro Dios es el único Señor" (Deuteronomio  6,4).

PADRE TODO PODEROSO. "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18,27).

CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA. "En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra"(Génesis 1,1).

CREO EN JESUCRISTO. "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" (Hebreos 1,3).

SU UNICO HIJO. "Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Unico, para que todo aquel que crea en él  no muera, sino que tenga vida eterna" (Juan 3,16).

NUESTRO SEÑOR. "Dios lo ha hecho Señor y Mesías" (Hechos 2,36).

QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPIRITU SANTO. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lucas 1,35).

NACIO DE SANTA MARIA VIRGEN.  "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: "la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel" (que significa "Dios con nosotros")" (Mateo 1,22-23).

PADECIO BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO. "Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados  trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" (Juan 19,1-2).

FUE CRUCIFICADO. "Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado 'lugar de la Calavera' (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo  Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: 'Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" (Juan 19,17-19).

MUERTO Y SEPULTADO. "Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi  espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron  en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).

DESCENDIO A LOS INFIERNOS. "Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos" (1Pedro 3,18-19).

AL TERCER DIA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS.  "Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó  al tercer día" (1Corintios 15, 3-4).

SUBIO A LOS CIELOS, Y ESTA SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODO PODEROSO.  "El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Marcos 16,19).

DESDE ALLI HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS. "El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos" (Hechos 10,42).

CREO EN EL ESPIRITU SANTO. "Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha  dado" (Romanos 5,5).

LA SANTA IGLESIA CATOLICA. "Y yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla" (Mateo 16,18).

LA COMUNION DE LOS SANTOS.  "Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante  del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos" (Apocalipsis 7,9).

EL PERDON DE LOS PECADOS.  "A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados" (Juan 20,23).

LA RESURRECCION DE LA CARNE.  "Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" (Romanos 8,11).

Y LA VIDA ETERNA. "Allí no habrá noche, y los que allí  vivan no necesitarán luz de lampara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos" (Apocalipsis 22,5).

AMEN. "Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22,20).

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