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Lunes III Laudes Oración de la mañana SALUDO INICIAL V. Señor abre mis labios.
Ant. 1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor. Salmo 83 ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre. Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; atiéndeme, Dios de Jacob. Ant. 1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor. Ant. 2. Venid, subamos al monte del Señor. Cántico Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, Será el árbitro de las naciones, el juez de los pueblos numerosos. Ant. 2. Venid, subamos al monte del Señor. Ant. 3. Cantad al Señor, bendecid su nombre. Salmo 95 Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; Pues los dioses de los gentiles son apariencia, Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, Alégrense el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; Ant. 3. Cantad al Señor, bendecid su nombre. LECTURA BREVE Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad, Pues habrá un juicio sin misericordia para quien no practicó misericordia; pero la misericordia triunfa sobre el juicio. RESPONSORIO BREVE V. Bendito el Señor ahora y por siempre. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro. PRECES Invoquemos a Dios, que puso en el mundo a los hombres para que trabajasen concordes para su gloria, y digámosle: Haz, Señor, que te glorifiquemos. - Te bendecimos, Señor, creador del universo, porque has conservado nuestra vida hasta el día de hoy. Haz que en toda nuestra jornada te alabemos y te bendigamos. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro... ORACION Señor Dios, rey de los cielos y tierra, dirige y santifica en este día nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabra y acciones, según tu ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, podamos ofrecerte hoy en todas nuestras actividades un sacrificio de alabanza grato a tus ojos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Vísperas Oración de la tarde SALUDO INICIAL V. Dios mío, ven en mi auxilio.
Ant. 1. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia. Salmo 122 A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; Ant. 1. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia. Ant. 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Salmo 123 Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, Nos habrán arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; Ant. 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Ant. 3. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Cántico Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo Ant. 3. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. LECTURA BREVE No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o juzga a una hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley no eres cumplidor de la ley, sino su juez. Uno es el legislador y juez: el que puede salvar o perder. Pero tu, ¿quién eres para juzgar al prójimo?. RESPONSORIO BREVE V. Sáname, porque he pecado contra ti. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación. PRECES Cristo quiere que todos los hombres alcancen la salvación. Digámosle, pues, confiadamente: Atrae, Señor, a todos hacia ti. - Te bendecimos, Señor, porque nos has redimido con tu preciosa sangre de la esclavitud del pecado; haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Adoctrinados por el mismo Señor, nos atrevemos a decir: Padre nuestro... ORACION Señor, tú que con razón eres llamado luz indeficiente, ilumina nuestro espíritu en esta hora vespertina, y dígnate perdonar benignamente nuestras faltas. Por nuestros Señor Jesucristo, tu Hijo. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. |
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