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Domingo
de Pascua
La Vigilia Pascual Sentido y Hora de la Vigilia: 1. «Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó , ha de considerarse como "la madre de todas las santas Vigilias". Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana» . 2. «Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier abuso o costumbre contraria que se haya introducido y que suponga la celebración de la Vigilia Pascual a la hora en la cual habitualmente, se celebran las misas vespertinas antes del domingo han de ser reprobadas» . 3. En la Didascalia de los Apóstoles leemos: «Durante toda la noche permaneced reunidos en comunidad, no durmáis, pasad toda la noche en vela, rezando y orando, leyendo los profetas, el evangelio y los salmos con temor y temblor, en un clima de súplica incesante, hasta la tercera vigilia de la noche, después del sábado...Ofreced después vuestro sacrificio. Alegraos entonces y comed, llenaos de gozo y de júbilo porque Cristo ha resucitado, como prenda de vuestra resurrección» . Tal vez no sea posible realizar una vigilia total en muchas de las parroquias y comunidades cristianas, pero al menos no tendría que reducirse demasiado la duración de esta Vigilia. En una sociedad en que las celebraciones festivas nocturnas son comunes, ¿tenemos miedo a dedicar una noche a velar con el Señor Jesús en su paso de la muerte a la Vida? Celebración de la Vigilia: 1. «La Vigilia Pascual tiene la siguiente estructura: después del Lucernario y del Pregón Pascual (que forman parte de la primera parte de la Vigilia), la Santa Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho a favor de su pueblo desde los comienzos (segunda parte o liturgia de la Palabra), hasta que, junto con los nuevos miembros renacidos por el Bautismo (tercera parte), es invitada a la mesa, preparada por el Señor para su pueblo memorial de su muerte y resurrección, en espera de su nueva venida (cuarta parte). Nadie está autorizado a cambiar a su arbitrio esta estructura del rito» . 2. Sobre la estructura de la Vigilia Pascual es bueno tener presente: a. Primera Parte: El Lucernario. - El lugar adecuado para el Lucernario
es fuera de la Iglesia. Se ha de preparar una buena hoguera (y
no una pequeña fogata), destinada a la bendición
del fuego nuevo, cuyo resplandor debe ser tal que disipe las tinieblas
e ilumine la noche.
- Esta noche santa, las lecturas tienen una coherencia muy cuidada entre ellas. Se presentan como una clave para entender al Señor Jesús y su misterio y para entender toda la historia de la salvación desde Cristo. El proclamarlas muy cerca del Cirio Pascual, símbolo de Cristo, así lo resalta. - «En la Vigilia Pascual de
la noche santa, se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento,
que recuerdan las maravillas de Dios en la historia de la salvación,
y dos lecturas del Nuevo, a saber, el anuncio de la resurrección
según los tres evangelios sinópticos, y la lectura
apostólica sobre el bautismo cristiano como sacramento
de la resurrección de Cristo» Las lecturas van acompañadas
de un salmo o cántico de meditación que prolonga
su idea central en clima de oración. Cada bloque de lectura
y canto concluye con una oración. Estas oraciones son muy
antiguas, datan del S. VII y están tomadas del Sacramentario
Gelasiano. Así la estructura de la Liturgia de la Palabra
adquiere un carácter de diálogo: Dios que toma la
iniciativa en la historia de la salvación, nos revela cuál
es su Plan de Amor sobre nosotros y como lo ha ido desplegando
a través de la historia. Y nosotros que acogemos su iniciativa
salvadora, su Palabra de vida y la meditamos en el corazón
siguiendo el ejemplo de Santa María, la gran cooperadora
de los planes de Dios y la oyente por excelencia de la Palabra. - De ahí todos toman asiento y se lee la Epístola. Al final de la misma todos se levantan y el sacerdote entona por tres veces el "aleluya", elevando gradualmente la voz y repitiéndolo la asamblea. Este canto del "aleluya" se puede repetir varias veces por parte de la asamblea mientras un salmista va cantando el Salmo 117. Sigue el anuncio de la Resurrección del Señor con la lectura del Evangelio, culmen de toda la liturgia de la Palabra. Después se tiene una homilía breve.
- Después de escuchar la Palabra
de Dios, pasamos a celebrar los sacramentos pascuales. El mismo
misterio de la Pascua del Señor Jesús que nos han
proclamado las lecturas y con el que ya hemos entrado en comunión
por una escucha atenta y una acogida de fe, lo vamos a celebrar
ahora con los signos sacramentales. - Un sentido de conveniencia pastoral dirá a cada comunidad si es momento apropiado, éste de la noche vigilar, para celebrar algún bautismo, sobre todo de adultos. En el caso de niños párvulos, habría que tener en cuenta su situación y la de sus familiares, para, tal vez, reservar la celebración de este sacramento para la Misa de la mañana del domingo de Pascua. - Actualmente, la estructura de la
celebración bautismal es: - La comunidad cristiana, iluminada
por la Palabra, rejuvenecida por el agua bautismal o su recuerdo,
se sienta ahora a la mesa festiva de la Pascua, en la que su Señor
la invita a participar de su Cuerpo y de su Sangre. Con la Eucaristía
se termina el ayuno cuaresmal: Jesús se da a sí
mismo como alimento de vida eterna a su Iglesia. -Al final antes del "podéis ir en paz, aleluya, aleluya", debe añadirse, aunque el Misal no lo proponga, el canto del "Regina caeli" u otro saludo a la Madre del Resucitado, dirigiéndose hacia su imagen. El canto puede introducirse con la siguientes palabras u otras parecidas: En el día de Pascua la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a alegrarse: ¡ Reina del cielo, alégrate Aleluya! Así recuerda el gozo de María por la resurrección de Jesús, y prolonga en el tiempo el "¡Alégrate!" que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en "causa de alegría" para la humanidad entera. Saludemos a María nuestra Madre cantando el , Regina caeli.
1. «La Misa del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua bendecida durante la celebración de la Vigilia...Con la misma agua bendecida conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia» . 2. El Cirio Pascual, que tiene su lugar propio junto al ambón o junto al altar, enciéndase al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad en este tiempo, tanto en las Misas, como en Laudes y Vísperas, hasta el domingo de Pentecostés. Después ha de trasladarse al baptisterio y mantenerlo con todo honor, para encender en él el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias, el Cirio Pascual se ha de colocar junto al féretro, para indicar que la muerte del cristiano es su propia Pascua. El Cirio Pascual, fuera del tiempo pascual, no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio» . PUBLICIDAD |
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